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24.11.2017

Tato Pavlovsky vuelve a escena en "Solo brumas"

El dramaturgo y actor asegura que se propone "pensar el presente"

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Tato Pavlovsky vuelve a escena en "Solo brumas"
El dramaturgo y actor Eduardo Tato Pavlovsky, quien acaba de estrenar la poderosa obra "Sólo brumas", confesó que nunca tuvo la esperanza de que el teatro modifique mucho la realidad, pero que su fuerza está en "crear una conmoción pensante en algunas personas".

"Me interesa poder provocar pequeñas cosas que ayuden a pensar de otra manera lo que estamos viviendo", desafió Pavlovsky.

En esa cuerda que apunta a la emoción y a la denuncia, el artista arriesgó: "ojalá que con 'Sólo brumas' ocurra lo mismo que con 'El Señor Galíndez' que si bien no logró hacer desaparecer a la tortura, creo que ayudó a pensar a la tortura como institución, como parte de un sistema".

La pieza dirigida por Norman Briski que anima junto a Mirta Bogdasarian, Susy Evans y Eduardo Misch, se ofrece los viernes a las 21 en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543, Capital) y constituye un certero alegato sobre el drama del hambre.

El también médico psicoterapeuta considera que la reciente pieza "habla sobre la brumosidad en un país donde las circunstancias socio-históricas parecen marcar que lo macabro es tan cotidiano como los 25 niños que mueren por día por causas evitables".

"A la obra -repasó con entusiasmo- la hacemos con muchas ganas y muy buenas actuaciones y contamos con Norman (Briski) que tiene una gran experiencia y una comunidad ideológica conmigo. Todo eso ayuda a la reacción del público, a que la gente salga muy conmovida".

UN PUBLICO FIEL

El intérprete reflexionó que tiene "un público cautivo que es bastante grande" y que le permite "permanecer no menos de dos años en cartel cada vez que estreno".

"Se trata de gente que comparte esta estética ideológica y esta intensidad de hacer teatro, porque mi teatro tiene una intensidad particular y es político", dijo.

Para incluirse en un panorama más general, Pavlovsky apuntó que "acá hay un teatro no político que es muy bueno porque hay muchos que escriben muy bien y que son efectistas".

Desde ese análisis, consideró que "no hacer un teatro político es una posición absolutamente válida porque el teatro es una expresión de libertad imaginativa, pero el problema que hay es que ninguno de los que no escribe teatro político, jamás hace una declaración política".

"Ellos no hablan acerca de nada y entonces me parece que es un problema a pensar", completó.

NECESIDAD EXISTENCIAL

El artista, de 74 años, opinó que para él "el teatro siempre ha sido una necesidad existencial, un recurso liberador e imaginario muy importante donde se produce una máquina creativa".

"El teatro -insistió- me ha enseñado mucha psiquiatría. Me ha permitido ensayar y ver un personaje desde los puntos de vista diferentes y comprender más a ciertas patologías desde el rol".

A partir de ese convencimiento ligado a felicidades y gratitudes, aseguró que "el teatro me hace sentir joven, como estar enamorado de una pendeja".

Psicoterapeuta desde los 22 años y aún enamorado de esa disciplina a la que dedica tiempo y esfuerzo, Tato evocó que empezó a hacer teatro cuatro años después de recibirse y la causa fue que vio "Esperando a Godot". "Me di cuenta que ahí estaba la explicación a la angustia que el psicoanálisis no había podido darme", dijo.

Por estas pasiones, Pavlovsky no tiene tiempo para más y, según parece, tampoco quiere tenerlo. "El cine me ha dado mucho y aprendí a trabajar ahí, pero no es mi metier", afirmó sobre la disciplina que abrazó en "El Señor Galíndez", "La nube", "El exilio de Gardel", "Potestad" y "Miss Mary", entre otros filmes.

LEJOS DE LA TV

Consultado acerca de la televisión, comentó que "muchas veces me han llamado de la TV, sobre todo Adrián Suar (gerente de programación de Canal 13), porque parece que tengo un físico que da tanto para un reo marginal como para un señor. Yo le agradecí enormemente pero no puedo dejar todo lo demás".

"El teatro es una maravilla y a mí me ha dado una barbaridad", subrayó antes de escoger como ejemplos de ese vínculo los festivales que reunieron trece obras suyas, dobladas al inglés, en Los Angeles y en Nueva York.

Puesto a hacer un balance de un tránsito en que se cuentan títulos emblemáticos como "Telarañas", "Paso de dos", "Rojos globos rojos" y "Poroto", concluyó que va a ser recordado por dos obras: "El Señor Galíndez" y "Potestad", porque son las que catapultó la gente".

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