Estimado lector queremos agradecer el interés que usted muestra por nuestros artículos.

Cualquier sugerencia que tenga para mejorar la calidad de la información que brindamos todos los días del año será bienvenida.

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Pronóstico  La Plata, Bs. As.
Temperatura: 8 °C
Nublado
Humedad: 78 %
21.7.2017

Platenses que se fueron y ahora vuelven al país

La ilegalidad; sueños incumplidos; y expectativas por Argentina marcan una nueva tendencia

Recomendar artículo Imprimir artículo
25.578 es un número dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) que encierra tantas historias como dígitos y confirma que después de 10 años se ha revertido la tendencia a abandonar la Argentina a causa de problemas sociales y económicos. Inmigrantes que se cansaron de ser "ilegales"; otros que notaron que el sacrificio de estar lejos no se compensaba con los logros; y profesionales a los que no les revalidaban los títulos, son sólo algunos de los motivos por los cuales en el último trimestre del año que pasó fueron más los que regresaron que los que se fueron.

En La Plata no existen datos cuantitativos precisos sobre el movimiento emigratorio y el fenómeno actual del regreso tras frustradas experiencias o expectativas incumplidas. "Si hacemos una apreciación cualitativa el año pasado emigraron entre cinco y siete mil platenses, de los cuales un 60 por ciento lo hace con destino a España y un 25 a Italia; de estos, 2.000 volvieron al poco tiempo de marcharse", analizó el cónsul italiano Stéfano Soliman.


SENTIRSE EXTRANJERA

La zona montañosa de Calabria hizo sentir a Estela Di Turi como en casa. El relato de sus padres italianos la habían paseado desde chica por los distintos caminos del pueblo y le habían inculcado el amor por los festejos y costumbres del pequeño pueblo. "Al principio me sentí contenida por la familia, pero había que sobrevivir en un pueblo envejecido, donde no podía revalidar mis títulos; además, con el correr del tiempo me sentí muy observada, me trataban como una extranjera".

Estela dice que en Italia la vida es muy cara y los alquileres son muy costosos, pero que ella se sabe adaptar a las circunstancias, no obstante "el pueblo contaba con pocos medios, no hay transporte como acá y el hospital más cercano está a una hora de viaje". Además para ella, como para miles de argentinos en el exterior, cualquier recuerdo amargo de la Argentina parece desvanecerse ante un llamado telefónico de familiares o amigos de la infancia. La añoranza comienza a tener un peso extra y la distancia duele.

"El tango que nunca me había despertado nada, llegaba a conmocionarme cuando lo escuchaba en Italia", reflexiona mientras Josefina y Miguel Angel, sus padres, la miran con una sonrisa que parece encerrar recuerdos propios de espíritus juveniles que vinieron por los años 50 a la Argentina buscando "un futuro de trabajo y progreso".

Estela formó una familia en Italia y allí nació una hermosa nena a la que ella le fue hablando en castellano tal como sus padres hicieron con ella enseñándole la lengua italiana. "Razones familiares me hicieron volver, extrañaba los afectos, las comidas, pero de mi experiencia aprendí que no importa la tierra sino las personas que viven en ella y en Italia también encontré gente muy solidaria y afectuosa", afirma.


LA ILEGALIDAD

Marcelo y Alicia Matos pasaron los cuarenta años. En diciembre de 2001 comenzaron a notar que la situación social se estaba "enrareciendo" y el país no parecía mostrar un rumbo exacto para personas que como ellos querían vivir realizando microemprendimientos.

"Soy ceramista y Alicia había puesto un taller de confección. Si bien accedimos a préstamos para comprar maquinarias, ni bien las adquirimos notamos que muchas fábricas de telas cerraban sus puertas dejándonos sin materia prima, además el Estado abría la importación, ya no podíamos competir", relata Marcelo.

Un amigo de Marcelo comentó un día que se iría a intentar suerte a las Islas Canarias, entonces él recordó que sus abuelos eran de esas tierras y se entusiasmó con la idea de acompañarlo. "Fui como turista, trabajé dos días en la construcción y luego por medio del diario conseguí trabajo en una empresa metalúrgica. Me sentí muy cómodo con la gente y la idiosincrasia de allá", relata.

El matrimonio dijo que debido a las corrientes inmigratorias "esas islas no parecen parte de Europa, sino de Latinoamérica y los canarios están acostumbrados a convivir con la diversidad cultural, son muy serviciales y amables", indicó Alicia.

A los Matos no les faltó el trabajo y el trato con los lugareños fue de mucho respeto, la adaptación se dio naturalmente, pero para ellos la "ilegalidad" fue el motivo que les hizo pensar la vuelta.


ENTRE LA BECA Y EL REGRESO

Martín La Spina, es uno de los tantos platenses que fue al viejo continente buscando abrir puertas y así, pensar en un futuro promisorio. Viajó en 2002 a Barcelona a realizar una beca de estudios de Vitral Contemporáneo, para sumar así mayor experiencia a su carrera de pintor. Fueron siete meses de estudio y aventuras, de intentar ganarse un nombre dentro de un mercado por demás competitivo, igualmente, sus obras pudieron recorrer las distintas galerías de una ciudad imponente desde todo punto de vista.

"Me fue bien, pude realizar el curso y además, me di el lujo de vender obras para poder mantenerme económicamente. Pude ahorrar algo para traer a la Argentina", comenzó señalando Martín, quien además destacó que "fue duro, si bien no me puedo quejar, cuesta entrar en el medio, no es tan sencillo. Para acomodarte a la realidad que se vive al menos en Barcelona, necesitas instalarte durante varios años, recién ahí podés tomar una determinación firme en cuanto a un futuro".

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...