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27.6.2017

Los chicos digitales

Recién salidos de la infancia, los adolescentes actuales viven hiperconectados a las nuevas tecnologías. Se trata de la Generación M, pibes de entre 13 y 18 años que, criados bajo la sombra de los avances informáticos, se relacionan con el mundo a partir de lo virtual y de manera muy distinta a como lo hacían los chicos de años atrás. En esta nota, los especialistas en adolescencia detallan y desentrañan el fenómeno

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Los chicos digitales
Ya no se levantan con el despertador sino con la alarma del celular o del iPod. Andan por la calle "conectados" a su reproductor de música digital y sólo frenando el paso para enviar o chequear mensajes de texto. Usan el chat y el messenger para "charlar" con sus amigos. Cuentan sus vidas en páginas Web y, a través de fotologs, muestran sus fotos a miles de desconocidos como si fuera lo más normal del mundo. Son los chicos de la Generación M; los adolescentes de la era digital que, recién salidos de la infancia, viven hiperconectados a las nuevas tecnologías y experimentan lo virtual como una manera natural y acaso única de relacionarse con el mundo.

A la hora de explicar y detallar esta nueva generación de adolescentes _llamada M por su nombre en ingles "millennials"-, los especialistas coinciden en que se los identifica con facilidad en la franja etaria que va de los 13 a los 18 años; es decir, chicos que crecieron en la última década bajo la sombra de las nuevas tecnologías.

Algunos también la llama "Generación learning-by-doing"; es decir, chicos que aprenden haciendo. Para la psicopedagoga Nora Estefanía, los llamados adolescentes de la Generación M tienen una gran adaptabilidad tecnológica y, producto de su crianza, se manejan casi por intuición con los nuevos dispositivos.

"Utilizando lógicas y patrones en común -dice la especialista-, los cuales les resulta familiar y cotidiano, los chicos de hoy suelen trasladar sus capacidades de una tecnología a otra con absoluta naturalidad. De esta manera, el día que sale un modelo nuevo de computadora, para ellos resulta muy sencillo de utilizar, todo lo contrario a lo que le ocurre, por ejemplo, a una persona actual de treinta o cuarenta años".

Una mirada similar aporta Mana Massi, directora del Normal Nº1 de La Plata -donde el trabajo con informática se implementa ya desde primer grado-: "Los chicos de hoy son muy distintos a los de hace diez o veinte años atrás -explica-. Tienen la tecnología incorporada a su vida, y eso hace que el maestro tenga ahora que estar doblemente preparado porque, aunque resulte llamativo, los chicos muchas veces los superan en información y, desde luego, en conocimiento tecnológico".

Para miles de adolescentes, la web, la tecnología y los entornos digitales son mucho más que un ingrediente clave en su cotidianeidad: son un rasgo casi fundamental de su propia identidad. "Los chicos de entre 15 y 18 años no se relacionan con las nuevas tecnologías como si se tratara de una forma más de vincularse -apunta Estefanía-. Para ellos es la única forma de vincularse de verdad. Tienen a la tecnología totalmente incorporada a su cultura y les resulta lo más normal del mundo, por ejemplo, contar sus intimidades en Internet o poner las fotos de sus vacaciones en un fotolog para que las vean cientos de miles de desconocidos".

Acaso con la misma naturalidad con que sus padres levantan el teléfono o pasan de canal en canal con un zapping frenético, buena parte de los adolescentes de nuestra región y el país -de clase media y media alta, claro- incorporan a diario tecnologías que están cambiando la forma en que se relacionan entre ellos mismos y con el mundo que los rodea. El lugar de encuentro ya no suele ser la vieja plaza o la canchita de la esquina: ahora es Internet.

"Pero eso no significa que no estén integrados socialmente -aclara Cecilia Traversa, master en psicopedagogía-. Es cierto que buscan la pantalla para integrarse o que festejan sus cumpleaños en cíbers y conectados a través de juegos en red, pero no están aislados del mundo. Sucede que la sociedad de hoy les da esos elementos para integrarse, y ellos los tienen incorporados y los saben aprovechar".

De acuerdo a la mirada de Traversa, los chicos no buscan la pantalla de una computadora para aislarse sino "porque ahí están sus amigos. Este es un fenómeno asociado también a la restricción del espacio público. Tal vez no se junten en la plaza como años atrás, pero hay que tener en cuenta que viven en un mundo donde la inseguridad está siempre latente y los lugares de encuentro se reducen. Los chicos actuales se refugian en el ciberespacio no para aislarse, sino para no estar solos y estar comunicados de una manera más segura y veloz".

Un estudio reciente elaborado en Estados Unidos echa más luz sobre el tema y parte de una observación llamativa: los chicos y adolescentes actuales pasan cada vez más tiempo usando los nuevos medios -computadoras, internet y videojuegos-, sin que por ello hayan reducido el tiempo que pasan con los medios tradicionales -televisión, medios gráficos y música-. En su conjunto, la cantidad de tiempo que los chicos usan los medios supera las 6 horas al día.

Como contrapartida, además, el estudio señala que la cantidad de información y contenidos mediáticos a los que los jóvenes están expuestos también aumentó más de una hora en los últimos cinco años. Los chicos usan más de un medio al mismo tiempo -por ejemplo, navegan por internet mientras ven televisión- y, de este modo, incorporan una mayor cantidad de contenidos en la misma cantidad de tiempo.

Las cifras que refieren al contexto norteamericano señalan que entre un cuarto y un tercio de los chicos usan otro medio la mayor parte del tiempo mientras miran TV (24%), leen (28%), escuchan música (33%) o usan la computadora (33%). Más allá de las disparidades que existen a uno y otro lado de la brecha digital, lo interesante de estos datos es que marcan algunas tendencias.

Si bien el estudio no está está centrado en los usos educativos de los medios sino en los recreativos, algunos resultados vinculan ambos aspectos, tales como la afirmación de que los chicos de menor edad pasan más tiempo jugando a los videojuegos y menos tiempo leyendo que los chicos mayores.

Para Mana Massi, sin embargo, la Generación M que ella observa día tras día en el colegio está compuesta de chicos "tan ávidos por la lectura como por la tecnología. El hecho de haberse criado en un contexto tecnológico hace que tengan un acercamiento distinto a la biblioteca pero igual de interesante. Hoy por hoy buscan una biblioteca con scanner, internet o digitalizador, pero eso no significa que le escapen a la lectura. Al contrario. Lo hacen desde otro lugar. O en todo caso: desde su propio conocimiento".

Nada distinto es lo que opina Traversa: "ahora los chicos son de pantalla y no de tiza. Tienen nuevas demandas y por eso el sistema educativo está obligado a adecuarse a sus nuevas necesidades. Frente a esta realidad, no hay dudas de que los docentes tienen que estar mucho más preparados que años atrás".

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