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25.6.2017

"Un estudiante argentino medio es mejor que uno de Europa"

Gustavo E. Romero, un científico platense de altas energías que admite la vida extraterrestre y la posibilidad de viajar en el tiempo "pero sólo hacia el futuro, no hacia el pasado"Por MARCELO ORTALE

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"Un estudiante argentino medio es mejor que uno de Europa"

Gustavo E. Romero

Vive en el último piso de un edificio de La Loma, a pocas cuadras de Nuestra Señora de Lourdes, en donde estuvo expuesto a la devoción de los fieles el vidrio milagroso que ya no está más. Su departamento moderno se ve perforado por la luz que ingresa desde el Este, el Norte y el Oeste y en su escritorio hay una foto de Albert Einstein. "La ciencia es el principal producto cultural de Occidente", afirma Gustavo Esteban Romero, doctor en Física graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Pero ese cosmopolitismo se ve acompañado siempre por referencias locales: "un estudiante medio de la Argentina es mejor que uno de Europa y significativamente mejor que uno de los Estados Unidos", afirma.

Investigador del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR-Conicet), recibió innumerables premios y distinciones, entre ellos el Houssay como joven investigador en 2003 y luego en la categoría adultos en 2009; el Enrique Gaviola; el Top Scientific Contribution del Laboratorio Livermore por un trabajo sobre rayos gamma, el Giambiagi 2005, el Varsavsjy, el Sérsic. Fue presidente de la Asociación Argentina de Astronomía.

Apabulla Romero con una trayectoria que deja pasmado al que se asoma a ella. Es pionero en la Argentina en estudios teóricos de astrofísica de rayos gamma. Es profesor titular ordinario de la facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, a cargo de la cátedra de Astronomía Relativista. Dicta cursos sobre introducción a esa materia y a la de Astrofísica de Agujeros Negros. "Como muchos niños solitarios fui un lector voraz de la biblioteca de mi padre. Eso marcó mi juventud y mi vida", dice como intentando explicar un enciclopedismo que le sale por los poros.

Tiene una biblioteca ordenada, perfecta, con algo más de 4 mil ejemplares de astronomía, de física, de historia de las religiones, de literatura. "Sí, una biblioteca llena de libros de historia y literatura. William Hazlitt, Ambroce Bierce, Lovercraft, Samuel Johnson, Oscar Wilde, Quevedo, Calderón, Borges, llenaron mis días y noches", cuenta.

Viaja todos los años varias veces por el mundo, invitado por las universidades más prestigiosas. Ha sido profesor visitante de las universidades de París VII, Barcelona, Hong Kong, Campinas y Gunagzhou, así como científico invitado en el Max-Planck-Institut für Kernphysik (Heidelberg), en el Max-Planck-Institut für Radioastronomie (Bonn), en la Universidad de Barcelona, en el Institut d'Astrophysique (Université de Liége), en el Observatorio de Shanghai, en el Service d'Astrophysique, CEA/Saclay, en la Universidad de Jaén, en el Instituto di Astrofísica Spaziale e Física Cósmica (IASF) de Bologna, en la Universidad de Princeton, y en otros varios centros internacionales de importancia. Es científico visitante regular del Departamento de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Barcelona, del Grupo de Altas Energías del MPIfK (Heidelberg) y del Observatorio de París en Meudon, de cuyo grupo extragaláctico es miembro externo.

"Por favor, no se olvide de poner que soy un Pincha total", dice sonriente. Y cómo no va a serlo si es nieto de Armando "el Nene" Nery, aquel formidable back central que tuvo Estudiantes en el famoso equipo de "los profesores" cuya delantera pudo tal vez lucirse más por los heroicos revolcones y quites del abuelo.

Su adhesión literaria a Borges encuentra, también, asidero científico. "En su cuento El jardín de senderos que se bifurcan, hay una aguda interpretación de la mecánica cuántica", afirma este científico cuya base cultural se ve enriquecida por diez y más horas de lectura y estudios diarios.

Conferencista en una veintena de países, tiene más de cien trabajos presentados en reuniones internacionales y 270 artículos publicados en las revistas científicas más cotizadas del mundo. Entre nosotros publicó el libro "¿Es posible viajar en el tiempo?", en el que sostiene la tesis de que ese viaje es posible sólo hacia el futuro, pero no hacia el pasado. Detrás de las explicaciones de Romero danzan los principios de la teoría de la relatividad, entre otras complejas bases de su pensamiento.

