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| Por falta de lugar dan clases en el patio y en el buffet |
Aunque hay espacios enormes todo se reduce porque una buena parte del edificio está derruida y el mismo lugar que antes ocupaban 250 alumnos ahora lo hace el doble
A veces dan clases en el buffet y otras, "cuando está soleado", como ocurrió ayer, pueden hacerlo en el patio del ex distrito militar. Así funcionan algunas comisiones de las asignaturas de la carrera de asistente social, que se da en la escuela superior de Trabajo Social de la UNLP, a causa del déficit de espacio que tiene esa unidad académica para albergar sus actividades. "Tenemos pocas aulas para la cantidad de alumnos que hay y algunas comisiones tienen que buscarse un lugar para las clases porque no tienen una ubicación fija. A veces se meten en el buffet, otras van al patio y una vez, una comisión del Taller de Trabajo Social (del tercer año) se tuvo que meter en una piecita que usamos para las clases de cerámica", contó Estefanía Ugarte, presidenta del centro de estudiantes. La escuela comparte el predio del ex distrito militar de la manzana de 9 y 10, entre 62 y 63 junto a la carrera de cine de la facultad de Bellas Artes. Aunque hay amplio patios y construcciones que antiguamente usaba la repartición militar, los estudiantes y las autoridades coinciden en que faltan aulas. "Hay una capacidad enorme, pero una parte -de los edificios- está derruida", indicó la directora de la escuela, María Alessandro. "El problema es que en los últimos años acá creció mucho la matrícula, pero tenemos el mismo espacio", opinó Ugarte. Según datos oficiales, el número de inscriptos creció de 200 a 523 en los últimos cinco años. Alessandro, dijo desconocer si es que se dan clases en el buffet, pero contó que "se hacen reuniones de cátedra ahí y en la pizzería de enfrente -de la escuela-". La directora añadió que "el problema de espacio es uno de todos los que tenemos" y enmarcó los inconvenientes de funcionamiento en la escasez de presupuesto con el que cuentan. "La escuela de Trabajo Social es discriminada históricamente, con 800.000 pesos somos los que menos recibimos", se quejó sobre la distribución de partidas en la UNLP. En diciembre del año pasado, el consejo directivo de la escuela decidió cerrar las puertas por falta de personal para cumplir con las tareas administrativas. Con pocos empleados no docentes, el área depende del trabajo de un grupo de becarios que en 1999 estuvieron varios meses sin cobrar. Según indicó Alessandro la matrícula de la escuela está en el orden de los de 3.000 estudiantes, aunque cursan normalmente un poco más de 1.500. Para dar las materias cuentan con 10 aulas (en breve se agregaría otra que se está refaccionando). Fuentes de la presidencia de la Universidad indicaron ayer que por estos días, la secretaría de Obras, Planeamiento y Servicios trabaja en un relevamiento sobre los espacios disponibles en el ex distrito. En ese predio la UNLP planea construir un complejo universitario, pero el proyecto está paralizado por falta de fondos (la primera etapa demandaría una inversión de 12 millones de pesos). La directora opinó que el inconveniente con las cursadas tiene entre sus causas también la escasa disponibilidad de horarios de los docentes para dar clases. Un informe elaborado por la dirección de la escuela muestra que el 30 por ciento de los 192 docentes que tiene Trabajo Social da clases ad-honorem y el 43 por ciento tiene dedicación simple. Al tiempo que ocupan supervisando las prácticas pre profesionales de los estudiantes se suma que por los salarios mínimos que cobran o inexistentes (tal el caso de 59 docentes) deben buscar otras ocupaciones. Así, los docentes tienen que tomar otros trabajos y generalmente están ocupados por la mañana, entonces los horarios de cursadas se juntan a la tarde y a la noche, que es cuando se acentúan los problemas para ubicar las cursadas.
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