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24.11.2017
El sueño de muchos

Ser tu propio jefe

Los trabajadores freelance conjugan libertad, esfuerzo sostenido e independencia. Aunque siempre existieron, cada vez son más los que se suman a esta modalidad de trabajo ¿Cómo administran sus tiempos estos cuentapropistas? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de este esquema?

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Por ANA LAURA ESPERANÇA

Para un trabajador freelance, da igual si la oferta de trabajo es de Buenos Aires, México o Bogotá. Si está en la playa, en un bar o en casa en pijama, para un freelancer no importa la hora de producir. El capital de trabajo es su cabeza y el soporte tecnológico para realizar la tarea, en algunos casos, apenas una computadora y conexión wifi.

Ser freelancer es manejar energías, recursos, disponer del propio tiempo y administrarlo bien, porque de eso dependerá que mes a mes la heladera esté llena. Requiere una organización rigurosa y una agenda sólida en contactos. Esta modalidad de empleo, que siempre existió, creció en los últimos años de la mano de los millennials: la generación Y, nacida entre 1980 y 2000 que, en términos generales, se caracteriza por vivir el presente y colocar por encima de todo la libertad, la flexibilidad y la dimensión creativa de su fuerza de trabajo. Para esta generación, que incorporó la digitalización de la cultura como aire en los pulmones, el trabajo independiente es un paradigma laboral y profesional de alto consenso.

Libres y ocupados

La psicóloga de la Asociación Psicoanalítica Argentina, Adriana Guraieb, define el trabajo freelance como aquel que desempeña una persona por cuenta propia pero para otros; donde se cotiza el resultado independientemente del tiempo invertido. Para ella, antes de lanzarse a la aventura freelance hay que allanar el camino y reducir riesgos; por ejemplo, manteniendo un trabajo estable hasta que se tengan propuestas más o menos seguras.

“Desde el punto de vista psicológico requiere personalidad independiente y determinada, cierta disciplina para manejar horarios, experiencia y contactos”, dice la psicóloga. Guraieb destaca la autonomía respecto de un jefe y la posibilidad de trabajar para varias empresas en simultáneo como los principales beneficios. Para la psicóloga, esta modalidad es muy recomendable para padres con hijos pequeños, ya que permite prescindir de niñeras, asistir a reuniones escolares y habilita el desarrollo profesional desde casa.

“Desde el punto de vista psicológico requiere personalidad independiente y determinada, cierta disciplina para manejar horarios, experiencia y contactos”

Sin embargo, una de las contracaras de esa libertad radica en el nivel de estrés que puede generar. Si no se es hábil en la estructuración del propio trabajo, el libre albedrío puede devorar al freelancer en el intento. Un estudio realizado por la Universidad de Pennsylvania y publicado por la Social Science & Medicine, confirmó que las personas que tenían menos nivel de cortisol (hormona del estrés), trabajaban en oficinas en lugar de hacerlo en sus casas, donde están expuestas a estímulos domésticos que pueden distraer y tensionar. Otro desafío es la diversidad de tareas o multitasking, por eso, la clave está en enfocarse.

Por suerte existen plataformas que buscan dar respuestas y soluciones para los freelancers. Jomofis.com, nació para ofrecer información y sugerencias: desde consejos sobre cómo armar el bunker freelance hogareño, hasta videos con personajes como el músico Jack White contando cómo trabaja desde casa.

También compendia artículos con títulos como “Los trabajos freelance mejor pagos” o “Treinta cosas que te pasaron si sos freelancer”. Otras plataformas útiles son Freelancer.com, Elance.com y Odesk.com. A nivel local se destaca Nubelo.com.

Gajes del oficio

Facundo Arroyo (30) es periodista especializado en periodismo musical y cultural, colabora para medios como Rolling Stone y el suplemento Joven del diario Tiempo Argentino. Para él, la ventaja principal es que en casa cuenta con todo el archivo personal para trabajar. Como desventaja, plantea que uno se pierde el enriquecimiento social de la profesión al no estar en contacto con otros colegas: “Por eso hay que organizar muchos partidos de fútbol y programas de radio, que es a donde los periodistas van sin demasiada insistencia”, reflexiona.

Para Mariano De Luca (30), -Ingeniero industrial, consultor empresarial y auditor-, las ventajas de ser el capitán del barco propio son: tener más posibilidades de desarrollo, vacaciones durante el día y, respecto de los contratantes, la posibilidad de forjar una identidad propia sin atarse a la cultura de una empresa. Como desventaja habla de incertidumbre, de cierta holgazanería que puede darse por carecer de presiones; y de la falta de una protección laboral que regule la actividad freelance en su área. Pero asegura que esta modalidad llegó para quedarse: “Está muy alineado con la forma de ser de la nueva generación”.

Ramiro Galeliano (41), diseñador gráfico, decidió ser su propio jefe después de trabajar años en relación de dependencia. “Quise más libertad, tanto en horarios como en lo artístico. Tal vez ahí radica la ventaja del freelance”, dice. Para él, lo malo es no tener licencias de salud ni vacaciones, pero asegura que en cuanto a dinero –pese a no tener salario mensual-, no observa diferencias. En su caso, además, mantiene un empleo parcial de relación de dependencia como docente en la Facultad de Bellas Artes.

Tendencia en ascenso

Millones de jóvenes se volcaron a trabajar desde casa a bordo de un “nomadismo digital” que habilita a moverse al bar de la esquina e incluso a otra ciudad. Hoy, debido en gran parte a las tecnologías en comunicación, el freelanceo está pisando fuerte. El nombre viene de un término medieval inglés usado para designar al mercenario: el caballero que no servía a ningún señor en concreto y cuyos servicios podían ser alquilados por cualquiera.

