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11.12.2017
ADVIERTEN QUE PUEDEN DERIVAR EN ENFERMEDADES

Con la edad se incrementan las dificultades para alimentarse

Un estudio realizado por el Colegio de Fonoaudiólogos en geriátricos revela que la mitad de los adultos sufre trastornos de deglución

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TANTO EL DOLOR COMO LAS DIFICULTADES PARA TRAGAR TIENDEN A HACERSE COMUNES AL LLEGAR A LA VEJEZ.
TANTO EL DOLOR COMO LAS DIFICULTADES PARA TRAGAR TIENDEN A HACERSE COMUNES AL LLEGAR A LA VEJEZ.

Con el paso de los años se modifican las funciones físicas y la agilidad cognitiva. A partir de los 65 años la prevalencia de enfermedades crónicas se incrementa significativamente y a la par de todo ello crecen también los trastornos de deglución (el paso de los alimentos de la boca al esófago) y las disfagias (la dificultad y el dolor al tragar), dos cuadros que no sólo pueden derivar en otras enfermedades sino que atentan contra la calidad de vida en la vejez.

Según un estudio del Colegio de Fonoaudiólogos de La Plata, los trastornos de deglución y la disfagia llegan a ser tan frecuentes después de los 65 años que un 50% de adultos institucionalizados las sufren, sobre todo en aquellos que padecen deterioro cognitivo o secuelas de un ACV.

“A partir de los 65 años resulta clave que los profesionales que atienden a personas mayores detecten este problema para determinar qué técnicas terapéuticas les ayudarán a mejorar la ingesta oral y a disminuir los riesgos de neumonía”, dice Ana Uriarte, la vicepresidenta del Colegio profesional.

“El desgaste natural producido por el envejecimiento se da de una forma relativamente gradual en comparación con las alteraciones provocadas por la enfermedad”, agrega la especialista, quien asegura que en pro de evitar males más graves “la familia también tiene mucho para aportar”.

SEÑALES DE ALERTA

“La deglución abarca desde la salud bucal hasta una correcta nutrición y hay señales de alerta que permiten detectar trastornos y/o disfagia. Entre esas señales que pueden observarse entre los mayores se encuentra la alteración de la voz (voz carrasposa), los atragantamientos, la tos durante o después de comer y la sensación de que hay un impedimento en el pasaje normal de alimentos”, detalla un informe del Colegio de Fonoaudiólogos.

“Cualquiera de esos síntomas puede derivar en episodios recurrentes de infecciones respiratorias, pérdida de peso no intencional, disminución de la percepción de los sabores que hacen al placer de comer y disminución de la masa muscular de la mandíbula, entre otros problemas que pueden dar lugar a deshidratación, desnutrición, aspiración o neumonía”, detalla Uriarte.

Frente a estos cuadros “es importante investigar las diferentes causas que pueden originar el trastorno deglutorio”. Y es que a veces “una patología o fármaco que ocasione disminución del nivel de conciencia pueden crear un problema de deglución”, cuenta la vicepresidenta.

Desde el Colegio de Fonoaudiólogos consideran “fundamental que los adultos mayores adapten su alimentación, teniendo en cuenta sus hábitos alimentarios, su capacidad de auto alimentación e independencia para mantener tanto una buena calidad de vida como un buen estado de salud “.

Para ello recomiendan especialmente “comer sin prisa y masticar bien los alimentos”, “favorecer al máximo la autonomía alimentaria utilizando cubiertos adaptados y vajilla de plástico; “estar alerta a los signos de disfagia y deshidratación para actuar lo antes posible, evitando las complicaciones a largo plazo”, “llevar un control permanente del peso” y “mantener una buena higiene dental cepillando la lengua y los dientes al menos dos veces al día”.

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