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18.12.2017
Advierten sobre la facilidad del acceso

Más marihuana casera y cocaína trucha en el negocio local de la droga

En un año se multiplicaron los procedimientos y el secuestro de sustancias, pero en la batalla contra el tráfico sigue siendo fuerte la venta en “kioscos” en los barrios. Fuerte incremento de plantas de cannabis

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LA PRODUCCIÓN DE PLANTAS, EN CASOS SE ASOCIA CON EL ACOPIO DE MARIHUANA PRENSADA, DE PARAGUAY/ EL DIA

“VIVEROS” PEQUEÑOS DE 4 O 5 PLANTAS SE DETECTAN EN LA CIUDAD/EL DIA

José Glorioso

jglorioso@eldia.com

De micro a emprendedores. En esos primeros escalones, tomados del análisis de la actividad económica, se ubica a una amplia y significativa franja del preocupante fenómeno de la venta de drogas en la Ciudad, asociado a un problema de salud pública y a otros delitos, como los robos violentos, que tienen en pánico a buena parte de la comunidad regional.

El “menudeo”, según la jerga policial y judicial, define a un negocio con cifras crecientes con particularidades derivadas de nuevos hábitos de consumo, formas de comercialización y de producción local, como es el caso de los pequeños viveros caseros de marihuana.

En datos del Ministerio de Seguridad de la Provincia, en 2017 se duplicó la cantidad de allanamientos en La Plata con respecto a 2016 (239 contra 117) y aumentaron los procedimientos policiales (234 a 293). También los infractores a la ley que pena la venta de estupefacientes: de 485 el año pasado a 754.

En esas actuaciones la cantidad de cocaína secuestrada en la Región pasó de 5 kilos el año pasado a 20,5 en lo que va de 2017. A la vez, creció el decomiso de sustancias de corte, de 3,5 kilos a 8, un rubro vinculado al “estiramiento” de esta droga. Esto es, el agregado de sustancias que permiten multiplicar el producto, para ganar más plata.

Si bien la incautación de marihuana cayó (175 kilos contra 66), la cantidad de plantas vivas de cannabis sativa secuestradas dio un salto de más del 300 %, de 51 a 225. El informe al que tuvo acceso este diario indica también una merma en secuestros de éxtasis, una de las denominadas drogas de diseño asociadas a las fiestas de música electrónica, que cayó de 182 a 26 pastillas.

CONSUMO PERSONAL

La declaración de inconstitucionalidad de la penalización el consumo de drogas que se realizó en el articulado de la ley 23.737 abrió en los últimos años una nueva línea de trabajo en los procedimientos, ahora enfocados en la producción, tráfico y venta.

¿Cuál es el límite entre la tenencia para consumo y la venta? En la Policía se aclaró que cada Fiscalía tiene una pauta, pero “hasta 10 gramos de cocaína sin fraccionar puede considerarse que es para consumo propio y en marihuana puede llegar hasta 50 gramos”. Pero aún en esas cantidades, si se halla droga con sustancias de corte y una balanza, por ejemplo, puede deducirse que hay actividad de venta.

El aumento del consumo y la tendencia encuadrada en la denominada “cultura cannábica”, explica en parte la proliferación de plantas en la Ciudad.

“En los casos que me tocó ver encontramos pequeños viveros. Hay un sector de gente que consume marihuana y alentados por la corriente judicial que promovía el auto cultivo, quizás cultiva y tiene alguna planta”, dijo un fiscal consultado.

El clima que ayuda, la divulgación de las técnicas y la proliferación del consumo se combinan para el fenómeno de la producción local de marihuana. En general, estimaron las fuentes consultadas, los operativos dan con pequeños viveros caseros, con 4 o 5 plantas. No obstante, en un reciente operativo en Gambier detectaron a un joven con un lote de ese tipo que también tenía “medio ladrillo de marihuana prensada que seguramente había comprado para vender”, se indicó.

Los productos son de distinta calidad y precio. La marihuana prensada deriva de la molienda de hojas y tallos. En general, llega a la Ciudad desde Paraguay, con paso previo por el Gran Buenos Aires.

El producto tiene menos concentración de THC -el componente psico activo de la marihuana- que el “cogollo” o flor de la planta, que es de producción más reducida, tiene un precio más elevado y se asocia a los “viveros” locales.

En la Ciudad se considera para un mercado más chico y de mayor poder adquisitivo aquel al que se le apunta con la producción de plantas. Mientras un kilo de marihuana puede costar entre 12 y 15 mil pesos, un frasco de café con “cogollo” puede llegar a 7 mil pesos.

FÁCIL ACCESO

El mundo de la investigación judicial tiene correlato en prácticas culturales. La investigadora Constanza Cilley integró un equipo que relevó, para el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina y la Fundación Florencio Pérez, la percepción de los jóvenes con respecto a las drogas en el Gran La Plata.

“En líneas generales lo que vimos fue una forma de naturalización de las sustancias psico activas entre los jóvenes. Especialmente la marihuana. Muchos la asocian con el alcohol. Incluso, algunos creen que es menos peligrosa”, contó.

Una fuente del área de narcotráfico de la Policía agregó que “es recurrente la situación del grupito de jóvenes, incluso menores, que junta plata para comprar marihuana”.