Antes de lanzarse a la aventura freelance hay que allanar el camino y reducir riesgos; por ejemplo, manteniendo un trabajo estable hasta que se tengan propuestas más o menos seguras

“Mi proyección es ilimitada”, asegura Ramiro, que parece haber encontrado su dinámica ideal. “Trabajo en gráfica para eventos musicales y editoriales. La gran movida independiente que existe en La Plata hace que mis productos se expandan y pueda trabajar en forma autónoma”. Aunque su trabajo es solitario, hay ponencias comunes con difusores, productores y editores para resolver el diseño de un libro o cd.

En el caso de Facundo, el periodista, el freelanceo es casi un deleite porque lo habilita a hacer lo que más le gusta: “Siempre me gustó descubrir, registrar y contar. Me formé para eso y, por suerte, lo puedo escribir cotidianamente; mi ocio se vuelve productivo”, dice. Facundo dedica media jornada al freelanceo: “escribo a la mañana y organizo lo que sea fuera de casa para la tardecita. Cuesta que el contexto que no está en sintonía con el trabajo freelance entienda que estás trabajando por más que estés de pantuflas y con los auriculares puestos”, explica.

En Argentina y en el mundo

A fines de 2014, un estudio realizado por la asociación independiente Freelancers Union y por Elance, la plataforma para contratar autónomos online, reveló que un tercio de la población estadounidense realizaba algún tipo de trabajo freelance. Por entonces, 53 millones de personas se ganaban la vida gracias freelanceo parcial o de tiempo completo. Allí, el trabajo freelance es reconocido como una posición socialmente más elevada porque denota experticia y especialización, además de un manejo audaz del lenguaje tecnológico. En el mercado de habla hispana, el freelanceo entró con fuerza en los últimos años y hoy es considerado como la nueva forma de trabajar. Asociado al talento, porque no se trabaja por horas sino por resultados, derribó las barreras geográficas gracias a la llegada de las nuevas tecnologías permitiendo al mercado global un acceso a mejor talento y a mejores precios.

Argentina es parte estructural de esta new wave laboral. Es, de hecho, líder actual en trabajo freelance en la región, seguida por Brasil. Para el año pasado ya eran 39 personas las que trabajaban de manera online. El sitio freelancer.com muestra, en junio de 2016, 19.360.103 usuarios registrados, entre empleadores y freelancers que ofertan mano de obra. En su mayoría, estos profesionales en línea tienen menos de 35 años, cuentan con excelente formación, manejo de idiomas, buena competitividad en precios y compromiso en lo acordado con los contratantes. A su vez, cuentan con habilidad en traducción, desarrollo web, diseño gráfico y diseño web, entre otros. Los principales países empleadores de argentinos freelancers son España, Los Países bajos, Francia, Reino Unido, Canadá, India, Australia y Estados Unidos.

Freelance y mercado laboral

Carla Cantisani es Jefa de Desarrollo y Comunicación de Candidatos y Asociados de la consultora laboral Adecco, asegura que las empresas líderes en este tipo de operaciones en Latinoamérica muestran, en los últimos tres años, un crecimiento del 230%. “Es producto de la generación Y, que prioriza una cultura del trabajo modelo entre vida laboral y profesional”, explica. “Si la relación entre empleador y freelancer es prolija, transparente y respaldada, es una buena opción para las empresas porque les permite abaratar costos y, por tanto, optan por tercerizar aquellas áreas y tareas que no forman parte del corazón del negocio”, dice Carla. Otra de las ventajas tentadoras del trabajo 3.0, es la decisión respecto de cuánto dinero se quiere ganar. “Para la generación Y, el desarrollo profesional no es lo más importante de su vida; es solo una parte, por eso busca combinarla con otras actividades que los gratifiquen”, asegura Carla.

Los pioneros en instalar esta metodología de trabajo, dice Cantisani, fueron profesionales del mundo IT (el sector de tecnología en información); hoy se suman especialistas de diversas áreas y rubros como ingeniería, diseño, traducción, marketing, RRHH.

“Para el caso de perfiles críticos como los de IT, el freelanceo es una ventaja clara. En un mundo en el cual el talento es escaso no importa dónde resida la persona sino que solucione el problema. Pero en otras áreas puede que convenga estar en la empresa, dado que esto homogeniza procesos, valores, políticas, cultura, procedimientos, costumbres y detalles propios del negocio que solo se conocen cuando uno se encuentra trabajando en el lugar”, concluye.

Isla digital

El mundo digital de hoy ha convertido el planeta en un pequeño globo. Un pájaro leve pero cuyas alas, hechas de redes de información, adquieren cada vez mayor musculatura. Un mundo que a mediados de los sesenta el sociólogo canadiense Marshall McLuhan ya pronosticaba como “aldea global”. Aquel concepto que creó para pensar la propagación de imágenes y sonidos de la era audiovisual y radial, con su batería de mensajes masivos que ya en esos días perpetraban las paredes de las casas como una droga blanda y anodina frente a la radio y el televisor, no era más que una fase anterior a la aldea global de hoy. La cultura móvil y veloz actual favorece, también, esa forma nómade de habitar el mundo. Quien tenga la información tendrá el poder. El capitalismo ya no ama el cemento; ama el talento líquido que alimenta las redes de comunicación, las mentes brillantes y sus sofisticadas extensiones tecnológicas, cada vez más cerca de la perfección humana. El freelanceo y su visible crecimiento, es una muestra más de ese engranaje sutil. De ese mundo 3.0.

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