20 de Diciembre de 2000  
La Ciudad El País El Mundo Economía Deportes Policiales Espectáculos Opinión Cartas de lectores Hace 25, 50 y 100 años Avisos fúnebres Avisos clasificados Archivo digital
Secciones
Un nuevo desafío para el tomate platense
En la campaña 1999-2000, el tomate platense volvió a producirse después de más de 20 años de su desaparición de las verdulerías, impulsado por un grupo de productores, la Universidad y el Ministerio de Asuntos Agrarios. Ahora, los responsables de ese programa de rescate comienzan a trabajar en el armado de una red de distribución que lo vuelva a insertar en el mercado. Apuntan así a recuperar un producto característico de la zona y convertirlo en alternativa de producción de bajo costo para los quinteros más castigados por la crisis.

A principios de los '80 los últimos tomates platenses abandonaron las verdulerías, empujados por la creciente tecnificación de los cultivos que a la vez respondía a nuevos y más exigentes requerimientos del mercado. Hasta ese momento había representado la totalidad del tomate producido en la zona y una de las variedades más importantes de las consumidas en el país. Desde entonces, apenas se lo siguió cultivando en algunas explotaciones del Gran La Plata para el autoconsumo de los propios quinteros.
No obstante, la historia del tomate platense iba a dar un vuelco cuando un grupo de productores de Gorina, Melchor Romero, Colonia Urquiza y Abasto, con el asesoramiento de la Universidad de La Plata, se propuso rescatar esa antigua producción tradicional de la zona y convertirla en una alternativa productiva de bajo costo para los productores en crisis que hoy tienen serias dificultades para seguir incorporando las últimas tecnologías. Durante la campaña 1999-2000 y en el marco de ese programa, el viejo tomate platense volvió a producirse, aunque en pequeña escala. Ahora, los productores y profesionales involucrados en el proyecto, se proponen crear una red de distribución, para que vuelva a ferias y verdulerías. Y para eso iniciaron contactos con empresarios del sector.

Así lo indicaron a EL DIA integrantes del proyecto de rescate del tomate platense, quienes hoy protagonizarán en el Centro Cultural Islas Malvinas, a partir de las 18, una jornada de homenaje a los productores más antiguos de esa variedad hortícola. En la oportunidad repasarán la historia de esa producción a través de la exhibición de fotografías, viejas maquinarias agrícolas y del relato de los productores más expertos.
"El homenaje a los viejos productores de tomate tiene como objeto revalorizar las producciones típicas de la zona, que en algunos casos, como es el del tomate platense, pueden representar una alternativa de producción para aquellos que no pueden afrontar los altos costos de incorporación de nuevas tecnologías", explica Juan José Garat, coordinador del proyecto de rescate del tomate platense y uno de los organizadores del encuentro.
Pero ¿qué es el tomate platense?: Los especialistas lo identifican con el nombre de licopersicum licopersisi y es ese tomate achatado, con rayas de color verde oscuro e intenso sabor ligeramente ácido que se produjo en La Plata a partir de 1930.
Las hipótesis para explicar cómo llegó a producirse en la zona son dos: una dice que las primeras semillas de platense llegaron desde Italia, traídas por un productor de City Bell a quien le habían llamado la atención las intensas rayas de color verde oscuro que lo surcaban. Otra dice que el producto surgió de semillas híbridas norteamericanas que se adaptaron naturalmente a la zona.
Sea cual fuere su origen, lo cierto es que en las épocas de apogeo de la variedad (entre 1940 y 1980) lograba desplazar en la preferencia del consumidor a los tomates producidos en otras regiones del país, tales como Salta o Jujuy. Y se conocían en los mercados por el nombre de los productores platenses que los cultivaban, entre ellos, Gentile, Alborguetti, Carcioni, Del Valle, Bustos, Giampieri y Del Manzo.
Esos mismos productores fueron quienes -algunos por razones afectivas, otros porque siguieron produciendo esa variedad para el consumo propio- conservaron las semillas que se utilizaron para volver a producirlo.
Néstor Lombardi (36) y Antonio Maidana (31) son dos de los seis productores integrados en el proyecto y cuentan que en la última campaña -en la que el tomate platense volvió a producirse después de 20 años- se produjeron 120.000 kilos, con un total sembrado de una hectárea y media. Lo producido se vendió en las propias quintas a los interesados y con lo obtenido también se produjeron dulces y salsas a la vieja usanza.

Con todo, aún los productores involucrados en el proyecto sólo dedican una parte mínima de sus explotaciones a la producción del tomate platense. Al menos hasta que logren crear una red de distribución para colocar el producto en el mercado, en la que ya comenzaron a trabajar, iniciando los contactos con entidades que nuclean a verduleros y feriantes, explican Lombardi y Maidana.
"Lo que se persigue con el proyecto es crear un producto diferenciado, ya que para el tomate platense, que es una producción artesanal, resulta imposible competir en rendimiento y en duración con los tomates obtenidos con las tecnologías más avanzadas", explican.
En ese marco, el elemento diferenciador en el que hacen hincapié los responsables del proyecto es el sabor del tomate platense. Porque, según explica Garat "los tomates obtenidos con las nuevas tecnologías han superado en rendimiento, estética y duración al viejo tomate platense, pero lo hicieron a expensas de un sabor que el tomate platense conserva".
El intento de rescatar el tomate platense se enmarca en una tendencia que intenta revalorizar producciones tradicionales artesanales típicas y favorecer su ingreso en el mercado a través de la diferenciación y la denominación de origen.

          
©2000 Diario El Día - La Plata, Buenos Aires, Argentina