La investigadora evaluó que es clave la idea de la “factibilidad de acceso”. Según el estudio realizado en 2015, al menos de 6 de cada 10 jóvenes cree que es fácil conseguir drogas.

“Es una problemática que tienen totalmente cercana”, evaluó Cilley y añadió que “uno de los principales resultados fue mostrar la brecha entre lo que los padres piensan que consumen y lo que los hijos consumen. Los padres dicen que tienen conocimiento de lo que hacen los chicos, fuera y dentro del hogar. Sin embargo, cuando se les pregunta a los hijos, ellos dicen que los padres no saben lo que hacen o no conocen”.

Fuentes judiciales y policiales consultadas coinciden en que más procesamientos por infringir la ley 23.737 (que pena el tráfico y venta) y más droga secuestrada para su destrucción son datos positivos, pero admiten que eso indica necesariamente menos daño en la calle.

Esa evaluación es compartida por Pablo Pérez, de la Ong Iniciativa Ciudadana, que generó un sistema de denuncias, primero con urnas para dejar datos en forma anónima y luego en el espacio virtual, con mensajes en las redes sociales.

“Hay una presencia mayor de droga en el barrio. Aumentó el valor y su presencia. Cuando pusimos las urnas en 2015 se veía mucha cocaína. Lo que se puede ver es que de cocaína tiene poco y nada. Es una sustancia que quema la cabeza, producto de la idea de multiplicar la ganancia. Hasta usan un componente del talco para estirarla”, señaló el dirigente barrial de Tolosa.

Iniciativa Ciudadana llegó a colocar 17 urnas, de las que derivaron 42 denuncias.

“La incidencia de la droga en los barrios es absoluta, especialmente entre menores y adolescentes. Hay muchos lugares de venta, micro emprendedores que en lugar de poner un almacén se dedican a esto. Hasta mujeres mayores que pueden pensar en fabricar comida y terminan vendiendo droga”, indicó.

EL CIRCUITO DE LA DROGA

Según una fuente de la Policía, en la Ciudad la compra venta de cocaína puede caracterizarse en categorías: “El que va a comprar entre 5 y 10 gramos, consume la mitad estira y vende el resto; los que se enfocan en la venta y pueden acopiar entre 50 y 100 gramos; y alguien que puede llegar a comprar hasta un kilo para proveer al menudeo”.

Esta última es la menos habitual, “porque la inversión es más grande y la droga en esa cantidad, si no sale rápido quema en las manos del que la tiene”. Según la fuente, un kilo de cocaína cuesta alrededor de 100 mil pesos, pero la venta al menudeo puede dejar entre 300 y 500 pesos por gramo.

El estiramiento puede multiplicar hasta en 8 veces la cantidad inicial. Para eso, se usa “cualquier cosa” que no se note en la mezcla con el polvo blanco: talco, bicarbonato de sodio, polvo de tubo fluorescente o drogas medicinales como los anti gripales y analgésicos, entre otras. Según Pablo Pérez, “esta clase de cocaína, genera la necesidad de consumir permanentemente y cuando se les acaba el dinero no hay miramiento. Salen y roban ahí nomás. A mí me han querido asaltar pibes que tenía en el club de mi barrio. A uno le compré el cuchillo con el que me amenazó y lo tiré. A ese pibe lo terminan matando o mata a alguien”, concluyó.

La droga llega a la Ciudad en auto, taxi o remís, a través de la Autopista y la avenida 44, como línea de ingreso desde la zona sur del Conurbano, por la Ruta 6.

Menos habitual es el uso del micro o el tren, indicaron las fuentes consultadas en la Policía.

Un funcionario de la Justicia, con presencia en este tipo de investigaciones, detalló que entre las áreas más calientes de la venta hoy está la Zona Roja, definida en los alrededores del ángulo formado por 1 y diagonal 73, con vértice en Plaza Matheu. “Ahí está todo muy organizado por una banda radicada en La Plata que tiene un proveedor de capital o el Gran Buenos Aires y usa la oferta sexual de travestis como pantalla”, indicó.

La investigación policial aportó otros puntos: “están La Favela y el Mercadito, pero últimamente ha crecido el área de 122 y 50 sobre tierras tomadas al ferrocarril y la zona al este de Villa Argüello, ahora más conectada con la ciudad de Berisso por la extensión de calles alternativas a las tradicionales 60 y 66”, detalló el Policía.

Las zonas más vulnerables al poder de la droga son las más alejadas de la mano del Estado. “El incremento de las villas ayuda en este problema porque son lugares fuera de control para cualquier agente estatal, incluida la Policía”, admitió el jefe policial que participa en constantes operativos en la Ciudad. Pablo Pérez apuntó que en tres denuncias de la Ong que prosperaron en la Justicia “se trataba de gente que operaba en casas usurpadas”.

“Hay muchísimos más puntos de venta. Diversificados y móviles. Por ejemplo, se hace la investigación previa y a la hora del allanamiento no hay nada. Hay una migración constante”, explicó el fiscal consultado.

En la Justicia se sospecha del ingreso de paco - la droga que se elabora con residuos de la producción de cocaína- a través de la Ruta 6. La fuente policial consideró que “más que paco puede que se trate de cocaína de baja calidad que llega desde el sur del Conurbano”. Hasta ahora, se aseguró en la Policía no hay “cocinas” locales: “Hay mucho más droga, pero no tenemos producción, salvo las plantas de marihuana”, dijo.

 

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