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18.1.2018
ENTRE LA “PESADA HERENCIA” Y LA ADQUISICIÓN DE DEUDAS

Radiografía de la crisis financiera que acorrala al municipio de Berisso

El atraso en el pago de los salarios a los trabajadores y el crecimiento de la deuda con proveedores evidencian el complejo panorama

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Radiografía de la crisis financiera que acorrala al municipio de Berisso

El intendente Jorge Nedela

Berisso es uno de los diez municipios bonaerenses que a dos años del gobierno de Cambiemos no ha podido salir de su rojo financiero. Integra la lista de las comunas gobernadas por el mismo signo político de la gobernadora Vidal que en los últimos tiempos ha tenido que pedir ayuda para hacer frente a un déficit cada vez más abultado.

El atraso en el pago de los salarios a los trabajadores municipales, el crecimiento de la deuda con proveedores y otras dificultades financieras enmarcan una crisis que para algunos observadores se hace difícil de explicar.

En el análisis de las penurias económicas que enfrenta Berisso desde el municipio mencionan “la pesada herencia” pero también admiten un crecimiento de la deuda propia aunque la justifican en la necesidad de haberse endeudado “para comprar máquinas, camiones, herramientas” porque cuando llegamos no había nada.

Ese es uno de ítems de la deuda berissense integrada básicamente en la compra de alrededor de una decena de vehículos entre camiones, máquinas viales y compactadores. Aseguran que cuando el radical Jorge Nedela, que gobierna el distrito, llegó al corralón municipal lo sorprendió un escena que cuentan una y otra vez en su entorno: “había un solo camión, lo empujaban para hacerlo arrancar y lo dejaban todo el día en marcha porque no había plata para arreglar el burro de arranque”.

En procura de emprolijar la situación del parque vial Nedela recurrió al Banco Provincia que a inicios de 2016 había anunciado que ayudaría con créditos leasing a las comunas en situaciones similares a las de Berisso.

Pero esos créditos -aseguran- tardaron mucho en llegar y las urgencias hicieron que se tomaran otras deudas a tasas menos convenientes para poder contar con una dotación mínima para enfrentar, fundamentalmente, el servicio de recolección de residuos.

LABERINTO DEL GASTO EN PERSONAL

En el análisis de la crisis económica berissense los sueldos del personal municipal ocupan un lugar fundamental.

Berisso tiene 1.550 empleados, según fuentes oficiosas que señalan que de acuerdo a su territorio, población y servicios que presta “estamos exedidos”. Y en ese marco miran a su vecina Ensenada donde con 1.000 empleados la cantidad de agentes municipales está muy por debajo de ese cálculo.

Los salarios del personal comunal le singifican a Berisso alrededor de $ 40 millones mensuales, unos $ 480 millones anuales que constituyen cerca del 80% del presupuesto general. A esa erogación debe sumarle otros $48 millones en concepto de horas extras.

En el marco del pacto entre Vidal y los intendentes, Nedela adelantó que empezaría a recortar el pago de horas extras y que limitaría esa imputación al personal estrictamente necesario. La meta que se ha impuesto es ahorrar la mitad, unos $ 24 millones al año.

Pero en el análisis del gasto en salarios hay un ítem que contiene una fuerte carga política: en los corrillos del gobierno de Nedela se los llama “los de Slezack”. Se trata, según pudo saberse, de unos 300 trabajadores de planta que fueron nombrados en la mañana del 9 de diciembre de 2015, a horas de que el peronista Enrique Slezack dejara el gobierno comunal tras haber perdido las elecciones de octubre de ese año.

Uno de los primeros anuncios de Nedela al asumir la intendencia fue, justamente, dirigido a esos trabajadores: les dijo que no iban a ser despedidos a pesar de la particular situación en la que habían sido nombrados. En su discurso inaugural Nedela hizo mención al tema y en otras oportunidades lo levantó como una bandera de concordia y entendimiento.

Pero esa decisión, aseguran en el entorno de Nedela, se le volvió financieramente en contra. “Se hizo una bola de nieve y esos salarios hoy constituyen $4.200.000 por mes, es decir poco más de $50 millones al año, lo que nos está faltando hoy para pagar los sueldos y los aguinaldos que vienen”.

Otras fuentes definieron así la situación: “fue una buena decisión política pero una muy mala medida financiera”.

LAS COOPERATIVAS

Otro de los rubros que hacen a la crisis financiera berissense tiene que ver, paradójicamente, con la falta de personal para dar el servicio de barrido de calles, recoleccíón de residuos no habituales y otras tareas de limpieza en la vía pública.

“Tenemos 1.550 empleados y ni un solo barrendero. Son todos oficinistas y el sindicato nos prohibe reasignar tareas”. La queja se oyó recientemente cerca del despacho de uno de los hombres más influyentes de la gestión Nedela: su secretario de Obras y Servicios Públicos, Raúl Murgia.

A partir de esa realidad Berisso debe contratar esos servicios a cuatro cooperativas lo que le significa otra erogación importante del órden de los $5 millones mensuales, es decir otros $60 millones al año.

En las últimas semanas Nedela anunció un plan de achique de ese gasto que, advirtió, no afectaría a los trabajadores aunque reduciría en cerca de $1 millón mensuales los pagos a las cooperativas. La idea es dejar de alquilar maquinaria y herramientas y darle a los cooperativistas que las posee el municipio.

A la hora de analizar la crisis por el lado de la recaudación, en Berisso celebran que a dos años de gobierno hayan podido elevar el índice de cobrabilidad al 50%. “Selezack nos dejó un municipio donde pagaba el 35% y no se incorporaban nuevos contribuyentes”, aseguran.

La recaudación por cobro de tasas le singifican a la comuna unos $200 millones al año, es decir menos de la mitad de lo que debe pagar en salarios.

Las subas en los costos de los servicios y la inflación golpearon en los últimos meses sobre la recaudación aunque en el municipio sostienen que “podria ser peor”.

POCA AYUDA

En la lista de las penurias económicas Berisso tiene una deuda con proveedores que le dejó el gobierno anterior, de $75 millones y que prácticamente no ha podido achicar. Pero también tiene una deuda propia que ya rondaría los $100 millones aunque en ella desde la intendencia se insiste en incluir la compra de vehículos de trabajo.

¿Qué pasa entonces que Berisso no puede cambiar su rojo financiero como sí han podido hacerlo otros municipios? Hay algunas respuestas no oficiales, entre ellas que “la Provincia escucha la demanda pero se toma su tiempo en resolver”.

En ese contexto el reclamo al gobierno de María Eugenia Vidal pasa por los números de la coparticipación: “son $17.000 millones mensuales, no alcanza a cubrir ni la mitad de los sueldos y de Nación nunca recibimos nada”, señaló una fuente del área económica.

Berisso es uno de los municipios que en los últimos dos años recibió significativos aportes provinciales para obras que ya están en marcha. Pero ese dinero está afectado a los fines específicos.

En los pasillos se oyen diferentes versiones sobre la crisis. Algunas dependen del color político de donde provengan, suelen apuntar a hombre que maneja la economía berissense, Alberto Amiel, al que algunos le atribuyen no haber dimensionado la gravedad de la crisis y confiar en que “desde Nación vendría algo que no vino”.

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