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24.9.2017

Estructura de los talleres

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Estructura de los talleres

En el taller se abordan las diferentes formas de violencia

Cuando murió Pablo, Marcela Fernández quedó sola con su hijo Andrés y su hija Sabrina. Empezó a interiorizarse sobre acoso escolar por cuenta propia, hasta que decidió hacer un curso on line de Mediadora Educativa en el Centro de Mediación y Gestión de Conflictos del Chaco. Fundó la asociación y comenzó el trabajo en las escuelas en el 2007.

"Vamos a los colegios de abril a noviembre, una vez por semana. Yo cuento la historia de Pablo, y luego comienzan a trabajar los talleristas. La idea es que los chicos sean los protagonistas del cambio", dice Marcela para explicar que primero les preguntan "cómo se relacionan, qué piensan de esas relaciones, qué les molesta de los adultos, qué creen que hacemos mal".

Una vez establecido el vínculo, fundamental para el trabajo en taller, se abordan los diferentes tipos de violencia. "Después armamos un árbol de problemas -cuenta-, donde las raíces son los conflictos familiares, la violencia en la sociedad, en la televisión, que generan un tronco que es la violencia en las escuelas, y ramas que representan cada forma en que se expresa ese flagelo. Entonces les proponemos podarlas de a una". ¿Cómo? "Trabajando la problemática a través de juegos, música, obras de teatro escritas por los alumnos, cambio de roles. Cada tallerista elige las técnicas de acuerdo al grupo con el que se encuentra", especifica Marcela.

LA "MAYORIA SILENCIOSA"

La madre de Pablo Nicolás aconseja que "ante el primer indicio de violencia, el maestro debe actuar. Si un chico le dice 'Seño, me rompieron el lápiz o me escondieron la mochila', debe entender que hay un problema potencial, porque el acoso no explota de un día para el otro, sino que se va construyendo lentamente", resalta, para señalar que "casi siempre existe un líder acosador seguido por un pequeño grupito, y una mayoría silenciosa que no está de acuerdo con lo que hacen, pero calla por temor a ser la próxima víctima".

En cuanto a los padres, afirma que "deben hacerse responsables de los hijos, y jamás decir 'El mio es incapaz de...', porque un adolescente a veces se comporta de un modo en la casa y de otro cuando está en grupo".

Finalmente, Marcela Fernández señala que los padres deben tratar de "actuar sin exponer al chico; su presencia en la escuela para hacer una denuncia puede empeorar las cosas. Lo mejor es apelar a un intermediario", concluye.

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