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17.10.2017

Murió Gyula Kosice, un artista de vanguardia que deja un faro en La Plata

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El artista Gyula Kosice, poeta y escultor pionero del arte cinético y lumínico en nuestro país, que fundó el Movimiento Arte Madí, creó la utópica “Ciudad espacial”, y dejó una obra de vanguardia en nuestra ciudad, falleció ayer a los 92 años en la ciudad de Buenos Aires.

Nacido en 1924 en la frontera checo-húngara bajo el nombre de Ferdinand Fallik, Kosice -nombre que tomó de su ciudad natal- llegó a la Argentina a los cuatro años de edad, pero siete años después sus padres murieron y quedó a cargo de un tío que lo acercó sin proponérselo al mundo del arte, cuando en su biblioteca encontró un libro de Leonardo Da Vinci y decidió que quería ser artista.

La lectura de ese libro lo fascinó, tanto que dedicó sus más de 70 años de trayectoria a combinar una tríada vital en su trabajo: arte, ciencia y tecnología, tres pilares que fueron la base de sus obras, sin olvidar la impronta del movimiento recreado con luces intermitentes, corrientes de aire que levantan esferas de colores, espejos que giran y agua que fluye.

“El agua todavía está traducida incorrectamente pero desde ahora sabemos que el agua y la lluvia van adheridos a mi nombre”, escribía Kosice en un poema, y sin dudas el elemento líquido fue central en sus trabajos.

La causa, manifestó alguna vez, la encontraba en su experiencia de haber cruzado el Atlántico cuando apenas era un niño: la inmensidad del mar, el movimiento, el cielo y las constelaciones activaron en él “una revelación”, tal como lo recordó en numerosas entrevistas.

En 1944 creó la revista Arturo, en donde proclamaba “el hombre no ha de terminar en la tierra”, anticipándose a su proyecto más utópico que tendría lugar 40 años más tarde, la “Ciudad hidroespacial”.

En ese entonces, en la década del 40, Kosice ya tenía nombre propio en el mundo del arte, había creado el “Royi”, la primera escultura articulada y móvil con participación del público, y fue representante de la Argentina en el Salon des Realites Nouvelles de París, muestra que le significó una catarata de propuestas de galeristas argentinos.

Escultor, pintor, poeta y teórico estético, Kosice no sólo exploró múltiples territorios sino que en cada uno de ellos se arriesgó a traspasar los límites impuestos por la academia y las vanguardias, algo que se reflejó además en la elección de materiales hasta entonces no convencionales tales como el gas de neón, el plexigrás o el aluminio.

También fue precursor en la escultura hidráulica -que toma el agua como elemento esencial de la obra-, lo que lo llevó a crear su utópica “Ciudad Hidroespacial”, una urbe suspendida en el espacio gracias a la energía del agua, así como un proyecto “factible” -aunque costoso a juicio de la Nasa, que además fascinó al gran escritor de ciencia ficción, Ray Bradbury.

EL FARO DE LA CULTURA

En nuestra ciudad, dejó como legado el “Faro de la cultura”, un grupo escultórico compuesto por una columna central cilíndrica y dos semicolumnas huecas, ubicada en calle 7, 528 y la avenida Antártida Argentina.

Casi en la frontera entre Tolosa y el casco urbano de La Plata, se creó en conmemoración del centenario de la Ciudad.

Es una obra moderna que podría denominarse “hidroescultura” en altura con agujeros, algunos de los cuales portan luces. El conjunto está inmerso en una fuente de forma circular de 25 metros de diámetro, con capacidad para más de 300 mil litros de agua, un poco elevada sobre el nivel del terreno, con dos picos eyectores. El efecto visual que produce el cruce del agua con las luces, de inusual belleza, invitan al espectador a la contemplación. Hace más de tres años fue restaurada y reinaugurada, con la presencia del autor.

El Faro fue una donación del Centro de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires a la comuna platense como adhesión de los profesionales al centenario de La Plata.

La obra había sido financiada por empresas privadas, la Caja y Consejo de Ingeniería, el Centro de Ingenieros y el Gobierno Nacional.

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