Estimado lector queremos agradecer el interés que usted muestra por nuestros artículos.

Cualquier sugerencia que tenga para mejorar la calidad de la información que brindamos todos los días del año será bienvenida.

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Pronóstico  La Plata, Bs. As.
Temperatura: 20 °C
Nublado
Humedad: 60 %
18.8.2017

Gimnasia, todo coraje y corazón, hizo un milagro

Ganó con dos menos y mira a todos desde arriba

Recomendar artículo Imprimir artículo
Este Gimnasia es capaz de cualquier hazaña para seguir trepado en lo más alto de la tabla. Haciendo historia, también, como ganándole anoche a Quilmes, con un penal sobre el final (impecablemente ejecutado por Lucas Lobos), y jugando con dos hombres menos (Giménez expulsó a Goux y Licht, por doble amonestación) aunque empujado siempre por una multitud de enfervorizados hinchas que coparon el estadio Centenario.

El Lobo de los milagros llegó a los ocho triunfos al hilo (está a un partido del récord del Lobo del '62) y los mira a todos desde lo más alto, ahora sin compañía alguna, tras cerrar un partido vibrante y emotivo, que el equipo de Pedro Troglio lo resolvió regando el campo de juego de un coraje y un corazón enorme.

No la pasó nada bien Gimnasia, que jugó el partido más difícil del campeonato. Cuando el local lo dominaba en el complemento, y lo hacía dudar, se fue quedando sin Goux primero y Licht después, por acumulación de amarillas pero, por rara paradoja, sacando afuera toda su rebeldía, el Lobo se la jugó a suerte y verdad, le quitó la pelota a los "cerveceros", lo atacó y un pelotazo que cruzó el área por arriba lo tomaron a Teté González y el árbitro cobró la pena máxima.

Lobos tomó la pelota ocupando el lugar que le cedió San Esteban (el capitán no anda con confianza) y el pibe de Olmos tiró de derecha, a media altura, casi picando el balón que dirigió hacia el palo izquierdo cuando el arquero Ramírez se jugó hacia su derecha. Gol, milagro y punta. Y apoteosis en la tribuna gimnasista.

Lejos de su nivel de rendimiento, tanto en el plano individual como colectivo, el equipo de Troglio, igualmente, se las compuso para generar las dos situaciones de gol que tuvo el primer tiempo.

Primero fue un mano a mano entre Delorte (a los 38' le robó una pelota a Alesandria y enfiló hacia el área) y Ramírez, que tapó agónicamente el ex golero de San Lorenzo el tiro cruzado y débil del ex Olimpo. Y después, a los 43', Vargas, en el punto del penal, cabeceó una pelota tras un centro que lanzó Lobos desde la derecha, y el balón se fue cerca del palo derecho.

No asomó el mejor Gimnasia en el estadio Centenario en el arranque, aunque si bien pudo haber pesado en el equipo la responsabilidad de consolidar si sitial de puntero, lo cierto es que también medió el planteo del equipo local (4-4-1-1) que puso especial cuidado en contener las subidas de Cabrera, con Caneo y Paredes en marcación escalonada, como las trepadas de Licht por el otro costado.

Tampoco le perdió pisada a Lobos, y desde el vamos trató de manejar la pelota para quitarle ritmo a la visita. Choy y Turdó, con movilidad, complicaron al fondo albiazul, mientras que en el área de enfrente se notaba a un Delorte muy estático y lento, y a un Vargas pasado de revoluciones.

En el arranque el equipo de Troglio anunció con un cabezazo de Teté González que se fue muy cerca del arco y también con una volea de Vargas; Quilmes respondió con un tiro largo de Pena y un cabezazo de Choy que se perdió muy cerca del palo derecho de Navarro Montoya. Y también hubo intentos de Turdó y Caneo que inquietaron al experimentado golero del Lobo.

Fue el momento de Quilmes, que copó el medio con Pietravallo y Galdames en la contención, manejó la pelota y creó esas situaciones.

Y en la medida en que entró en escena la habilidad de Lobos, Gimnasia pudo emparejar y dispuso de las dos situaciones más claras del primer tiempo para mover el tanteador.

En el complemento Gimnasia la pasó mal. Quilmes manejó el balón, es cierto, pero la visita no le dejó resquicio para que pudiera llegar hasta Navarro Montoya.

De pronto, Giménez, de pito fácil, lo fue diezmando. Expulsó a Goux, después a Licht. Troglio armó línea de cuatro con Cabrera, San Esteban, Gentiletti y Franco, y también le ordenó al equipo que se la jugara. Y el equipo se abrazó a la gloria.

Lo atacó a un dubitativo e irresoluto Quilmes, y en una pelota que pasó por arriba, Caneo lo tomó a Teté González, el pitazo de Giménez, el penal, el derechazo de Lobos, y desde anoche es el único líder del torneo, ahora sí con chapa lustrosa de candidato.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...