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21.8.2017
BIBLIOTECA DEL ALBERT THOMAS

De la electrónica y la construcción a las obras de Borges y Cortázar

Creada a mediados de la década del cuarenta y con algo más de 20 mil ejemplares a disposición de los lectores, la del colegio industrial de 1 y 57 es la biblioteca escolar más importante y representativa de la Región

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Podría pensarse que la biblioteca del colegio industrial Albert Thomas sólo alberga títulos relacionados a la electrónica, la mecánica, la construcción. Los tiene. Y cuenta con ejemplares de un valor incalculable. Pero lo cierto es que cualquier lector ávido de literatura general de calidad -con mayúsculas-, quizás se perdería en ese enorme salón ubicado en el primer piso del emblemático edificio de avenida 1 entre 57 y 58. Pasaría horas y horas leyendo las obras completas de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Mario Benedetti, Haroldo Conti, Eduardo Galeano. Un lujo.

También podría zambullirse en la vida de Frida Kahlo, conocer sobre mitología nórdica, estudiar el manual de iniciación al ajedrez o la historia del teatro argentino, entre otras cientos de posibilidades.

El colegio Albert Thomas nació dos meses después de la fastuosa celebración del centenario de la Revolución del 25 de Mayo de 1810. Comenzó a funcionar en tres sitios distintos, hasta que se mudó, en etapas, a 1, 57 y 58. Los libros llegaron con las primeras clases, y la biblioteca se fue armando poco a poco.

Los registros históricos dan cuenta de que el 10 de junio de 1946, tres años antes de que se inaugure el segundo y último cuerpo del edificio, se comenzó a “ingresar material bibliográfico en el inventario”.

No hay registro, en cambio, de la fecha exacta en que comenzó el préstamo de libros.

Sí es relevante el 29 de octubre de 1951, cuando fue declarada biblioteca popular por la Nación, con subsidios de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).

“Empezó a conformarse con donaciones de alumnos y ex alumnos, de profesores y ex profesores, y de instituciones de bien público”, comenta Carlos Cáneva, quien atiende la biblioteca junto a Susana Urrutia y Walter Barrios.

Con el tiempo y hasta hoy se fue alimentando a través de los convenios con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), el ministerio de Educación de la Nación y la dirección general de Cultura y Educación bonaerense.

Actualmente cuenta con 22.215 ejemplares y unos 400 mapas, lo que la convierte en la biblioteca escolar más importante de la Región, sin contar las que dependen de la Universidad.

Se trata de una biblioteca que se va a dormir muy tarde y que despierta temprano.

Funciona en tres turnos, mañana, tarde y noche, a la par del colegio. Pero además tiene un nivel de actividad que se refleja en los cuadernos de préstamos. “Se realizan unos 400 por día solamente contabilizando los destinados a las aulas. A eso hay que agregarles los préstamos domiciliarios”, comenta Carlos.

Ello da cuenta de que en las clases del Albert Thomas el libro está siempre presente. También responde a una matrícula que se acerca a las 2.000 almas.

“El hecho de que los chicos pasen todo el día acá, la mayoría sin posibilidad de volver a sus casas al mediodía, ha convertido a la biblioteca también en un lugar para leer, no sólo para estudiar. Las mesas, a ciertas horas de la jornada, están completas”, describe Cáneva.

En ese sentido, el lugar está preparado. Es amplio, luminoso, calefaccionado en invierno.

Pasando a los ejemplares estrictamente técnicos, el responsable de la biblioteca turno noche toma unos volúmenes “gigantes” con un papel pegado con cinta que dice: “material de consulta”. “Estos libros son carísimos y cuesta mucho conseguirlos, algunos tienen nivel universitario, es por ello que no se prestan para llevarlos a domicilio”.

Carlos muestra “Principios de electrónica”, de Albert Paul Malvino, y “Sistemas digitales”, de Tocci-Widmer. “Son clásicos”, apunta.

También el Albert Thomas cuenta con una importante colección de arquitectura y construcción. “Arte de proyectar en arquitectura”, de Neufert, es un libro de “nivel universitario”, remarca. O el “Curso práctico de edificación” de Juan Primiano.

Estudiantes de bibliotecología de institutos terciarios, docentes y alumnos de facultades, con previa autorización de la dirección del colegio, suelen acercarse a realizar consultas.

También realizan trabajos para la facultad alumnos que están cursando primer año de la Universidad al mismo tiempo que el séptimo año de la escuela técnica.

Para terminar, el responsable de la biblioteca muestra el ejemplar que define como el “abc” de la química: “Química”, de Raymond Chang.

Sólo unas pocas muestras. Allí viven más de veinte mil libros.

 

DATOS
Ubicación: avenida 1 entre 57 y 58

Libros: 22.215 y 400 mapas

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