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22.11.2017
SUELE PASAR MAS DE UNA HORA HASTA QUE RECIBEN ATENCION especializada

Infartos y ACV, las emergencias de vida que en La Plata llegan tarde al hospital

Por desconocimiento de la gente y falencias del sistema de atención, se desperdician las mejores oportunidades terapéuticas

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Por desconocimiento de la gente y falencias del sistema de atención, se desperdician las mejores oportunidades terapéuticas

Cuenta Aníbal Burgos (65) que lo que menos pensó fue que aquel “dolor de cabeza insoportable” podía ser el comienzo de un ACV. Como terminaba de comer un copioso asado con su familia supuso que algo le había caído mal y se fue a dormir. Al levantarse de la siesta, dos horas más tarde, tenía la mitad del rostro paralizado y casi no podía hacerse entender. Los paramédicos que lo atendieron en su casa le informaron que debían llevarlo urgente a un hospital. Pero pasaron cerca de dos horas más hasta que hubo una cama disponible para internarlo y otros 55 minutos hasta que recibió atención especializada. Un año después del episodio, Aníbal asegura que aquellas cinco horas perdidas fueron la causa de su hemiparesia, una secuela invalidante de la que no está seguro de poder recuperarse alguna vez.

Lejos de una excepción, lo que sucedió con Aníbal -un tornero retirado padre de tres hijos- es lo que ocurre actualmente en la atención de un alto porcentaje de personas que sufren tanto accidentes cerebrovasculares como ataques al corazón. Entre la falta de preparación de la comunidad para reconocer lo cuadros y un sistema sanitario que no funciona verdaderamente en red, muchas de estas emergencias no llegan a ser atendidas en tiempo y forma en La Plata, lo que implica para los pacientes un mayor riesgo de muerte y discapacidad.

Cada día mueren en La Plata diez personas y otras tantas quedan con secuelas que con una atención a tiempo se hubieran podido evitar

 

Más allá del tiempo que le toma a los afectados y su entorno reconocer la situación de emergencia (algo que varía mucho según las circunstancias y el grado de concientización de cada quien), en La Plata llega a demorarse muchas veces más de una hora en lograr su internación por la falta de camas reservadas para urgencias. Se trata de un problema recurrente que ha llevado a que -en una ciudad con una importante infraestructura sanitaria como la nuestra-, personas en riesgo de muerte deban ser trasladadas a veces hacia otros distritos. Así lo reconocen profesionales de distintas entidades médicas que están preocupados por el alto costo que esta problemática está teniendo en la comunidad.

Su preocupación parece más que justificada si se tiene en cuenta que el infarto coronario y el accidente cerebrovascular constituyen hoy las dos principales causas de muerte por enfermedades no transmisibles en Argentina; y en el segundo de los casos, la causa número uno de discapacidad. El impacto que tienen estos cuadros es tal que si se extrapola la estadística nacional a una ciudad como la nuestra, podría decirse que cada día mueren en La Plata diez personas y otras tantas quedan con secuelas; secuelas que, como en el caso de Aníbal, una atención a tiempo hubiera podido evitar.

DOS EVENTOS CONTRARELOJ

Aunque tradicionalmente los infartos coronarios y los ACV se han manejado por cuerda separada, existe entre ellos una gran cantidad de puntos en común. Además de compartir factores de riesgo (como lo son la hipertensión arterial, el colesterol alto, las enfermedades metabólicas, el sedentarismo, la obesidad y el estrés) lo que hace que su prevención sea similar, ambos tienden a ser solucionados hoy a través de procedimientos de hemodinamia, lo que comúnmente se conoce como cateterismo.

Pero además se trata de dos situaciones que una vez que se han desencadenado imponen una carrera contrareloj. Y es que ya sea un ataque cerebral o al corazón, cuanto más tiempo pasa hasta que el paciente recibe atención especializada, mayor es el riesgo de que el evento derive en su muerte o discapacidad. De ahí a que cada vez más centros médicos cuentan con un mismo ámbito especializado para atender los dos cuadros; las llamadas “unidades de stroke” (por infarto en inglés).

En el caso del corazón, “cuando se tapa una arteria, lo ideal es destaparla dentro de las dos primeras horas de instalado el cuadro, porque lo que ocurre en estos casos es que una zona del órgano pierde irrigación, lo que hace que sus células comiencen a morir. Y cuanto más tiempo pasa mayor es la cantidad de células que mueren. De ahí que pasadas las seis horas la angioplastía (la intervención con un cáteter) pierde todo beneficio. El tiempo que tarda en actuarse es directamente proporcional a la porción de órgano que se puede salvar”, explica el doctor Ricardo López Santi, ex presidente de la Federación Argentina de Cardiología y actual responsable del área de Prevención Vascular del Hospital Italiano.

