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18.12.2017
Operaciones en el hospital gutierrez

Cambio de sexo: una aventura que cada año trae a decenas de personas a La Plata

Mitos y realidades de una práctica que tiene en nuestra ciudad al equipo de profesionales más prestigioso del país

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Cuando en 1997 se realizó en La Plata la primera operación de cambio de sexo del país, el acontecimiento sonaba a ciencia ficción. Aquella cirugía, practicada por un equipo del Hospital Gutiérrez a una paciente hermafrodita, tuvo tanta repercusión como resistencia en una sociedad que veía transponer una frontera inquietante. Con el paso de los años las intervenciones fueron sin embargo volviéndose más frecuentes, y al sancionarse en 2012 la Ley Identidad de Género estas prácticas se terminaron de convalidar. Hoy decenas de personas de los lugares más recónditos de Argentina viajan cada año hasta nuestra ciudad para iniciar la aventura de adecuar su cuerpo a lo que siente que son, un impulso tan poderoso que la mayoría de ellas lo siente como un renacer.

No existe una fórmula única para encarar una adecuación sexual ni ésta se limita a los genitales. Cada paciente decide hasta qué punto desea llevar adelante esa adecuación según los rasgos de identidad que desea suprimir o realzar

Lo cierto es que pese a los avances que tuvieron lugar a lo largos estos veinte años, persisten muchos mitos y creencias erróneas en torno al proceso de adecuación sexual. Y entre ellos, acaso uno de los más instalados sea la tendencia a imaginar que todo el cambio ocurre dentro de un quirófano, cuando en realidad abarca diversas alternativas. De hecho, la Unidad de Reasignación Sexual del Gutiérrez no está compuesta exclusivamente de cirujanos sino que cuenta también con especialistas en endocrinología, urología, ginecología, psicología y fonoaudiología, entre otras disciplinas que trabajan a la par.

Ocurre que no existe una fórmula única para encarar una adecuación sexual ni ésta se limita a los genitales. Desde el momento en que la Ley de Identidad de Género reconoce el derecho de las personas a someterse a intervenciones para adecuar su cuerpo a la identidad “autopercibida”, cada paciente decide hasta qué punto desea llevar adelante esa adecuación, eligiendo todas las opciones disponibles o sólo algunas de ellas, según los rasgos de identidad que desea suprimir o realzar.

Un cambio a medida de la propia percepción

En este sentido se advierte hoy un diálogo mucho más fácil y abierto que hace dos décadas atrás, señalan los especialistas del Gutiérrez. En principio, pacientes que antes solían llegar a la consulta solos o marginados por su entorno hoy asisten a menudo con padres, hermanos o la familia entera; y tampoco se trata ya necesariamente de adultos. Desde que rige el nuevo Código Civil, que permite a los adolescentes tomar ciertas decisiones sobre su cuerpo, no es raro que chicos y chicas de poco más de 15 años toquen a la puerta de la Unidad de Reasignación.

PRIMEROS CAMBIOS

Aunque “en general las personas que llegan en busca de una adecuación sexual tienen una idea muy acabada de lo que desean”, esto puede no ser necesariamente así. Por eso “cuando en las primeras entrevistas se percibe algún grado de duda en los pacientes se les recomienda que prueben sólo con el tratamiento hormonal”. Y es que diferencia del tratamiento quirúrgico, que no tiene marcha atrás, “el hormonal se puede suspender en cualquier momento y sus efectos son totalmente reversibles”, explica la doctora Claudia Capandegui, ginecóloga y especialista en endocrinología de la Unidad.

El tratamiento hormonal, que se realiza con pastillas o parches y puede ser transitorio o de por vida, apunta a generar las primeras transformaciones en el cuerpo. Y sus efectos se producen en un corto plazo: ya a los seis meses se hacen evidentes y al cabo de un año logran alcanzar lo que se propone con ellos.

“En el caso de las trans femeninas, el tratamiento hormonal les redondea las caderas, les afina la cintura, les desarrolla un poco las glándulas mamarias, les produce una mayor sensibilidad en los pezones y les reduce el vello tornándolo más fino, más fácil de extraer –detalla la médica-. Por su parte, los trans masculinos comienzan a tener barba y vello en el pecho, se les ensancha el tórax y cesa el ciclo menstrual, algo que para ellos es uno de los logros más valiosos porque es algo que todos los meses les recuerda que su cuerpo no se corresponde con su propia percepción”.

