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25.6.2017
EL PAIS

Un fino entramado para el tiempo político que viene

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LA PRESIDENTA EN EL  LANZAMIENTO DE  CRÉDITOS HIPOTECARIOS
LA PRESIDENTA EN EL LANZAMIENTO DE CRÉDITOS HIPOTECARIOS

Por MARIANO SPEZZAPRIA

Twitter: @mnspezzapria

Un chiste comenzó a circular en los últimos días en diversos ámbitos del peronismo bonaerense. Hace referencia a los agresores de la accidentada caravana del Frente Renovador en La Matanza. “Los muchachos que tiraron piedras no entienden que ellos son los próximos massistas”, es la frase que remata la pintoresca historia, que hace reír a unos y poner gesto adusto a otros. Todos saben, sin embargo, que lo que acaban de contarles incluye por lo menos una media verdad. Es que la construcción política que encaró Sergio Massa en la Provincia no se basa en el descubrimiento de nuevas figuras -una lógica más propia del macrismo- sino en la acumulación de lo existente para darle una nueva conducción. Por eso no resulta extraño que más de un dirigente del arco oficialista haya intentado averiguar, en los últimos días y con suma discreción, si el intendente de Tigre tiene intenciones de pisar fuerte en la estructura del PJ a nivel nacional y bonaerense.

“Soy el presidente del PJ de Tigre, en uso de licencia”, es la única respuesta que reciben quienes son enviados como emisarios para consultar a Massa. Ni una palabra más. En ese contexto se reunirá mañana el Consejo Nacional Justicialista en su sede central. Allí, Daniel Scioli y otros gobernadores provinciales buscarán mostrarse unidos ante el cuadro electoral adverso -el que pasó y el que viene- bajo la atenta mirada de los hombres de la Presidenta.

UNA FOTO

Cristina Kirchner sabe que el peronismo se irá transformando paulatinamente en un territorio hostil a su liderazgo, esencialmente porque ya no garantiza éxito en las urnas ni tampoco la continuidad del esquema de poder que rigió al país en los últimos diez años. Los “soldados” de la Presidenta se cuadrarán, en algún tiempo más, en las filas que logre enderezar otro conductor: fue elocuente la foto que se tomaron en la semana Scioli y el senador rionegrino Miguel Angel Pichetto.

Scioli tiene a su favor cierto temor que está despertando la irrupción de Massa en el peronismo, donde muchos dirigentes lo consideran como el emergente de un recambio generacional que les adelantará el tiempo de la jubilación política. Como si los reflejara en el espejo de Carlos Menem o el de Eduardo Duhalde. “Massa será solamente un diputado por la provincia de Buenos Aires”, advierten casi a coro, mientras levantan la guardia para enfrentar lo que se venga.

Esa reacción no es propiedad de gobernadores ultraoficialistas como el sanjuanino José Luis Gioja o el formoseño Gildo Insfrán, sino también de mandatarios y caudillos que no se encuentran bajo el paraguas kirchnerista. Por caso, el puntano Adolfo Rodríguez Saá sería mucho más proclive a acordar con Scioli -que fue su funcionario en la brevísima Presidencia de la última semana de 2001- que con Massa. Una posición intermedia tiene, a su vez, el cordobés José Manuel de la Sota.

Scioli le envió hace un mes un mensaje de acercamiento por medio de un dirigente con mucha historia en el peronismo. Pero De la Sota aún no le contestó. El gobernador de Córdoba sólo lo hará si observa en su colega bonaerense algún gesto concreto que le haga tomar distancia del kirchnerismo duro. Pero su estrategia para el mediano y largo plazo puede ser funcional al proyecto de Scioli: quiere ser candidato a presidente en 2015, con la legitimidad de una elección interna.

De la Sota no es partidario de las primarias que rigen actualmente, sino de un sistema de internas por regiones como el que se implementa en los Estados Unidos. El kirchnerismo piensa, por su parte, en un esquema más cerrado, que le permita mantener el control de la estructura del PJ para bien “rodear” y contener a Scioli, o imponer un candidato propio para la sucesión de la Presidenta, como el entrerriano Sergio Urribarri. Pero el veredicto electoral debilitará sus pretensiones.

No obstante, la Presidenta sigue dando pelea. Este mismo domingo se podrá ver otro “capítulo” de las entrevistas que viene ofreciendo -esta vez con Jorge Rial como invitado a la quinta de Olivos- y en las próximas semanas llegaría el turno de otros periodistas, como Matías Martin y Juan Pablo Varsky. Este último desestimó un ofrecimiento que le hizo en su momento Massa para integrar la lista de diputados del Frente Renovador. Seguramente Cristina estará al tanto de eso.

El sólo hecho de que Massa haya pensado en Varsky -así como lo hizo en Mirta Tundis- indica que no está elaborando su fuerza política en base al PJ. Los mensajes que envía a la dirigencia orgánica del justicialismo deben entenderse, por lo tanto, como un intento por “psicopatearlos”. El propio líder del Frente Renovador le dijo a este columnista: “Hay que tener presente que nuestro partido político es de orden nacional”. No lo dice, pero su meta es la Presidencia de la Nación.

MIRANDO AL 2015

Su argumentación a la hora de evadir el debate público con los demás candidatos en la Provincia encierra una mirada nacional: asegura estar dispuesto a presentarse si el Frente para la Victoria también le da el debate a los postulantes que perdieron en las Primarias en todas las provincias. Busca, de ese modo, generar un proceso de identificación con dirigentes que están en posición de debilidad frente al oficialismo y que, de cara a 2015, lo pueden considerar como una alternativa.

Mauricio Macri también está en pleno proceso de construcción de su candidatura presidencial. Pero tiene un inconveniente mayor, que él mismo explicitó el viernes por la noche en una cena junto a su ministro y candidato Néstor Grindetti en Lanús: no tiene un candidato a gobernador bonaerense que pueda competir en condiciones de igualdad con los “tanques” del peronismo. Por eso no descartó la posibilidad de enviar al territorio provincial a la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal.

Pero también mencionó en esa grilla al más peronista de los macristas bonaerenses: el intendente de Vicente López, Jorge Macri, su primo. No fue una referencia descabellada la del jefe de Gobierno, porque si algo está dejando en claro el actual proceso electoral, es que los jefes comunales están llamados a protagonizar el futuro político del país. No es casualidad, por cierto, que esto haya pasado cuando los gobernadores se vieron desdibujados por acción del poder centralizado.

Con remezones, ese poder seguirá funcionando a juzgar por el Presupuesto Nacional que se acaba de aprobar en la Cámara de Diputados para 2014 y que aún debe sancionar el Senado.

Más allá de la contienda electoral, la Argentina deberá enfrentar en breve una resolución de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la demanda de los fondos buitre por el canje de deuda externa, mientras que la Corte argentina prepara su fallo sobre la Ley de Medios. El nuevo escenario requerirá de un fino entramado de consensos para evitar que el país vuelva a ser ganado por la tensión política y la incertidumbre económica.

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