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18.8.2017

Bitácora del descontento: cómo se viaja en tren según los usuarios

Los incidentes violentos de esta semana en Merlo devolvieron la atención sobre un servicio cuestionadoPor OMAR GIMENEZ

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Bitácora del descontento: cómo se viaja en tren según los usuarios

Bitácora del descontento: cómo se viaja en tren según los usuarios

Irene Martínez enumera un rosario de penurias para describir, lo más fielmente que puede, su experiencia de viajar todos los días en tren: habla de retrasos, de cancelaciones, de coches destruidos y de inseguridad. Reconoce que desde que la ex línea Roca cambió de manos, en julio de 2007 y tras los desmanes protagonizados por un grupo de pasajeros en la estación Constitución, hubo cosas que empezaron a cambiar: anuncios de obras y trabajos visibles. Pero esos cambios, dice, todavía no repercuten en la calidad de un servicio muy cuestionado por sus usuarios: "se hace lo mínimo para que el servicio siga funcionando, pero no hay mejoras. Y no estamos pidiendo trenes de lujo. Apenas pedimos viajar sin gente colgada de los estribos y sabiendo que el tren va a salir y va a llegar a la hora establecida".

Irene es una de las integrantes de Pasajeros del Roca, una de las agrupaciones surgidas a partir de 2005 para reclamar mejoras en el servicio que presta la línea que cubre la zona sur. De los 300 reclamos formales que la agrupación presentó, dice, 250 correspondieron al servicio diésel y especialmente al ramal Buenos Aires-La Plata, considerado uno de los más postergados.

Los reclamos y crónicas de viaje de Irene y de tantos otros pasajeros pueden leerse a través de Internet, donde en el mismo lapso proliferaron los sitios -especialmente blogs- destinados a reclamar mejoras en el transporte ferroviario de esa y otras líneas. Tienen nombres tan elocuentes como éstos: www.comovacas.blogspot.com y www.desesperadosdelsarmiento.blogspot.com. O bien son alimentados por el relato de organizaciones con denominaciones no menos ilustrativas, como Sufridos Usuarios del Ex Roca (SUER). Todas estas iniciativas representan el desembarco en el mundo virtual de un pedido tan viejo como desatendido en el mundo real.

Basta abordar cualquier tren que circule en el ramal Buenos Aires-La Plata para encontrar otras expresiones del mismo descontento: como la de Juan Carlos Picone, un trabajador de Quilmes que viaja diariamente a La Plata "incómodo y demorando 10 minutos más que hace dos años". Y apenas termina de decirlo pregunta: "¿Usted sabe que hace 50 años este mismo tren tardaba 50 minutos en ir de Buenos Aires a La Plata?". Hoy tarda 1 hora y 33 minutos, según se reconoce oficialmente.

INCIDENTES

El reclamo de quienes diariamente viajan en tren volvió a ser noticia esta semana, después de que dos formaciones del ferrocarril Sarmiento fueron destruidas en las estaciones de Merlo y Castelar. El hecho se suma a otros episodios de violencia similares, registrados en la estación Haedo, del mismo ferrocarril y en la estación Constitución del ex Roca en 2007. Y si bien la justicia investiga la presunta participación de agitadores en los episodios de la última semana y organizaciones de usuarios condenaron el uso de la violencia, hasta el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, admitió que en los trenes "se viaja mal".

El problema en númerosEl 15 de mayo de 2007 otro episodio violento vinculado a los trenes saltó al centro de la escena: fue cuando se produjeron serios disturbios en la estación Constitución después de una cancelación que provocó la furia de un grupo de pasajeros, que rompieron instalaciones y se enfrentaron a la policía. Tras los incidentes se revocó la concesión de la empresa TMR y la línea pasó a ser operada por una Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), conformada por las empresas ferrovías, Metrovías y Trenes de Buenos Aires.

¿Qué cambió desde entonces en el ramal Buenos Aires-La Plata? Al decir de los usuarios, se nota que se encararon distintas obras, pero no hay una repercusión concreta en la calidad del servicio: siguen reclamando por el cumplimiento de los horarios, quejándose por las frecuencias canceladas, el mal estado de los coches, la falta de higiene y seguridad y hasta por el tiempo que tardan las formaciones en unir a La Plata con Buenos Aires.

