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21.7.2017
Una mirada novedosa sobre el arte de enseñar

Proponen la risa en el aula como recurso para educar

Aseguran que el humor contribuye a que los chicos no sólo retengan más conceptos sino aque participen más

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Proponen la risa en el aula como recurso para educar

Al distender el ambiente y quebrar la timidez de algunos chicos, el humor en clase ayudaría a lograr una mayor participación

Aunque algunos docentes lo consideran fuera de lugar, un chiste corto, una broma o un ejemplo con humor son herramientas muy efectivas para motivar a los alumnos a participar y aprender. Así lo afirma entre otros Mónica Guitart Coria, una profesora de Matemática y Física que realizó un doctorado sobre la risa como recurso pedagógico y ha hecho del humor un aliado a lo largo de treinta años de profesión.

“No es que con el humor vayamos a subir el nivel en la educación o el aprendizaje, pero ayuda a que los jóvenes aprendan un poco más”, sostiene Guitart Coria al aclarar que quienes más se benefician con él no son sin embargo los chicos sino los propios docentes, ya que “ver que la clase responde resulta muy motivador”.

Como señala Guitart, que capacita a docentes universitarios y estudiantes de distintos profesorados en el valor didáctico de la risa, “el humor impacta positivamente sobre los procesos de enseñanza porque genera un ambiente distendido pero a su vez mantiene la concentración”.

La idea es “tratar de crear un ambiente ameno, generando un desorden controlable, pero siempre productivo y evitando obviamente aquellas bromas que implican una burla o una descalificación”, menciona Guitart,

Tras casi treinta años de experiencia, la profesora de Matemáticas es consciente de las dificultades en materia de educación y no tiene dudas que decir chistes en clase “no sólo hace que los alumnos presten más atención, sino que entiendan mejor conceptos abstractos y recuerden por mucho tiempo lo aprendido”.

Simpática y ocurrente, Guitart comenta que aún se sorprende cuando se reencuentra con ex alumnos que, después de muchos años, todavía se acuerdan de determinada broma o comentario jocoso, pero también del concepto formal asociado a aquella situación.

Varias de esas experiencias la llevaron a investigar el tema para su tesis de Doctorado en Educación `Permitido reír, estamos en clase´, que derivó en un subtítulo más formal y académico como `El humor como recurso metodológico en la enseñanza de la estadística´ para que su producción recibiera el aval.

“El humor te activa el cerebro y no es necesario que el alumno tenga un carácter particular para entenderlo”, a la vez que “sirve para distintas etapas de la clase, ya sea como disparador, para plantear un aspecto troncal o para cerrar la hora. Muchas veces uno incide en el alumno y este responde con expresiones inesperadas…”, dice la docente.

Cuando cada tanto se cruza con colegas que cuestionan su propuesta planteándole que, si se la pasa haciendo bromas, en qué momento se dedica a enseñar; Guitart suele responderle: “a la vez”.

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