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23.11.2017
OBESIDAD INFANTIL

Aseguran que hay una escalada de casos de chicos con problemas de sobrepeso

Si bien se trata de un fenómeno que ataca a nivel global, varios expertos locales aseguran que los problemas de gordura en la población pediátrica de nuestra región son cada vez más recurrentes. Datos, testimonios y claves de una problemática que condiciona el futuro de los más pequeños

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Colaciones saludables para niños y adolescentes“Nuestros niños están engordando”. Con esta frase comenzó la última asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebrada en Ginebra en mayo pasado. Si bien en aquel encuentro se habló de la obesidad como una epidemia que ataca a nivel global, expertos locales recogieron el guante y coincidieron en asegurar que, pese a las recomendaciones que suelen hacerse o a la iniciativa de “kioscos saludables” en varias escuelas de la Ciudad, en nuestra región cada vez es más alarmante la cantidad de casos de obesidad infantil. ¿Se trata de una epidemia sin freno?

“Los chicos son cada vez más sedentarios y el fútbol, la bicicleta o la mancha fueron reemplazados por el chat y la televisión”, define la licenciada en nutrición Jimena Martorelli, para quien es fundamental promover el movimiento espontáneo, que en algunos sujetos llega a representar entre el 10 y el 12% del gasto calórico total.

“Es fundamental actuar sobre los hábitos de alimentación de los chicos desde temprano, ya que dichos hábitos son los que permitirán llevar una vida adulta más sana”

“Los veinte minutos de bicicleta no cuentan tanto como los muchos minutos que una persona activa les dedica a actividades que demandan un esfuerzo más que leve -dice la especialista-. Hay que promover la actividad física espontánea en los recreos, que es la más fácil. En términos de salud pública, importa casi más que la institucional”.

La dieta de los argentinos adultos, según los expertos, apenas obtendría 44 puntos de un total de 100 si se la juzga según el ideal de alimentación saludable. Sin embargo, más preocupante aún es el crecimiento de la obesidad en la niñez y la adolescencia. De acuerdo a uno de los últimos estudios del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), el 24% de los preescolares, el 37% de los escolares y el 27% de los adolescentes argentinos están excedidos de peso. Y quienes trabajan en la problemática no dudan: la tendencia sigue en alza.

Los datos locales surgen de 57 trabajos realizados en 13 provincias. Alrededor de 120 mil chicos fueron estudiados, de acuerdo con la metodología propuesta por la OMS. La encuesta también arrojó otros resultados: la obesidad afecta al 10% de los preescolares y adolescentes, y al 18% de los escolares.

Según estimaciones de los propios expertos, un argentino promedio consume unas 750 calorías más de las aconsejadas, es decir, un 33% más, cifra consistente con la prevalencia de sobrepeso y obesidad registrados en las encuestas nacionales del Ministerio de Salud y otros estudios. La presencia de estos factores en los niños y adolescentes tiene, además, otro efecto: un nene con obesidad tiene cuatro veces más riesgo de ser un adulto obeso, con lo que ello conlleva (más posibilidades de desarrollar cáncer, diabetes tipo 2, etc.).

VIDAS CONDICIONADAS

Males de este tiempo“El exceso de peso en la infancia, sobre todo en la pubertad y adolescencia, determina el peso durante la vida adulta y se asocia con distintas enfermedades como hipertensión arterial, infartos, diabetes, apneas del sueño y otras patologías, como las psicosociales”, explica Gabriela Kivelevitch, pediatra y especialista en nutrición infantil.

La especialista detalló que el 95% de los casos de obesidad infantil se debe a causas exógenas, es decir “que no son secundarias de otra enfermedad o síndrome”, sino “ambientales (como hábitos de alimentación o sedentarismo) o genéticas”, ya que “en aproximadamente el 60 o 70% de los casos hay antecedentes de obesidad familiar”.

Desde el punto de vista cultural, son varios los factores que facilitan la aparición de sobrepeso en la vida cotidiana: “Es fundamental actuar sobre los hábitos de alimentación de los chicos desde temprano, ya que dichos hábitos son los que permitirán llevar una vida adulta más sana”, enfatizó Kivelevitch.

La pediatra subrayó que para que los chicos elijan alimentos saludables fuera de casa, tienen que haberlos comido y elegido dentro de ella. “Es imprescindible prevenir la obesidad desde edades tempranas, tanto a través de la adquisición de hábitos alimentarios saludables como promoviendo la actividad física”, recordó.

