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18.12.2017
La critica se convirtio en elogio. En 90 minutos todo cambió en el ánimo de los hinchas

¿Hasta dónde hubiésemos llegado si Argentina quedaba fuera de Copa del Mundo?

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¿Hasta dónde hubiésemos llegado si Argentina quedaba fuera de Copa del Mundo?

Por Alejandro Apraiz

Qué interesante hubiera sido que Argentina quedase fuera de la Copa del Mundo de Rusia 2018 para ver hasta dónde éramos capaces de llegar con nuestras críticas, suspicacias y morbosidades más extremas. Usted, o vos, dirá, ‘este tipo está loco’; ‘cómo le vamos a ver algo bueno a quedar eliminados’; ‘somos Argentina, cómo no vamos a jugar el Mundial, no hay Mundial sin Argentina’... Y una catarata de frases como estas que hemos escuchado tantas veces. Pero de alguna manera nos habría permitido sacarnos esta careta triunfalista que una vez más nos hemos puesto, con el resultado a favor y la alegría de ir a Rusia, y nos daría la chance de “despedazar” a todos y a todo, otra de nuestras grandes pasiones.

Empecemos por lo primero: ¿cuál hubiese sido el título del diario? “Fracaso Mundial”; “El peor final”; “Jugadores, no vuelvan”; “Generación perdedora”; “No estuvieron a la altura”; “Vergüenza histórica”... Y otros tantos que se nos podrían ocurrir muy rápidamente. Luego seguiría el infaltable: “Era obvio que no íbamos a clasificar. Cuando mostraron a Messi formado mirando el piso, apichonado, quedó muy claro que estábamos en el horno”. Después vendría el “son impresentables: cómo les van a hacer un gol desde el vestuario. Ecuador, ¡bah!, el muleto de Ecuador, nos hace un gol en el arranque... No merecíamos ir al Mundial”.

Tras un exhaustivo repaso de todo lo malo hecho en el partido y con la imaginaria derrota concretada, o para hacerlo más simple, con la no clasificación al Mundial ya firmada, hubiéramos ampliado muchísimo más el espectro, para sacudirle con todo a quienes tuvieron desde la mínima hasta la máxima responsabilidad en este fracaso deportivo.

Elijan los blancos que más les gusten y préndanse en una charla futbolera entre amigos, a capa y espada contra todos: “Nos volvimos locos para traer a Sampaoli y lo único que hizo fue vender humo. Le fue peor que al Patón Bauza, al que echaron como un perro”; “Nooo, el Patón es gran responsable de este desastre, él nos dejó al borde del abismo”; “Pará, pará, pará... ¿Y el desastre de la AFA qué? Se olvidan de todo lo que pasó desde que se murió Grondona... Corrupción, el papelón de la elección con más votos que votantes; las chicanas entre Tinelli y Chiqui Tapia; la pelea entre Primera y el Ascenso; la salida del Tata Martino”. “Dejate de joder, todo eso es cierto, pero acá el problema siempre fueron los jugadores... El último técnico que supo armar un equipo fue Sabella, con él vimos al mejor Messi. Después, estos jugadores se llevaron puestos a todos los técnicos. En esta Selección si no sos amiguito de Messi, chau, afuera”.

Pero la cosa no termina ahí, porque podríamos hablar, con fundamento, de los pésimos rendimientos de muchas de las supuestas estrellas que tenemos, a sabiendas que brillan en Europa y se apagan en la Selección. Y, en lugar de hacer páginas y páginas sobre la descomunal actuación que el martes tuvo Messi, héroe indiscutido, que nos llevó en la realidad hasta el Mundial, nos permitiríamos decir, con esta eliminación imaginaria, que “la Pulga se recibió de pecho frío. Tenía que aparecer ante Ecuador y brilló por su ausencia. Si hubiese estado Maradona en cancha clasificábamos caminando”.

Esta alegría que vivimos porque, en la realidad, la Selección podrá ir a Rusia, nos privó de darnos todos estos “gustos criticones” y algunos más. ¿Cuánto hubiera influido para el Gobierno, de cara a las elecciones, que Argentina no hubiese logrado el objetivo? ¿Qué sería de Chiqui Tapia al frente de la AFA? ¿Cuántos negocios se hubiesen frustrado? ¿Cuánta plata se hubiera perdido? ¿Dónde iría a parar Sampaoli? ¿Qué habrían hecho los argentinos que ya habían sacado entradas para el Mundial? ¿A qué se dedicaría el brujo de Estudiantes que fue a Ecuador a “colaborar” con la Selección y que se transformó en una “figura” nacional?

Parece una pesadilla, ¿no? Pero no lo es. La realidad, en verdad, es color de rosas desde el martes, huele muy bien, ilusiona y nos simplifica las cosas: “Cuando la pelotita entra está todo bien”. Y contra eso no hay nada que hacer.

 

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