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18.12.2017
CRISIS AFRICANA

El dictador Mugabe negocia su futuro tras la intervención militar en Zimbabwe

El polémico mandatario, en el poder desde 1980, se resiste a renunciar. Sigue bajo arresto domiciliario y con custodia militar

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El dictador Mugabe negocia su futuro tras la intervención militar en Zimbabwe

El presidente Mugabe (centro) y el comandante del ejército, en Harare

HARARE

La capital de Zimbabwe amaneció ayer en calma luego de que el Ejército tomara el miércoles el control del país, en medio de una gran incertidumbre y de negociaciones tras bastidores en torno al posible final de casi cuatro décadas de gobierno del presidente Robert Mugabe.

Numerosos dirigentes, entre ellos el principal líder opositor, y organizaciones civiles, -aprovecharon el vacío de poder para hacer oír su voz y urgieron a Mugabe a dar un paso al costado para iniciar una transición hacia elecciones libres y transparentes.

Mugabe, de 93 años, y su mujer Grace, que aspiraba a sucederlo, fueron puestos bajo arresto domiciliario por el ejército, pero se desconoce hasta el momento el paradero del destituido vicepresidente Emmerson Mnangagwa, que abandonó el país la semana pasada.

Mugabe ha estado en control de Zimbabwe desde su independencia del Reino Unido en 1980, pero la pelea por su sucesión, entre Grace Mugabe, de 52 años, y el cesado vicepresidente Mnangagwa, ha dividido al gobernante partido Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (Zanu-PF) en meses recientes. El ejército siguió patrullando ayer las calles de la capital, Harare, donde el ambiente era tranquilo pero tenso.

REUNIÓN CON JEFES MILITARES

Dos ministros de Sudáfrica enviados a Harare se reunieron ayer con jefes militares y líderes de partidos políticos locales en lo que se interpreta como gestiones para tratar de impulsar una transición ordenada tras 37 años de gobierno de Mugabe.

La organización regional Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC, por sus siglas en inglés), fue convocada por el presidente sudafricano, Jacob Zuma, y se reunió de urgencia en la vecina Botswana para tratar la crisis en Zimbabwe.

La cadena británica BBC dijo que los ministros de Defensa y Seguridad Estatal sudafricanos, Nosiviwe Maphisa-Nqakula y Bongani Bongo, respectivamente, se reunirán con Mugabe para negociar con él en nombre de la SADC.

Un sacerdote católico que conoce al mandatario desde hace años, el padre Fidelis Mukonori, está actuando de mediador para tratar de alcanzar un acuerdo sobre su futuro y el de su familia, agregó la cadena británica.

PUNTOS MÁS DISCUTIDOS

Entre los puntos más discutidos figuran el rol que jugará Mnangagwa y la seguridad de la familia de Mugabe, dijo a BBC un representante del Zanu-PF, Nick Mangwana.

Mugabe podría seguir nominalmente en su cargo hasta el congreso del partido previsto para el mes que viene, cuando Mnangagwa sería nombrado líder de la agrupación y del país, explicó Mangwana.

En una intervención ante el Parlamento de Sudáfrica, Zuma dijo que era demasiado temprano como para adoptar alguna “decisión firme” sobre Zimbabwe, aunque confió en que la situación política “se aclarará en muy poco tiempo”.

Grupos de la sociedad civil e iglesias del país africano llamaron a la calma. En un comunicado conjunto, más de 100 asociaciones civiles urgieron a Mugabe, el jefe de Estado más longevo del mundo, a dejar el poder de manera pacífica y al ejército a restaurar rápidamente el orden democrático y a respetar la Constitución.

Los sindicatos llamaron a los trabajadores a concurrir a sus empleos.

Los acontecimientos se precipitaron desde que Mugabe echó la semana pasada a Mnangagwa, en una decisión que dejó a su esposa en posición de reemplazar al destituido como uno de los dos vicepresidentes del país y, por ende, al propio mandatario. Pero la primera dama es impopular entre muchos zimbabwenses por sus pródigos gastos en mansiones, autos y joyas, y es especialmente resistida por quienes defienden la preeminencia de los participantes de la dura guerra civil que sacudió a Zimbabwe entre 1965 y 1980, bajo el régimen de supremacía blanca de Ian Smith. (TÉLAM)

 

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