Muchos científicos de avanzada creen en Dios. Y otros, no. ¿Cuál es su posición?

"No soy creyente. Estudio mucho la historia del cristianismo, la filosofía escolástica, pero lo hago más desde el punto de vista teórico y cultural. Lo que sí puedo afirmar es que la ciencia tiene mucho que decir sobre la religión y que la ciencia no se opone al cristianismo. Para mí es un tema de permanente preocupación. Fui formado de niño en el colegio Sagrado Corazón y las clases que más me gustaban eran las de religión. Pero ahora, no soy creyente".

El IAR, donde usted se desempeña como vicedirector, estudia el espacio. ¿También estudia si hay vida en el espacio?

"Allí se estudian los objetos que forman el universo y se lo hace a través de las ondas de ruidos. Es el primer instituto de América latina de estas características, que se encuentra en Pereyra Iraola. Cuando tuvo un instrumento que se llamaba Meta 2, donado por la Sociedad Planetaria de los Estados Unidos, con aportes ofrecidos por Spielberg y Karl Sagán, entre otros, se intentó detectar señales producidas por fuentes inteligentes. Ese trabajo que duró ocho años tuvo resultados negativos".

¿Esto implicaría que no existe vida extraterrestre?

"De ninguna manera. Hay elementos como para determinar si existen planetas con condiciones similares a la Tierra. Hay puntos a favor de que se puede detectar vida. Se han detectado 700 planetas fuera del sistema solar y es muy factible que haya una cantidad muy considerable de planetas con vida en la galaxia. Mire, hay 300 mil millones de estrellas y la mayoría tienen planetas a su alrededor, así que la posibilidad es muy alta. No soy de creencias, sino de opiniones"

Sus viajes y cursos dictados en distintas universidades del mundo le permiten obtener, seguramente, conclusiones comparativas sobre el nivel del estudiante argentino medio...

Clic para ampliar"En comparación con el mundo occidental estamos bien. Un buen estudiante nuestro es mejor que un buen estudiante europeo y significativamente mejor que uno de Estados Unidos. Lo que hay es una gran diferencia en los medios que disponen los estudiantes de allá y los de acá. En la Argentina, si bien se ha hecho bastante últimamente, falta más inversión en la infraestructura y en apoyo a la investigación. Pero además, el sistema educativo argentino debería ser más exigente, a la hora de otorgar becas. En cuanto al estudiante de los países orientales, bueno, en esos países existe una fuerte política de apoyo a la investigación. En realidad, en Occidente se respeta más al tecnólogo y en Oriente más al científico".

No es excesivo, entonces, considerar a China como una futura potencia, más allá de lo económico.

"Los chinos tienen una clara conciencia de que la ciencia y la tecnología los elevó y seguirá elevando a mejores condiciones de vida. A la ciencia en la Argentina no se la ve como un bien cultural, aún cuando la ciencia es el principal producto cultural de Occidente".

En sus frecuentes viajes por el mundo a usted le harán preguntas o comentarios sobre la Argentina. ¿Cuál es el que podría resumir mejor a todos ellos?

"En general, los extranjeros no alcanzan a entender por qué la Argentina no es una potencia al estilo de Estados Unidos o de Australia. Mi opinión es coincidente con algunos de esos testimonios, en el sentido de que nuestro país perdió la cultura del trabajo. La estructura del país, la majestad de una ciudad como la de Buenos Aires, todo habla de un país que tenía esa cultura del trabajo y vocación de grandeza. Ahora en la Argentina se puede lograr algo sin hacer nada y eso debiera corregirse".

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Su mujer es astrónoma, qué otra cosa podría ser. Ambos viajan por el mundo, que es mucho más ilimitado para ellos. Lo que para otros es turismo, para ellos es ciencia. Los descubrimientos de Romero son tan formidables como incomprensibles para quien no es científico: pueden mencionarse "los primeros modelos hadrónicos para microcuasares, el descubrimiento de la variabilidad extrema en radio de los modelos galácticos activos, el descubrimiento en radio del remanente de supernova Vela jr.". También es responsable de "nuevos desarrollos en lentes gravitacionales, de la aplicación de la teoría de lensing a neutrinos...". Romero está enfocado en el universo, realizando una tarea valiosa para investigar la naturaleza del tiempo y del espacio, para enriquecer la ciencia del país. Hay que dejarlo hacer.

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