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22.11.2017
COMPAÑIA ITINERANTE

“Nosotros le tomamos el pelo a la ópera”

La sacan de su zona de confort, la desestructuran, la renuevan y, de paso, se forman. Una entrada por la ventana al universo lírico que, a veces, parece tan lejano

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Escena de “Viva la Mamma”, ópera en dos actos de G. Donizetti, última producción de la Compañía Itinerante y con la que celebran sus cinco años de trayectoria en la escena independiente - compañia itinerante

Gastón Aparicio - Director: “Hay muchísima gente joven y eso, en algún punto, fue también nuestra gran motivación: demostrar que los jóvenes también podemos hacer un producto que valga la pena”

Hace cinco años que viene haciendo ruido en la escena teatral independiente, en la que pudo hacerse un lugar. La Compañía Itinerante, formada en su mayoría por estudiantes y recién graduados de carreras artísticas, nació en 2012 con un objetivo claro: promover un espacio dedicado a la formación específica de las jóvenes generaciones de artistas.

Desde entonces, con un espíritu rompedor para el género y que plantea la desestructuración de la ópera y su ingreso desde la ventana, si se quiere, a un universo que a veces resulta lejano, el grupo ha demostrado que con pocos recursos se puede hacer mucho, y las buenas críticas de sus producciones (entre ellas “Bastián y Bastiana”, y “Apolo y Jacinto” de W. A. Mozart; “La Cantante”, de F.J. Haydn; “El Señor Bruschino” de G. Rossini; “El Campanello” de G. Donizetti; “The Mikado” de Gilbert & Sullivan; “Gianni Schicchi” de G. Puccini) lo demuestran.

A los integrantes de la Compañía les gusta remarcar un concepto: los espacios formativos específicos. Según Gastón Aparicio (26), uno de los fundadores del grupo, su inexistencia fue el motor que generó la inquietud entre un grupo de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de generar algo propio, argumentando que si bien existían -y existen- muchas disciplinas en relación a la música en las que poder desarrollarse, les era muy dificultoso encontrar proyectos en los que poder experimentar los saberes específicos de sus carreras.

Agrupados bajo el formato de un coro, primero, la Compañía Itinerante fue mutando con el paso del tiempo, mientras iba engrosando sus filas. En el 2013 cambió la dinámica, y debutaron en el género lírico con la producción de “Bastián y Bastiana”, de Mozart.

Oriundo de Bariloche, Aparicio está cursando la tesis de la Licenciatura en Dirección Orquestal en la Facultad de Bellas Artes, y cuando se inició en este proyecto promediaba la carrera. Hoy, dice con orgullo, ya hay “varias generaciones dentro de la Compañía”: están los egresados, los que están a punto de recibirse, los que promedian la carrera y los que recién empiezan. Además, hay gente con más de 30 años de experiencia que decidió sumarse después de ver el trabajo que realizan.

Dirección coral, dirección orquestal, composición, educación musical y mucha currícula en artes plásticas -escenografía, vestuario, maquillaje, peluquería, fotografía, diseño visual, etc.- son las carreras que nutren a la Compañía Itinerante.

Y lo que empezó como un sueño de estudiantes de la FBA pronto se expandió. “También tenemos estudiantes y egresados del Conservatorio Gilardo Gilardi, en instrumento y canto; de la Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires; y del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón; además de varios integrantes del Coro Estable del Teatro Argentino”.

Aparicio reconoce que el 2015 fue un año bisagra en la consolidación de la Compañía. Prueba de ello fue la incorporación de Fernando Alvar Núñez, solista y cantante del Argentino, y de otros profesionales con mayor experiencia, que les permitió posicionarse desde otro lugar.

SI LA MONTAÑA NO VA...

Además de exprimirla como espacio de formación, la Compañía Itinerante persigue otro objetivo: llevar la ópera a lugares y públicos no habituales.

“Como estamos en un circuito off, alternativo, tratamos de hacer óperas que sean atractivas para el público. Y nos encontramos haciendo preguntas muy en el núcleo del género, de decir ‘bueno, si no tenemos un público habitué a la ópera -que sabemos además que es un público que está en crisis-, tenemos que atraer a otro tipo de espectador’, y por eso nos abocamos a la comedia, con títulos que no son representados habitualmente en los teatros grandes”, explica.

