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El avance femenino en el mundo laboral, una conquista que parece entrar en crisis

Tras más de medio siglo de crecimiento continuo, la participación de la mujer en el mercado del trabajo comienza a estancarse

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El avance femenino en el mundo laboral,  una conquista que parece entrar en crisis

El avance femenino en el mundo laboral, una conquista que parece entrar en crisis

Por NICOLAS MALDONADO

Madgalena Rossi (36) cuenta con orgullo que su abuela fue una de las primeras pediatras del país y que para su madre, también médica, el trabajo ha sido siempre una forma de realización personal, pero que ella decidió tomar otro camino. Aunque se recibió de abogada y estuvo trabajando en un estudio jurídico, hace seis años decidió dejar a un lado su carrera profesional para dedicarse a la crianza de su primer hijo. Para Magdalena, el mayor motivo de orgullo propio es haber elegido quedarse en su hogar.

De la mano de decisiones como la suya y de un mercado laboral deprimido, el avance de las mujeres sobre el mundo del trabajo parece haber caído en crisis tras medio siglo de crecimiento continuo. Mientras que en algunos países de Latinoamérica la tasa de participación femenina en el mercado laboral hoy apenas aumenta con valores ínfimos, en Argentina directamente se estancó. Así lo muestra una investigación del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, acaso la primera voz de alerta sobre un fenómeno tan desatendido por los gobiernos como potencialmente perjudicial.

Sucede que la decisión de mantenerse fuera del trabajo, aunque legítima, conlleva con el paso de los años una dificultad creciente de regresar a él. Y si bien sus efectos pueden no advertirse en lo inmediato, esta tendencia observada entre las mujeres terminaría reforzando a largo plazo los roles de género tradicionales en el hogar y aumentando a su vez los índices de pobreza del país.

ALGO CAMBIo

Hace más de medio siglo la tradicional división de trabajo entre hombres y mujeres comenzó a cambiar. Miles de amas de casas empezaron a incorporarse al mercado laboral impulsando una verdadera revolución. Mientras que en la década del 60 apenas dos de cada diez mujeres tenían un empleo en América Latina, hoy son en promedio más de seis. Pero con la llegada del siglo XXI algo cambió.

Las señales de un fenómeno nuevo

Aunque la cantidad de mujeres que se suman al mercado laboral sigue en aumento, la velocidad con que lo hacen es cada vez menor. La tasa de participación femenina que durante la década del 90 crecía a razón de un punto porcentual por año, a partir del 2000 comenzó a reducirse a un tercio y en algunos países de Latinoamérica, como el nuestro, directamente se detuvo.

“Los últimos datos que tenemos son de hace un año, ya que la Encuesta Permanente de Hogares se publicó sólo hasta el segundo trimestre de 2015. De cualquier forma, el fenómeno es muy claro: la tasa de participación de las mujeres está estancada desde hace años en Argentina. Lo que en varios países es desaceleración, en el caso argentino es directamente estancamiento. Son tantas las mujeres que entran como las que salen del mercado laboral, lo que implica una tasa de participación sin cambios”, explica Leonardo Gasparini, director del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), y uno de los responsables de la investigación.

Como señala Gasparini, “el segmento donde el fenómeno resulta más claro es el de las mujeres más vulnerables, aquellas con pocos años de educación formal y baja empleabilidad. Dentro de este grupo en general, el estancamiento se ha dado más en mujeres casadas o en pareja y con hijos. En el último medio siglo ha habido una tendencia mundial a una reducción en la brecha entre las mujeres con más oportunidades económicas y aquellas más vulnerables en términos de participación laboral (aunque no en términos salariales). En el caso argentino esa tendencia a la reducción de la brecha se detuvo porque dejó de crecer la participación laboral de las mujeres más vulnerables”.

“Aunque se trata de un fenómeno nuevo y las urgencias pasan muchas veces por otros temas más coyunturales como las negociaciones salariales y el desempleo –dice el investigador-, que la participación laboral femenina haya dejado de crecer después de medio siglo constituye un hecho demasiado importante como para ignorarlo”.

CAUSAS Y EFECTOS

Si bien reconocen que “la entrada o no de las mujeres al mundo del trabajo fuera de su hogar es un fenómeno social muy complejo” y que sus investigaciones no pretenden brindar una explicación completa de él, en el CEDLAS observan en principio dos posibles causas detrás de la desaceleración de la participación femenina en el mercado laboral.

El avance de las mujeres sobre el mundo del trabajo parece haber caído en crisis tras medio siglo de crecimiento continuo.

“La primera se aplica a los años 2000, que fueron años de fuerte crecimiento económico en todos los países de América Latina, incluido Argentina. En ese escenario de mejores perspectivas laborales para sus cónyuges y frente a un sistema de protección social más consolidado, la presión sobre algunas mujeres vulnerables por buscar un empleo adicional se redujo”, cuenta la investigadora Mariana Marchionni, coeditora de la publicación.

A su entender existe sin embargo una segunda explicación del fenómeno, en especial para los últimos años en Argentina, que tiene que ver con “el desaliento de las mujeres frente a un mercado laboral deprimido y las pocas perspectivas de conseguir un empleo. De hecho, incluso la participación laboral de los hombres ha caído en los últimos años”, señala Marchionni al mencionar los riesgos que implica el fenómeno en vistas de una futura reinserción.

“Naturalmente que la decisión sobre salir al mercado laboral es propia de cada mujer y es válido si una mujer elige libremente hacerlo –reconoce la investigadora-. Lo preocupante es cuando existen desincentivos económicos o trabas institucionales que condicionan esa decisión. Hay además un problema dinámico: las mujeres que hoy deciden mantenerse fuera del mercado de trabajo pueden tener menos chances de trabajar en el futuro. Es posible que estar fuera del mercado de trabajo durante algún tiempo implique pérdidas de productividad y refuerce los roles de género tradicionales en el hogar, lo cual puede reducir las perspectivas de participación de las mujeres en el largo plazo”.

Frente a esta perspectiva, “se necesitan políticas públicas que alienten el empleo femenino, más jardines maternales y educación pública de calidad e incentivos para que las mujeres entren a nuevos empleos, como capacitación vocacional y mercados de trabajo más justos, con jornadas flexibles y otros beneficios” sostienen en el CEDLAS al advertir que si menos mujeres trabajan no sólo crecerá la desigualad de género si no también los índices de pobreza de nuestro país.

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