Dado que “esos cambios físicos pueden resultar al principio muy movilizantes para las personas”, el equipo de Reasignación Sexual del Gutiérrez cuenta con un espacio de contención psicológica. “No se trata de una terapia sino de un acompañamiento que cada quien elige si quiere aprovechar”, explica la licenciada Andrea Pineda, la encargada de esa área, quien reconoce sin embargo que “a la mayoría de los pacientes el hecho de ver reflejado en el espejo lo que soñaron durante años lo que les produce ante todo es una enorme felicidad”.

LO MAS INMEDIATO

Si bien los tratamientos hormonales inducen cambios en la voz agudizando o agravando su tono según el caso, algunas personas que se someten a ellos no terminan de reconocerse en los resultados. Es ahí que entran a tallar algunos recursos de la fonoaudiología para que la adecuación vocal resulte lo más cercana posible a lo que permite la anatomía de cada quien.

“Como la voz es portadora de identidad, para algunos resulta muy frustrante cuando, pese a los cambios físicos, siguen siendo confundidos al hablar por teléfono. Y aunque hay un límite, porque la estructura de las cuerdas vocales no se modifica demasiado, pueden utilizarse algunos ejercicios para que la propia voz se acerque más al tono deseado”, explica la fonoaudióloga Virginia Zangroniz, la responsable de hacer ese trabajo.

La adecuación vocal, junto con el acompañamiento psicológico y el tratamiento hormonal son las tres opciones más inmediatas que ofrece hoy la Unidad de Reasignación. Y es que las cirugías, pese a no requerir ya ningún tipo de autorización previa, tardan hasta tres años en llegar a concretarse dada la lista de espera y la demanda de otras cirugías que atiende el Servicio de Urología del Hospital.

En compensación a la espera, quienes optan por operarse llegan en general a la fecha de operación con un seguimiento médico tal que los cirujanos sólo requieren citarlos unos días antes para completar los estudios pre quirúrgicos de rigor.

LAS CIRUGÍAS

Dado que dos de cada tres pacientes que deciden someterse a cirugías de adecuación sexual son trans femeninas; las técnicas para modelar una vagina a partir de un pene se encuentran hoy más avanzadas que en el caso opuesto

Dos de cada tres pacientes que deciden someterse a cirugías de adecuación sexual son trans femeninas; es decir, personas con anatomía masculina que se sienten mujeres. Esta realidad, que no sólo se da en el Gutiérrez sino a nivel mundial, ha llevado a que las técnicas quirúrgicas para modelar una vagina a partir de un pene se encuentren hoy más avanzadas que en el caso opuesto. De hecho, a juzgar por fotos, el aspecto exterior que se obtiene no difiere del natural.

La técnica que utiliza para ello el equipo del Gutiérrez consiste en “construir una neo vagina usando el escroto para realizar los labios mayores; la piel del pene para los labios menores y una parte del glande para el clítoris. A su vez se adapta la uretra para que quede en una posición femenina y se crea una cavidad vaginal como un saco de hasta 15 centímetros de profundidad entre la vejiga y el recto. Todo se hace en una sola operación que dura entre 5 y 7 horas y requiere una semana de internación posterior”, resume el doctor Daniel Bustos, jefe del Servicio de Urología y uno de los cirujanos de la Unidad.

En el caso de los trans masculinos, la adecuación de los genitales se realiza en dos cirugías que demandan un plazo de seis meses por los tiempos de recuperación. En la primera de ellas “se practica un incisión especial en el abdomen para remover los ovarios, el útero y la cúpula vaginal; y con la piel que se obtiene de esa incisión se construye el tubo del pene. Por otra parte se adecuan los labios mayores de la vagina para generar una bolsa escrotal y se coloca en ellas prótesis testiculares”, explica Bustos

Meses más tarde, “cuando el tubo peneano está bien arraigado se realiza una segunda cirugía para colocarle una prótesis interna que permite la erección”, detalla el cirujano. Pero ésta técnica no es la única disponible para adecuar los genitales de trans masculinos: a algunos pacientes que no desean construirse un pene se les hormoniza el clítoris para elongarlo y obtener con él un pene de menor tamaño pero mayor sensibilidad.

El proceso quirúrgico se completa con una cirugía plástica para adecuar el tórax. “A las trans femeninos se les colocan prótesis mamarias, si es que no las tenían antes; y a los masculinos se les remueven las mamas, se les modifica el surco sub mamario, se les lateraliza la posición de los pezones y se les reduce el tamaño de pezones y areolas”, explica el doctor David Poggio, el integrante del equipo a cargo de este tipo de intervención.

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