Desde la operadora se enumeran las obras encaradas y recientemente anunciadas por el gobierno nacional para remontar la "situación calamitosa" -según indican los voceros- en que se recibió la línea: arreglo de rieles y pasos a nivel en el crítico tramo comprendido entre La Plata y City Bell (kilómetros 42.800 a 52.200); recuperación de 2 locomotoras a nuevo y progresivo reacondicionamiento de vagones. Pero se admite que son trabajos en pleno desarrollo que todavía no tienen una repercusión directa en el servicio. Y agregan que sus efectos se van a notar en poco tiempo más con un mejoramiento de las frecuencias, la seguridad y la comodidad y una mayor rapidez en la cobertura del trayecto entre Buenos Aires y La Plata.

QUEJA POR QUEJA

Uno de los principales aspectos que preocupa a las agrupaciones que nuclean a los usuarios es el de la seguridad al viajar. Desde Pasajeros del Roca se hace especial hincapié en quienes se ven obligados a hacerlo colgados de las formaciones en las horas pico y se habla de dos accidentes semanales que se producen en los distintos ramales como consecuencia de las precarias condiciones en que se viaja. Otra agrupación, Víctimas del Roca nuclea a 30 padres y familiares de personas que sufrieron accidentes viajando.

Desde la Ugofe se habla de 100 accidentes anuales en todos los ramales, de los cuales sólo el 40% tienen que ver con pasajeros que se trasladan en lugares inadecuados (el resto son suicidios o choques en pasos a nivel). Pero se afirma que sólo algunos de esos accidentes se relaciona con la obligación de ir colgados en horas pico. La mayoría tiene que ver con la imprudencia y con cuestiones culturales que hace que, aún con los trenes vacíos, se prefiera viajar entre vagones o en los estribos.

El incumplimiento de los horarios y la frecuencia de las cancelaciones son otros de los reclamos que aparecen en la lista de los usuarios. Estas situaciones, dice el pasajero Daniel Rivero, se dan especialmente en las horas pico cuando, "lo más habitual es que se viaje parado o que se tenga que dejar pasar uno o dos trenes para poder subir sin ir colgado ni correr riesgos. Esto se da, sobre todo, en Constitución, entre las 18 y las 20 o 21 horas".

"Nos cansamos más de viajar que de trabajar y a eso le tenemos que sumar la incertidumbre. A veces las demoras no son tan largas, pero otras son de 15 o 20 minutos y para peor no hay información. A muchos pasajeros eso les cuesta el presentismo", dice Irene Martínez.

Desde la Ugofe se destaca que se está reacondicionando el material rodante existente para responder a las frecuencias, mejorarlas y evitar las cancelaciones que tienen que ver con problemas de mantenimiento del material. Con todo, indican que muchas de esas cancelaciones y atrasos se vinculan con accidentes en las vías o imponderables, como la presencia de una persona enferma en el tren, al tiempo que se destaca que se están implementando distintas medidas (reuniones con jueces para agilizar trámites, contratación de paramédicos en estaciones) para evitarlas.

El estado de los coches es otro de los motores de las quejas de los usuarios: hablan de asientos destrozados y de falta de picaportes que hacen que las puertas queden siempre abiertas. Y destacan que cuando llueve la falta de ventanas provoca que los asientos se mojen y que la gente viaje hacinada en los pasillos aún cuando el tren esté vacío. Desde la Ugofe se habla de un plan para refacción de vagones existentes y se afirma que uno de las 29 formaciones del servicio diésel ya fue refaccionada a nuevo.

Para los pasajeros, en tanto, viajar sigue siendo un problema: "en realidad, la gente se queja poco para el servicio que recibe. Y si bien alguna mejora se nota en los últimos tiempos, lo que se está haciendo es lo mínimo necesario para que el servicio funcione. Mientras tanto, no sigue rogando que no llueva, porque si pasa nos mojamos tanto adentro del tren como afuera", dice Martínez.

Mientras tanto, el mundo asiste a un fenómeno inverso: la revitalización del ferrocarril como medio de transporte masivo. El fenómeno se asocia al aumento del precio de los combustibles, la creciente congestión en las autopistas y la creciente valorización del cuidado del medio ambiente. Desde la Ugofe aseguran que también en la región la demanda de pasajes crece, aunque paralelamente se mantiene la intensidad de los reclamos.

Fotos: Roberto Acosta

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