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| La dimensión sudamericana |
Por DIEGO GUELAR (*)
El pasado 31 de agosto, convocados por el presidente Fernando Cardoso, se reunieron por primera vez los 12 presidentes sudamericanos. No ha sido un hecho casual. El Dr. Mariano Grondona comentó hace unas pocas semanas a la triple dimensión de las identidades Latinoamericanas-Sudamericana-Nacional puntualizando la decidida identidad sudamericana del Brasil y nuestra "indefinida" percepción de nosotros mismos y de nuestra circunstancia. Coincido con él, pero me gustaría ahondar en el tema a la luz de los proyectos del ALCA y el Mercosur * ALCA y latinoamérica: La Asociación de Libre Comercio Americana (ALCA) es una propuesta incuestionablemente norteamericana pero limitada a una iniciativa de la Casa Blanca (presidente Bush y Clinton) que hasta ahora no tiene ratificación ni mandato negociador (fast track) otorgado por el Congreso norteamericano. El ALCA es complemento de la estratégica decisión de constituir el Nafta (North American Free Trade Area) con Canadá y México, países que hoy son el 1º y 2º socio comercial de los EE UU. La concepción "latinoamericana" de los norteamericanos es una confusa conceptualización que mezcla la "Latinoamérica auténtica" con la indoamérica y la afroamérica. "Latinoamericanos auténticos" son los descendientes de los inmigrantes del sur de Europa que se radicaron en América desde el descubrimiento (fin de siglo XV) hasta las últimas olas inmigratorias de principios del siglo XX. Resultan así latinoamericanos los ciudadanos de Québec, los italianos de New York, New Jersey y Chicago, la mayoría de los habitantes del sur de Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. La mezcla de esta vertiente con la población indígena original de América y los descendientes de las esclavas traídas de Africa sólo explican racialmente a una gran parte de Continente Americano que se caracteriza -a diferencia de la parte anglosajona- por su predisposición a la cruza. "Latinoamérica" nunca ha sido una dimensión operativa ni en lo político ni en lo económico. Hasta en lo cultural, es una simplificación confundir una diversidad y riqueza semejante con una generalización amorfa y caricaturesca. Entre dos países importantes -Argentina y México- hay sólo 800 millones de dólares de intercambio y prácticamente no se registran empresas binacionales. La balcanización, el enfrentamiento, la desconfianza y la incomunicación han sido la característica de los estados que la componen durante los últimos 200 años.
* Mercosur y Sudamérica:
En 1985, cuando Argentina y Brasil comienzan a andar el camino que llevaría a la firma del Tratado de Asunción en 1991, todavía existían problemas y tensiones territoriales entre la mayoría de los países sudamericanos. El Mercosur fue el primer intento exitoso de integración, superando los parciales ensayos de la integración Andina y la Centroamericana. En la práctica, Argentina y Brasil se han constituido -como Francia y Alemania en Europa- en las columnas que sostienen el proyecto integrador en América del Sur. Este hecho no constituye un privilegio ni una fuente de hegemonía o superioridad regional. Si constituye un desafío y una responsabilidad. Los presidentes sudamericanos se han comprometido a alcanzar en el año 2002 una zona de libre comercio. Esto implica la decisión de negociar en conjunto el ALCA teniendo al Nafta del otro lado de la mesa. No será tarea fácil. Del PBI y de comercio de las Américas el 80 por ciento se produce y se negocia en el Norte. Consolidar una visión sudamericana común entre argentinos y brasileños ayudará a concretar con éxito la construcción de una Unidad Sudamericana política, económica y cultural. Los presidentes también han expresado su apoyo al presidente Pastrana lo que indirectamente representa el apoyo al "Plan Colombia" inspirado y financiado por el presidente Clinton. La lucha contra el narcotráfico y su hijo dilecto, el narcoterrorismo, es la gran "prueba de fuego" de la integración sudamericana. La situación presente se caracteriza por: 1) Una conflictiva pero activa cooperación entre Colombia y EE UU. 2) Una gran desconfianza de parte de los otros países sudamericanos sobre esa cooperación. 3) Una fuerte decisión de Colombia de no pedir cooperación militar a los otros países de la región. 4) Un rechazo de la región a toda forma de participación militar en el conflicto colombiano. 5) Una subestimación del significado de la penetración del narcotráfico en la trama política y de organismos de seguridad especialmente en los países que no sólo participan como tránsito sino que, por sus concentraciones urbanas representan importantes centro de consumo (Buenos Aires y San Pablo tienen juntos 30 millones de habitantes). Es imposible pensar en la apertura irrestricta de fronteras (imprescindibles para una zona de libre comercio) sino asumimos en plenitud la responsabilidad de combatir en forma conjunta, con todos los elementos que dispongamos -incluyendo el militar-, el flagelo del narcotráfico y el narcoterrorismo. Sudamérica será una región reconocida y respetada si logra dar con éxito la batalla contra la pobreza, la corrupción y el narcotráfico. Las dos primeras rodean y facilitan al último, constituyendo una trama que debilita y condiciona a las jóvenes democracias de la región. El principio de "corresponsabilidad" entre países productores y consumidores (utilizado para el tema narcotráfico) debe extenderse al de países pobres y ricos, deudores y acreedores, y también a la apertura de los mercados de tal forma de consolidar el triángulo América del Norte-América del Sur-Europa.
(*) Ex embajador argentino ante la Comunidad Europea, Brasil y los EE UU y actual secretario de Relaciones Económicas Internacionales y Cooperación de la provincia de Buenos Aires.
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