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| Da Bouza: buscan atenuar las condenas |
El segundo día del juicio oral por el crimen del gerente de Techint Ramón Da Bouza dejó en claro ayer que las defensas de sus dos hijos mayores, acusados del asesinato, buscarán atenuar eventuales condenas en base a la controvertida figura del padre, aunque sin poner en duda lo ocurrido la noche de la cena familiar que terminó en homicidio. Las defensas de Emanuel y Santiago Da Bouza apuntan a mostrar que quien puertas afuera de su casa era un exitoso empresario con una fluida vida social, puertas adentro era alguien violento, que presionaba a sus hijos y ejercía "presión moral" sobre ellos.
Todo esto fue durante años el caldo de cultivo de la tragedia de la noche del 25 de marzo de 1998 en el departamento de la víctima, en Chacabuco 584 del barrio porteño de San Telmo. Emanuel y Santiago Da Bouza enfrentaron nuevamente al Tribunal Oral 20 desde temprana hora de la mañana, cuando a puertas cerradas -sin público ni periodistas- escucharon a sus dos hermanos menores, de 13 y 17 años, y a la última pareja que convivió con su padre, Lilian Castro. Durante más de tres horas, los hermanastros de los jóvenes acusados reafirmaron la hipótesis de un padre autoritario y despótico, en concordancia con lo que se escuchó hasta el momento en la sala de audiencias. Los hijos que tuvo Da Bouza con su segunda pareja, la economista como él Carmen Amalia Polo, llegaron con su madre a las 9.30 al noveno piso de los tribunales de Lavalle al 1100 y de inmediato ingresaron a la pequeña sala de audiencias. En el pasillo se cruzaron con la madre de los dos acusados y primera mujer del economista, Patricia Polo Devoto, quien ayer por primera vez pudo ingresar a las audiencias, luego de declarar como testigo. Ya dentro de la pequeña sala, los hermanos más chicos se reencontraron con los mayores, Emanuel y Santiago, acusados del homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía del padre de todos, Ramón Da Bouza, de 44 años. Si bien por orden del tribunal las declaraciones testimoniales de los hijos más chicos de Da Bouza quedarán en secreto al igual que la de su última pareja, en el reencuentro de los hermanos hubo lágrimas y gestos de afecto mutuo entre los cuatro. Los menores pasaban con su padre los fines de semana en el departamento del 5 piso O de Chacabuco 584, donde la noche del 25 de marzo de 1998 Da Bouza fue asesinado a golpes y dos balazos en la cabeza, crimen del que se acusa a sus dos hijos mayores. Los dichos de los hijos menores de Da Bouza serán relevantes en el juicio porque, según declaró en sus primeras indagatorias el mayor de la familia, Emanuel, su hermano Santiago estaba obsesionado con la idea de reemplazar la figura de su padre en la crianza de los chicos, para liberarlos de su autoritarismo. "Decía que nosotros podíamos tener mejor figura de padre y que los chicos ya se quejaban de la 'presión'" que el padre ejercía sobre ellos, recordó Emanuel Da Bouza en su declaración de 1998, cuando culpó del crimen a su hermano Santiago, entonces prófugo. El resto del día transcurrió entre testimonios de amigos de los dos jóvenes, que ayer colmaron la sala, y giraron siempre en torno al mismo punto: las dificultades de los hermanos Da Bouza ante un padre autoritario, que los exponía a situaciones límite de maltrato psicológico. Precisamente, la idea es encontrar atenuantes del crimen en base a la figura de acoso moral sobre los hijos y, en el caso de Santiago, de su adicción a la cocaína, ratificada por su propio hermano, amigos y por pericias toxicológicas. En el caso de Emanuel resta todavía dilucidar la veracidad de sus dos declaraciones indagatorias en la instrucción de la causa, hechas poco después del crimen y cuando Santiago estaba prófugo. Allí, el mayor de los Da Bouza culpó de todo a su hermano.
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