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23.11.2017

Violencia y discriminación son los problemas argentinos

Cada mes se denuncian casi 4 mil casos de violencia familiar en Capital y la provincia de Buenos Aires. Amnistía Internacional instó a adoptar medidas para proteger a las niñas Su opinión sobre este tema Ver las opiniones

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Cada mes se denuncian casi 4 mil casos de violencia familiar que tienen como víctima a las mujeres en capital federal y la provincia de Buenos Aires, de acuerdo con las estadísticas oficiales.

Así lo refleja un informe elaborado ayer por la ONG Poder Ciudadano, que basa sus guarismos en los datos reunidos por Amnistía Internacional.

De acuerdo con las estadísticas, la Línea de la Dirección General de la Mujer porteña recibió 7.876 llamadas por violencia familiar entre enero y septiembre de 2007, mientras que en las 24 Comisarías de la Mujer y la Familia de la Provincia de Buenos Aires, se recibieron 18.498 denuncias entre enero y junio de ese mismo año.

Esto da un promedio de más de 3.950 denuncias de violencia familiar mensuales en Capital y Provincia durante 2007, lo que marca un preocupante incremento del número de casos.

En este sentido, se aclaró que en 2006 el promedio de casos de violencia familiar denunciados en provincia de Buenos Aires había sido de 2.200, es decir un 71 por ciento inferior al del año siguiente.

"Sólo en las tres primeras semanas de 2008, al menos tres mujeres han fallecido en manos de sus parejas o ex compañeros -en Tucumán, Río Negro y Entre Ríos- y varias se encuentran en estado muy grave tras ser atacadas y golpeadas, en las provincias de Buenos Aires y Tucumán, entre otras", alertaba también Amnistía Internacional a comienzos de 2008.

Terminar con la violencia contra las niñas

La organización Amnistía Internacional instó a los gobiernos de todo el mundo a adoptar "medidas concretas" para poner fin a las situaciones de violencia y discriminación cometidas contra las niñas en los colegios, al tiempo que pidió que se promueva "la igualdad de género a través de la educación".

La recomendación fue formulada en víspera al Día Internacional de la Mujer, y tras presentar en la ciudad suiza de Ginebra su último informe que pone en descubierto la existencia de hechos de violencia, discriminación y acoso cometidos contra las niñas en escuelas de distintos puntos del mundo.

A nivel local, Amnistía de Argentina llamó a los gobiernos nacional y provinciales a revisar la currícula y el ambiente escolar "para que se eliminen de ellos cualquier práctica que fomente la desigualdad de género y para prevenir la violencia contra las mujeres".

"La educación juega un rol central en la socialización de las niñas y de los niños en cuanto a las identidades de género. En ocasiones, la educación puede reflejar una relación desigual que, después, se reproduce en la sociedad y puede contribuir a la violencia en contra de las mujeres", señaló Rafael Barca, director ejecutivo de Amnistía Internacional en Argentina.

Titulado "Escuelas seguras, el derecho de cada niña", el documento a nivel mundial asegura cómo la violencia "sigue siendo omnipresente en las instituciones educativas y en torno a ellas".

"Desde México a China, las niñas se enfrentan constantemente al peligro de ser agredidas sexualmente, acosadas, discriminadas o intimidadas de camino a la escuela o una vez en ella", asegura la organización social internacional.

Además, remarca que las niñas pertenecientes a determinados grupos como integrantes de minorías étnicas, en situación de pobreza, niñas lesbianas o con discapacidad sufren "más las situaciones de violencia y corren más peligro que sus compañeras".

En otro orden, la investigación advierte que "muy a menudo se pasan por alto insinuaciones sexuales agresivas e inadecuadas de los niños en las escuelas con el argumento de que son cosas de chicos".

Según los especialistas que elaboraron el estudio, "este tipo de conductas a menudo no se denuncia ni se castiga, y así se envía el mensaje de que la violencia contra las mujeres y las niñas es algo aceptable y que la agresión masculina es algo normal".

Personas entrevistadas por Amnistía Internacional en Haití, por ejemplo, coincidieron en opinar que la violencia en las escuelas era un fenómeno generalizado, pero que rara vez se informaba de él.

A modo de ejemplo, en ese país caribeño los castigos corporales, azotar a los niños y niñas con látigos o cables eléctricos, obligarlos a estar al sol de rodillas, privarlos de alimentos, abusar sexualmente de ellos o insultar y maltratar psicológicamente a las niñas son algo habitual por parte de profesores y personal administrativo según confiaron los entrevistados.

Otra forma de agresión que detalla el estudio es que muchas escuelas siguen cobrando tasas escolares, a pesar de que el derecho internacional dispone que la educación primaria debe ser gratuita.

"Estos gastos constituyen un obstáculo insuperable, y las niñas tienen más probabilidades que los niños de verse excluidas de las escuelas cuando no hay dinero suficiente para pagar su educación", añade el informe.

"Prácticamente todos los Estados afirman aborrecer la violencia contra las mujeres y las niñas. Las escuelas son lugares donde los gobiernos tienen responsabilidad directa y pueden comenzar a respaldar sus palabras con acciones concretas", sostiene la investigación.

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