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Solo le habian reconocido 46 mil pesos

Ganó un millón en el Bingo, no le pagaron, y la Justicia le dio la razón

Ocurrió en Chivilcoy. La empresa adujo un error de la máquina, pero un Tribunal ordenó pagarle todo

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El Bingo de Chivilcoy, condenado a pagar una apuesta de un millón de pesos

El Bingo de Chivilcoy, condenado a pagar una apuesta de un millón de pesos

El hombre, esa noche, se tenía fe. No era muy común que la suerte lo acompañara muy seguido en los juegos de azar, pero en aquella oportunidad, cuando corría el mes de octubre del 2007, pensó que la historia podría cambiar. Y decidió probar fortuna, una vez más, en el Bingo de Chivilcoy.

En una buena ráfaga, comenzó a acertar en el tragamonedas del Bingo. Y tras una sucesión de aciertos, luego de un buen rato de adrenalina y emociones al máximo, sacó la cuenta de que llevaba ganado un millón de pesos. Sin embargo, su suerte no era tanta. El Bingo no le quiso pagar el total de lo ganado aduciendo que la máquina se había equivocado.

Pero ahora, casi 9 años después, la suerte, y la Justicia, le volvió a sonreír, ya que un tribunal ordenó que se le pague el total del dinero que había ganado.

EL CASO

Un tribunal bonaerense -la Sala Primera de la Cámara en lo Civil y Comercial de Mercedes- le reconoció al apostador la totalidad del premio, de un millón de pesos, que ganó en el tragamonedas del Bingo Chivilcoy, que solo le había reconocido un premio de 46 mil pesos, argumentando que se había tratado de un “error” de la máquina.

“No cabe duda que existió un aprovechamiento de un consumidor que estaba en una situación desventajosa”, dijo el tribunal, al analizar la situación que atravesó el apostador, quien fue presionado para que firmara un recibo de conformidad con lo que le pagaron 46.364,54 pesos, en lugar de los 999.999 que indicaba la máquina.

“La situación de stress y nerviosismo por la que atravesaba es perfectamente creíble. Había obtenido un importante premio y los directivos de la empresa no se lo reconocían. Hicieron que los acompañara sólo a una oficina del establecimiento, lejos de la sala, y no les permitieron a sus abogados, a la escribana ni a sus familiares que estuvieran presentes”, indica el fallo.

Además, los jueces apuntaron que “en estas condiciones, sin asesoramiento letrado y en evidente inferioridad de condiciones, y ante el riesgo de perderlo todo, es entendible que haya aceptado el ofrecimiento y firmara el recibo”.

“La situación de superioridad de los representantes de Bingo Chivilcoy es manifiesta, ya que gozan de experiencia y preparación en estas cuestiones, no así el cliente-consumidor. Hubo, evidentemente, un aprovechamiento de la ligereza e inexperiencia del actor”, dijeron los camaristas Emilio Armando Ibarlucía y Laura Inés Orlando.

El fallo subrayó también que “la conducta de la demandada (el Bingo Chivilcoy) deja mucho que desear”.

LA HISTORIA

Los hechos ocurrieron el 18 de octubre de 2007, cuando el apostador concurrió al establecimiento indicado y, en ocasión de estar jugando en una de las máquinas electrónicas, fue favorecido con un premio de 999.999,95 pesos.

Pero en esas circunstancias, autoridades del bingo le informaron que “el premio no iba a ser pagado porque se debía a un error de la máquina, y le pidieron que esperara al abogado de la empresa para negociar el pago”.

Así, fue llevado a una sala apartada, sólo, lo “invitaron” a que “apagara el teléfono celular, le ofrecieron pagarle diez mil pesos, suma que rechazó”.

“Pidió que subieran su abogado y su tío, quienes habían llegado, y se lo negaron, pero habló por teléfono con ellos y le dijeron que le impedían tener contacto con él. En un ambiente tenso e intimidatorio, finalmente le ofrecieron 46.364,54 pesos, argumentando que era el monto del premio máximo de esa máquina”, se explicó en la resolución.

“En condiciones de stress y presión psicológica, e impedido de tener asistencia legal, aceptó la oferta, convencido de que luego podría reclamar la diferencia”, amplió el fallo.

Para los jueces, “desde el momento que el actor ingresó al local y comenzó a participar de los juegos de azar ofrecidos, se entabló entre las partes una relación contractual”.

“Hubo una oferta consistente en poner a disposición de quien ingresara al establecimiento la participación en juegos de azar a cambio de ganar sumas de dinero, y una aceptación de la misma por parte de la actora, configurándose el contrato de juego de azar”, dijeron los camaristas.

“Quien concurre a una sala pública de juegos de azar no lo hace tomando las precauciones para que no se le desconozcan los premios que pueda obtener. La buena fe en la ejecución del contrato es esencial. Debe existir confianza por parte del consumidor del servicio de que ‘le cumplirán’, la que también es esencial para el proveedor, ya que sin ella nadie concurriría a una sala de ese tipo”, resumió la resolución.

De esta manera, y con estos argumentos, la Justicia le reconoció el pago del premio completo al apostador que, en medio de una situación escandalosa, obtuvo el millonario premio que la casa de apuestas se negó a pagarle.

Intereses
El fallo ordenó pagarle al apostador la suma de 953.635,41 pesos, más intereses de nueve años, y otros 579 pesos por “daños y perjuicios”, también con los correspondientes intereses desde noviembre de 2007.
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