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22.11.2017
NEGOCIACIONES MUY COMPLEJAS

Se busca equilibrar salarios y déficit

La pulseada con los docentes abre unas tensas paritarias en rubros muy dispares

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Se busca equilibrar salarios y déficit

La compleja disputa con los docentes que impediría el inicio de las clases en el sector y que podría terminar con el anuncio de un incremento salarial por decreto, es apenas la punta del iceberg de un año que se presenta complicado para el Gobierno en materia de remuneraciones tanto para el sector público como en el privado.

Las provincias ya comenzaron las complejas negociaciones con los docentes, que en muchos casos ya anunciaron que rechazarán las propuestas, en el marco de una negociación que suele servir como referente para el resto de las paritarias incluidas las del sector privado.

La paritaria docente es más que una señal para el resto de los gremios, ya que repercute directamente sobre el resultado fiscal, destaca un trabajo de la consultora Management & Fit.

ENORME INCIDENCIA

El Estado bonaerense gasta cerca de 24% de su presupuesto en el salario de los docentes y prácticamente la mitad de lo que destina al pago de remuneraciones de todos los empleados públicos.

Por lo tanto, cada punto porcentual de incremento salarial tiene enorme repercusión. Para poner cifras en concreto, cada 1% de aumento que se otorgue a los docentes representa un desembolso de aproximadamente $ 1.000 millones para la Provincia. La diferencia entre lo que se ofrece, un 18% con cláusula gatillo por inflación y lo que demandan los gremios (34%) hoy equivale a prácticamente todo el déficit primario registrado en 2016 y más que el rojo presupuestado para el corriente año.

DOLOR DE CABEZA

Las negociaciones salariales son un verdadero dolor de cabeza para todas las provincias.

En el consolidado, los 24 distritos destinan cerca de 56% del gasto total a las remuneraciones de los empleados públicos.

Nuevamente, cada punto de incremento implica un fuerte aumento del gasto, en un contexto en el cual la diferencia entre ingresos y gastos ya es negativa (se estima que 2016 cerró con un déficit primario consolidado de 1,3% del PBI.

Se entiende, entonces, el rechazo de los gobernadores a que la Nación incida sobre la paritaria docente: las cifras negociadas por el Ministerio de Educación generalmente funcionaron más como piso que como techo para las paritarias firmadas a nivel provincial.

La situación también permite entender la postura prudente por parte del gobierno nacional.

Más allá de las negociaciones con los empleados públicos bajo su órbita, si las paritarias provinciales se desbordan los pedidos de auxilio financiero estarán a la orden del día. Y fondos tampoco sobran en el Tesoro Nacional sino que, por el contrario, se está tratando de reducir el déficit.

Al mismo tiempo, las paritarias se convierten en un factor de peso dentro del proceso desinflacionario.

Más allá del cambio de precios relativos (tarifas), una parte importante de la inflación se explica a través de su inercia.

En este sentido, el informe de Management & Fit destaca que anclar las expectativas y lograr paritarias “acordes” es un objetivo prioritario para el Gobierno.

El Banco Central a través de una política monetaria restrictiva avanza lentamente con la primera parte del trabajo.

El resto del gabinete económico, en tanto, deberá encargarse del segundo punto.

En rigor, las paritarias actúan como mecanismo propagador de la inercia inflacionaria, ya que se trata de negociaciones fragmentadas, distribuidas a lo largo del año, de implementación escalonada y con un fuerte componente retrospectivo.

Los acuerdos salariales podrían comprometer el cumplimiento de la meta de inflación. Un estudio del Fondo Monetario muestra un alto grado de persistencia en el crecimiento de los salarios nominales, la inflación y las expectativas. Las propias simulaciones del FMI empleando este modelo arrojan una inflación esperada del 20% para fines de diciembre, por encima del máximo de la meta de 17%.

Resulta interesante notar que si se lograse un aumento salarial promedio del 18% la inflación resultante según este modelo sería casi de 16% anual, mientras que si las paritarias cerraran en 25% la simulación arroja un aumento de precios del 20%.

La consultora estima que estos resultados son optimistas ya que no consideran shocks (como aumentos de tarifas) que puedan afectar al propio IPC o a las expectativas.

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