La OMS, por su parte, estimó que 43 millones de niños menores de 5 años tenían sobrepeso o eran obesos en 2010, lo que supuso un aumento del 60% desde 1990. Si la tendencia no se revierte, para el año 2020 cerca del 9% de los nenes tendrán sobrepeso o serán obesos.

Para los expertos, una de las causas fundamentales del sobrepeso y la obesidad infantil es un desequilibrio entre las calorías consumidas y las quemadas, por factores entre los que se incluye el cambio global en la dieta hacia un aumento de la ingesta de alimentos ricos en energía, que son altos en grasas y azúcares pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes saludables. El 95% de los casos de obesidad infantil se debe a causas exógenas, es decir que no son secundarias de otra enfermedad, sino ambientales (como hábitos de alimentación o sedentarismo)

“Lo principal que debemos hacer -aporta Martorelli- es reducir la famosa comida chatarra que le aportan un buen numero de calorías extras, y a la vez realizar una actividad física diaria que harán que su peso permanezca estable. Los niños que participan de un modo más comprometido en un deporte tiene menos grasa corporal que los niños de su misma edad sedentarios, a lo que debemos inculcarle a nuestros niños que practiquen su deporte preferido diario. Por lo tanto el cuidado de los alimentos que toma un niño cada día será tan importante como el ejercicio que realiza”.

¿Y LO SALUDABLE?

Los hábitos alimentarios, en especial los snacks y almuerzos en la escuela, siguen en la mira de todos los especialistas porque, se sabe, lejos están de ser saludables. Y sobre todo porque quedan lejos de la supervisión de los padres.

El escenario, dicen muchos, se agrava cuando los kioscos dentro de las escuelas, como lugares estratégicos de acceso a los alimentos en el día a día de los chicos, no colaboran y exhiben como oferta golosinas, bebidas gaseosas y jugos artificiales y azucarados. O peor: tienen a la venta alimentos saludables pero no los muestran.

En la Argentina existe una iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación llamada “kioscos saludables” que, al decir de los propios especialistas, aún necesita más fuerza para dejar de ser una idea con probada efectividad en otras partes del mundo y pasar a ser una opción seria para los chicos argentinos.

“Alimentar adecuadamente a los niños desde su nacimiento y durante los primeros años de vida -dice Martorelli-, es la mejor forma de impedir que aparezca la obesidad. Desde los primeros meses de la vida se identifican los sabores, se conocen los alimentos, sus texturas, se adquieren los hábitos de alimentación, se marcan los gustos y las preferencias por los alimentos”.

Desde el Plan Nacional Argentina Saludable, en tanto, entidad que promueve la instalación de kioscos saludables en los colegios, se explica que la implementación de estos espacios “implica la promoción de la salud a nivel escolar y la formación de hábitos saludables para crear entornos que favorezcan la salud de los chicos. Por ahora se trata de recomendaciones nutricionales sobre alimentos, tamaño adecuado de las porciones y envases individuales”.

La iniciativa, como se dijo, no es patrimonio exclusivo de nuestro país. En Brasil y Estados Unidos, por caso, se han aprobado leyes nacionales para programar menús y productos saludables en los kioscos y comedores escolares. Por ahora, explican sus propios impulsores, el estatus legal en nuestro país de los “kioscos saludables” es una ley marco que cuenta con media sanción en Diputados. Hay algunas provincias que ya han desarrollado la iniciativa en las escuelas, pero quienes trabajan en el tema destacan la necesidad casi imperiosa de instalar un tema que, insisten, no se agota en las recomendaciones sobre qué ofrecer y qué no. “Es muy importante la implementación -apuntan desde Argentina Saludable-, porque si un kiosco escolar tiene bananas y manzanas, pero los chicos no las ven, ni lo saben, es lo mismo que nada”.

Para Martorelli, un punto importante seria plantear reglas para la alimentación, como horarios fijos específicos para los tiempos de comida, determinar el lugar para el consumo de alimentos, indicar cuál es el comportamiento que se debe tener en la mesa, promover una masticación adecuada y marcar el tiempo disponible para el consumo de alimentos, entre otras.

“Utilizar algunos alimentos y principalmente las golosinas como premios no es conveniente -asegura la experta-, ya que se encuentran fuera de las reglas, esto puede originar que el niño empiece a tener una preferencia marcada por estos alimentos, al relacionarlos con actos y conductas que ante sus padres fueron positivos”.

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