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NO HAY DISTANCIA QUE LOS SEPARE. ESFUERZOS PERSONALES Y ECONÓMICOS PARA ACOMPAÑAR AL LOBO

Historias detrás de un viaje con la más pura pasión tripera

La parcialidad mens sana dijo presente en gran número en tierra cuyana

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SAN JUAN
ENVIADOS ESPECIALES

En un día de semana, a cientos de kilómetros de la ciudad y a una altura del año en que la mayoría se encuentra “juntando el mango” para las compras para las fiestas y las vacaciones, miles de triperos desafiaron todos esos factores y algunos otros para estar junto a su equipo en un partido con mucho en juego, como fue la semifinal de anoche ante River aquí en San Juan, donde el color y la pasión tripera se vieron diseminados por las calles céntricas desde muy temprano.

Detrás de ese multitudinario apoyo que tuvo el equipo que conduce Gustavo Alfaro, hubo historias mínimas, personales y grupales, que reflejaron de manera cabal el sentimiento genuino del hinchas y todas las peripecias que muchas veces deben atravesar los que alientan desde la grada para estar cerca de su representativo, mucho más en una instancia decisiva como la de anoche.

Cerca del Parque Cívico de la ciudad, un grupo de triperos posa para el reportero gráfico de este diario a pleno sol y con casi 40 grados de sensación térmica en un cierre de Primavera asfixiante en territorio cuyano. Se trata de Agustina, Renzo, Luca y Rodrigo, que habían llegado varias horas antes del pitazo inicial de Darío Herrera a la ciudad, desde Berisso y los barrios de La Loma y El Mondongo de nuestra ciudad. Habían tenido que sacarse vacaciones en sus respectivos trabajos o hacer varias horas compensatorias para poder quebrar la semana y escaparse detrás de su pasión azul y blanca.

En el centro de la ciudad, dos jóvenes triperos con íntegro atuendo albiazul, se paseaban para matar las horas esperando el crucial cotejo de anoche ante el Millonario. Se trataba de Martín y Manuel, que habían llegado desde Rafaela en ómnibus de línea para no perderse la semifinal. “Somos de la ciudad de Rafaela y triperos hasta la médula”, le cuenta Manuel a este diario. Su papá es platense radicado en la ciudad santafesina y le transmitió la pasión por el Lobo, de la que se contagió para siempre su amigo Martín, ya incondicional mens sana. Recorrieron la ruta en bus por 18 y la misma cantidad les espera para hoy en el viaje de regreso a casa.

PLAZA TRIPERA

La Plaza 25 de Mayo, la principal de esta ciudad, fue literalmente copada por los hinchas triperos en las horas previas del partido contra los de la banda. En una de sus esquinas, justo en el bar contiguo al hotel Provincial donde se hospedó la delegación tripera, se formó una larga mesa tripera para amenizar la espera del cotejo jugado anoche entre gaseosa, cerveza, cafés y tostados. El numeroso grupo no dudó en posar para este diario al grito de “dale Lobo”, enarbolando camisetas y banderas. Entre ellos estaba Antonio Gargiulo, reciente candidato a vicepresidente, que no quiso perderse el partido.

A pocos metros del monumento de Domingo Sarmiento, cinco triperos de Los Hornos contaban que acababan de terminar su periplo entre La Plata y San Juan a bordo de un Peugeot 504 con varias batallas encima y quince horas en la ruta, muchas de ellas en medio de un calor insoportable. Se trataba de Esteban, Wichy, Indio, Oscar y Nelson, del barrio de Los Hornos.

En el centro de la plaza principal de la ciudad, otro grupo de triperos aprovechaba para refrescarse con el agua de la fuente central y con una particularidad: uno de los hinchas del Lobo es sanjuanino de nacimiento, aunque tripero por elección. Es Gabriel, quien muestra orgulloso su tatuaje del Lobo en su espalda, antes de seguir camino acompañado por Alan, Gonzalo, “Manija” y Willy, del barrio de Meridiano V.

Estas fueron algunas de las historias personales y grupales, de hinchas que desafiaron la distancia, las ocupaciones y la economía para no perderse un partido de semejante relevancia. El Lobo no estuvo solo en San Juan. Una multitud albiazul dijo presente.

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