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Deportes

COPA ARGENTINA. EL LOBO NO ESTUVO A LA ALTURA Y RIVER LO SUPERÓ DE PRINCIPIO A FIN

Gimnasia no dio la talla y le dijo adiós al sueño de llegar a la final

Salió a esperar y cuando quiso jugar, ya era demasiado tarde. El fin de una gran ilusión

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Por NICOLAS NARDINI
ANALISIS

SAN JUAN
ENVIADOS ESPECIALES

Gimnasia le dijo adiós a la ilusión de meterse en la final de la Copa Argentina. River lo superó de principio a fin y le ganó sin atenuantes. El Lobo salió a ver qué pasaba, con un planteo especulativo que le terminó costando caro. Salió a defenderse y lo hizo decididamente mal. Y cuando quiso proponer otra cosa, ya era demasiado tarde.

La idea madre con que Gimnasia encaró el partido estratégicamente salió mal desde los primeros instantes del juego. No bien se acomodaron los equipos en la cancha, el Lobo se sintió incómodo y no supo cómo ocupar los espacios ante un River que lo perforó por los costados y por el centro. Fue una cuestión general, de planteo táctico, a la que se sumaron algunos lunares puntuales que contribuyeron a ese claro dominio de River.

El equipo de Alfaro no logró hacer pie. Jamás se hizo dueño de la pelota. Esa falta de volumen fue directamente proporcional al crecimiento del Millonario. La posesión de la pelota de los de Núñez y la entrega de los espacios propiciada por la tímida propuesta mens sana, fueron dos obsequios que River supo capitalizar con astucia.

El nulo poder de fuego del Lobo adelante le permitió a Moreira jugar casi como un extremo derecho y así los de Gallardo abrieron al dubitativo fondo albiazul. Oreja la pasó mal por ese sector ante la desventaja con la que se encontró por el desprendimiento de efectivos por parte del rival y el tándem Gorga-Ramos fue una invitación seductora a ser encarado durante toda la noche por los de la banda. El oriental sufrió horrores su ubicación fuera de puesto (una apuesta difícil de entender por parte del DT, que mandó a la hoguera al uruguayo al ponerlo a cumplir una función para la que no está capacitado) y el peruano fue en zaga con lo que viene mostrando hasta el momento desde que llegó al fútbol argentino: dudó casi siempre en los cruces, estuvo mal ubicado para los cierres y por una de sus tantas salidas en falso contribuyó a la segunda conquista riverplatense.

En la etapa inicial, se hizo más que evidente lo que Gimnasia siente la ausencia de Coronel, el claro patrón del fondo, hombre con temple y voz de mando, justamente todo lo que le faltó al equipo.

Gimnasia salió a defenderse sin hacer gala de hombres que den garantía de solidez para ello (por todo lo consignado anteriormente) y cuando se encontró dos goles abajo, no tenía manera de buscar algo distinto, atento a las característica de los hombres que estaban en campo. Regaló completamente un tiempo, se defendió mal y jamás encontró juego.

UNA TARDIA BOCANADA DE AIRE FRESCO...

Tras encontrarse dos goles abajo en el marcador, en el entretiempo Alfaro se decidió -tardíamente- por ubicar en campo un hombre que pudiera conducir, poner la pelota contra el piso y jugarla para un compañero. El ingreso de Lucas Lobos fue una bocanada de aire fresco para el equipo, pero sus buenas intenciones y arrestos no fueron suficientes para cambiar un cuadro de situación general preocupante para Gimnasia.

El Lobo pasó a un módulo táctico 4-3-1-2, con Lobos como enlace, Imperiale de lateral derecho -Ramos se quedó en el camarín para el segundo tiempo tras una primera etapa pésima- y Gorga -tras sufrir mal colocado en la banda- corrido a la zaga. Todo ese movimiento de fichas, más el ingreso posterior de Franco Niell, no fue suficiente para romper una inercia adversa para los mens sana.

Apenas algunos atisbos a partir de las solitarias intervenciones de Lobos, una corrida de Vegetti para atorar a Batalla y poco más. Los últimos diez minutos casi que estuvieron de más. River volvió a tomar las riendas del trámite, movió la pelota de lateral a lateral y el Lobo corrió detrás de ella completamente desarticulado, en plan anárquico.

Fue el fin de un sueño para Gimnasia. La mezquina propuesta inicial, con errores estratégicos generales y equivocaciones ostensibles en la elección de algunos jugadores para formar parte del equipo inicial, le pasó una dolorosa factura a un Lobo que se vuelve de San Juan con la ilusión hecha añicos.

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