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21.7.2017

Un problema que supera la escuela

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Si bien quienes estudian el fenómeno de acoso escolar coinciden en que es la escuela la que debe detectar y controlar este tipo de situaciones en su propio ámbito antes de que cobren dimensión, la realidad parece indicar que eso rara vez sucede en nuestro medio por distintos motivos.

En primer lugar, la dirección de Educación de la Provincia de Buenos Aires considera que las escuelas son "un escenario más" de un fenómeno que violencia que las trasciende, y por lo tanto no cuenta con una política específica para hacer frente a los casos de hostigamiento entre alumnos.

A esto parece sumársele un problema de jurisdicción, por llamarlo de algún modo. Y es que si bien las situaciones de acoso escolar se dan entre compañeros de clase, las incorporación reciente de tecnología en estas prácticas hace que el hostigamiento trascienda el ámbito educativo y muchas veces sea considerada por las autoridades "un problema de afuera".

¿Pero es la escuela responsable de la aparición de esta clase de fenómeno entre sus alumnos? Algunas opiniones al respecto parecen complejizar aún más la discusión.

"Lo único que puede hacer la escuela es convertir la problemática en contenidos curriculares, pero la convivencia implica valores que tienen que venir desde el hogar, que se tienen que mamar desde una edad temprana. Por más que la escuela haga lo propio desde lo curricular no quiere decir que sea responsable", opina la licenciada Mónica Mercuri desde Foros de Opinión, una ONG platense que se dedica a estudiar la crisis de valores desde distintos enfoques.

Aunque de acuerdo en que la convivencia es parte de un aprendizaje primario, la doctora Flavia Sinigagliesi, del equipo de Bullying Cero, entiende sin embargo que la escuela debe estar alerta e intervenir ante la sospecha de situaciones de acoso.

"El bullying (acoso) -dice- es una situación crónica; una cargada no es bullying. Bullying es siempre el mismo todos los días. Desde ese punto de vista, no puede pasar desapercibido en la escuela. Todo el personal del colegio debe estar enterado de este problema para mantenerse alerta en los lugares donde habitualmente se produce, que es fuera de la vista de los adultos".

"Las maestras y profesores deben ocuparse especialmente de detectar a los líderes negativos antes de que pase", considera Sinigagliesi sin dejar de reconocer que "los valores de la convivencia deben ir enseñándose desde muy temprana edad".

Con un sólo un caso de "cyberbullyng" en su escuela, el profesor Rubén Izquierdo, director del Polimodal del Normal N°1, asegura sin embargo observar un aumento en la agresividad en los chicos. "Por suerte no hemos tenido inconvenientes graves, pero en la actitud diaria se nota una agresividad más manifiesta que hace tres o cuatro años. Los chicos traen a la escuela las mismas conductas que reconocen en la calle o a veces en sus propias situaciones familiares", comenta.

En el Normal N°1 no se permite el uso de celulares en horario de clases, y el acceso a las computadoras para el curso de informático no sólo está supervisado por profesores sino que cuenta con filtros que impiden acceder a ciertas páginas. Aun así, esto no lo ha dejado al margen de episodios de ciberbullying. El propio Izquierdo admite haber recibido quejas de alumnos que aparecieron insultados en una página web. "Fue por cuestiones que traían de afuera, pero como la página era de otro alumno de la escuela, algunos vieron en nosotros un medio para resolverlo", cuenta.

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