Lo mismo cuenta el neurocirujano Alfredo Hernández con respecto al accidente cerebrovascular. “Lo que sucede en estos casos es una pérdida de nutrientes y de oxígeno en el cerebro. Y cuando el tejido cerebral no recibe oxígeno por más de diez minutos se produce la muerte de células, lo que genera una pérdida de funciones neurológicas que puede tornarse irreversible. Si el ACV se produce por una obstrucción de la arteria, lo que ocurre en el 85% de los casos, existe una ventana terapéutica de cuatro horas para administrar drogas que rompan el coágulo; o de hasta ocho horas para aplicarlas localmente por vía intraarterial. Cuanto antes se actúa, mejor”, señala el coordinador de Neurocirugía del Hospital Italiano, a cargo de su Unidad de Stroke.

LA CADENA DE SOBREVIDA

Dada la premura que exigen estos cuadros, resulta fundamental que la cadena de sobrevida que implica llevar al paciente hasta el lugar de atención se encuentre muy bien aceitada, algo que no ocurre hoy en nuestra ciudad. Como reconocen diversos especialistas, entre la escasa preparación de la gente para reconocer sus síntomas y un sistema de atención con debilidades, se pierden muchas veces las horas más valiosas para atender a una persona con un infarto coronario o un accidente cerebrovascular.

“El primer eslabón que está fallando es el de la propia comunidad –explica el doctor Daniel Corsiglia, director de la Fundación UDEC-. Si bien existe cada vez más gente preparada, la gran mayoría tiene todavía un bajo nivel de preparación para afrontar situaciones de este tipo: no conocen los síntomas para poder reaccionar a tiempo y muchos no saben tampoco a qué numero ni cómo llamar. Es muy importante que estén familiarizados con el tipo de preguntas que necesita hacerles el operador para agilizar la respuesta”, señala el especialista en protocolos de emergencia, quien le ha propuesto al Municipio incorporar como obligatorio el curso de reanimación cardiopulmonar al trámite para la licencia de conductor.

“Para agilizar la atención de estos cuadros, el primer desafío pasa por la educación pública. Muy poca gente sabe identificar los síntomas neurólogicos del comienzo de un ACV”, coincide en señalar su el doctor Alfredo Hernández, quien considera “no menos importante mejorar el sistema de atención de las urgencias pre hospitalarias para que los casos lleguen a ser atendidos en tiempo y forma”.

“El hecho de que no haya un único centro operativo de despacho de ambulancias hace que la gente termine llamando muchas veces a los bomberos o al 911, lo que hace que se pierda tiempo en la derivación. Sería muy valioso que en La Plata hubiera un centro operativo unificado, como existe en Tigre, donde todos los servicios de emergencia (ambulancias, bomberos, policía y defensa civil) funcionan a través del mismo número y en un mismo lugar de atención. Pero además hace falta que los recursos públicos y privados trabajen en conjunto porque la salud es una sola y se beneficia la comunidad”, sostiene Corsiglia.

¿FALTA DE CAMAS?

Pero de todas las fallas que se advierten en el sistema de atención de emergencias, la que más resaltan los médicos consultados es la que hace a la internación hospitalaria. Pese a que La Plata es una de las ciudades con mayor infraestructura sanitaria del país, ocurre con frecuencia que “no hay camas disponibles” para estos pacientes que se encuentran en riesgo de vida.

“Hoy muchas veces los pacientes que sufren un evento vascular agudo, ya sea un infarto cardíaco o un ACV, son atendidos en su domicilio por los servicios de emergencia durante una hora y media hasta que encuentran cama donde internarlo porque `no hay`. Y sin cama disponible ningún hospital acepta a pacientes”, asegura Ricardo López Santi. La situación es tan preocupante que en algunas ocasiones “ha habido que llevar pacientes en emergencia a Quilmes porque en La Plata `no hay camas de internación`”, coincide en señalar su colega de la Fundación UDEC.

“La crisis en la atención médica de las urgencias tiene su máxima expresión en la gran dificultad que se vive día a día para ingresar en tiempo y forma en las instituciones públicas o privadas a los pacientes críticos con potencial riesgo de vida o discapacidad –sostiene Corsiglia-. Muchas veces ´no hay camas disponibles´, sobre todo para pacientes con determinadas mutuales u obras sociales. Más allá de que la ausencia de camas no es un argumento válido en situaciones de riesgo de vida, en una ciudad con tantos recursos como La Plata no puede pasar. Hace falta una decisión política que establezca tolerancia cero en este aspecto y un mayor compromiso de todos los prestadores para trabajar verdaderamente en red”, señala Corsiglia.

Lo mismo señala Lopez Santi. “Es necesario que todos los sectores de la comunidad, el público y el privado, nos comprometamos a trabajar en forma más articulada para tener una ciudad neuro y cardioprotegida. Eso implica entre otros casos disponer de una determinada cantidad de camas libres reservadas sólo para eventuales situaciones de emergencia”, señala el médico, quien asegura que “no faltan recursos para hacerlo; lo que falta es una mayor organización”.

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