Así nace el espíritu del grupo: “En nuestra identidad de marca está el hecho de acercarle a la gente un producto que sea accesible, desde el tiempo, la trama y la puesta; y no digo algo fácil y sencillo, sino que sea atractivo desde lo visual. Nos interesa la gente que nunca vino a ver una ópera”.

Así, este año, la Compañía Itinerante tomó la decisión de incluir en sus programas de mano un apartado especial que explica qué es una ópera, cuáles son sus herramientas y características básicas. Porque, aclara Aparicio, “funcionamos como un compañía oficial, en ese sentido, tenemos departamento de comunicación, de escenografía, de música; trabajamos con roles, todo muy seriamente”.

Como el nombre lo indica, son itinerantes. No tienen un espacio específico en el que reunirse ni ensayar, y, para decir verdad, tampoco les interesa demasiado. Les gusta la incomodidad, se sienten parte del proceso creativo que surge y se hace fuerte en la permeabilidad de las circunstancias. Casas, aulas, centros culturales, iglesias son los lugares que generalmente los recibe. Adaptarse está en sus genes.

“Nos financiamos por nuestra propia cuenta. Para pedir subsidios hay que ser muy constante y las ayudas no son muy periódicas. Se hace difícil obtener ayuda oficial, entonces nosotros nos sustentamos con la venta de entradas, sponsors, rifas”, cuenta, y le alegra haber atravesado la etapa de sacar plata de sus propios bolsillos, algo que hicieron durante su primer año. El esfuerzo, siempre premia, y para ellos haber podido comprar su propio piano es todo un logro.

Muchas veces, la imaginación reemplaza al dinero. Y ellos sí saben de esto. “Una ópera del Teatro Argentino, de poca monta, sale 3 millones de pesos. Nosotros la hacemos con 50 mil. Realmente, es muy poca plata la que manejamos, pero tenemos un sistema en el que reconocemos que la gente dona su trabajo: ad honorem”, cuenta.

Pero lo gratis, no es sinónimo de berreta. “Uno tiene que saber que lo que hacemos es profesional. Cada uno de nosotros pone lo mejor, y ofrecemos un valor agregado que es la formación” .

En la misma línea, se explaya: “Nos interesa que la gente sepa que no sólo estás pagando un espectáculo, estás apoyando una movida cultural formativa única. Nosotros con el paso de los años aprendimos a valorar nuestro trabajo. Nos cuidamos entre nosotros. Como es un espacio donde no se cobra, no venimos a pasarla mal. Valoramos lo humano. Decimos que esta posición nos gusta, esta incomodidad nos gusta, no queremos ser el Teatro Argentino. Nuestra identidad está por fuera”.

Además de realizar la temporada lírica, dentro de la Compañía Itinerante funciona un Coro Estable y un Taller de Opera, que, en paralelo al proyecto general, tienen su propia producción, para la cual reciben asesoramiento de profesores y músicos. Además, también tienen un proyecto de formación de público destinado a toda la familia, y una parte didáctica, también, con la que van a escuelas.

“Entendemos que tenemos que salir de la sala del teatro. Si la gente no se acerca a nosotros, entonces, tomamos la decisión de ir nosotros hacia ellos. Sino nos vamos a morir en una sala vacía. Tenemos que reinventarnos, atraer y cambiar, para tratar de generar espectadores inquietos”, remarca.

Por último, y consultado en relación a cómo recibe el público más tradicional a sus trabajos no convencionales, Aparicio destaca que al principio le extrañan algunas cosas pero, en general, terminan sorprendidos, sobre todo, por las caras nuevas: “Hay muchísima gente joven y eso, en algún punto, fue también nuestra gran motivación: demostrar que los jóvenes también podemos hacer un producto que valga la pena”.

PARA AGENDAR

QUE: “Viva la Mamma”, ópera en dos actos

DE: Gaetano Donizzeti

POR: Gastón Aparicio (director musical), Gastón Julis y Cásper Uncal (dirección escénica)

CUANDO: Mañana a las 20; viernes a las 21; miércoles 25 a las 20 y el domingo 29 a las 19.

DONDE: El Bombín, 59 entre 12 y 13

 

 

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