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17.11.2017
SEGUN DATOS OFICIALES

Señales cruzadas en el mercado laboral

La últimas cifras muestran una mejora en la situación, pero por el crecimiento del cuentapropismo

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Señales cruzadas en el mercado laboral

El mercado de trabajo está emitiendo señales mixtas y hasta contradictorias.

Por un lado, la tasa de actividad bajó de 46% a 45,3% de la población entre el tercer y el cuarto trimestre del año pasado.

En tanto, la tasa de empleo descendió de 42,1% a 41,9% y el desempleo pasó de 8,5% a 7,6%.

EFECTO DESALIENTO

Más allá de las cuestiones estacionales (la situación laboral mejora a medida que avanza el año), los datos del INDEC no son tan claros, ya que el achicamiento del tamaño de mercado y la caída del desempleo apuntan hacia un “efecto desaliento”.

Al respecto, la consultora Management & Fit estima que la reactivación económica, aunque lenta y tenue, debería empezar a sentirse, ya que el mercado laboral se mueve con un rezago de 3-4 meses al ciclo y el

piso del nivel de actividad se dio en el tercer trimestre del año pasado.

Los datos del Ministerio de Trabajo contradicen, en cierta forma, lo publicado por el INDEC.

La cartera laboral reportó un incremento de 80.929 puestos de trabajo formales a lo largo del 2016 (+0,7% anual), con una evolución partida en dos.

Desde comienzos de la administración Macri hasta julio el empleo registrado cayó para luego comenzar a recuperarse.

No obstante, no son todas buenas noticias en este segmento.

EMPLEO PUBLICO Y PRIVADO

Hubo destrucción de puestos de trabajo en el sector privado (con una baja de 0,7% respecto a diciembre de 2015), que fue compensada por un aumento en el empleo público (0,9%), del empleo doméstico (3,5%)

y de los cuentapropistas (autónomos y monotributistas, 3,6%).

Esto refleja que la actividad en el sector privado se está recuperando pero muy de a poco; que no hubo despidos en el sector público consolidado a pesar del discurso mediático (las bajas a nivel

nacional se compensaron con subas a nivel provincial y municipal); y que la mejora en el agregado se habría dado a costa de mayor precarización laboral.

Más aún, si combinamos estas cifras con las del INDEC, entonces la destrucción de empleo en el segmento informal habría sido contundente (ya que hubo más empleo formal pero menos ocupados en total).

La mejora del trabajo registrado parece continuar en el arranque del 2017.

El Ministerio de Trabajo estima el empleo privado registrado en los grandes centros urbanos por medio de una encuesta (EIL) de periodicidad mensual.

La evolución de este indicador es consistente con los datos mencionados previamente.

El total de empleo registrado cayó durante 8 meses aproximadamente para luego empezar una tenue recuperación, que continuó en el primer mes del 2017. Analizando por sectores, la mejora viene empujada por mayor empleo en comercio y servicios y una leve recuperación en la construcción, ya que el empleo industria no ha dejado de caer. A enero de este año, los datos del EIL reflejan que el empleo privado estaba apenas un 0,2% por debajo del nivel registrado al comienzo de la gestión de Cambiemos.

CAMBIO DE TENDENCIA

El cambio de tendencia debería consolidarse con la reactivación pero su impacto electoral aún es incierto. Lo ideal para el Gobierno sería lograr una recuperación fuerte y rápida que traccione el mercado laboral.

Si la expansión no toma impulso, al menos debería llegar a tiempo. Hacia fines del segundo trimestre veremos si confiar casi exclusivamente en la economía es una estrategia electoral acertada o una apuesta muy riesgosa.

¿Qué podemos esperar para las primarias? Si nos guiamos por las proyecciones de consenso entre los analistas (compiladas en el REM que elabora el Banco Central), se espera que las PASO lleguen con un nivel de actividad expandiéndose al 4,5% anual1 y un crecimiento del empleo privado formal del 2,3% anual.

MEJORA ECONOMICA

La economía aportaría más que en 2009, 2013 ó 2015 pero no tanto como en 2007 ó 2011. En otras palabras, habría algo de empuje aunque no tanto como le gustaría al Gobierno. Y se trata de proyecciones, no de datos ciertos, con lo cual este escenario podría no materializarse.

De todos modos, otra característica de la reactivación a considerar en materia electoral es su localización o amplitud.

Si la recuperación se basa, como hasta ahora, en el agro, la pesca y bloques industriales puntuales (los relacionados con el mercado externo), quiere decir que irradiará principalmente desde el interior hacia las ciudades.

En otras palabras, pasará algún tiempo hasta que se sienta en la calle, mitigando su posible impacto electoral.

Para acelerar este proceso será clave la recuperación de sectores más trabajo-intensivos y localizados en los grandes centros urbanos, como la actividad comercial.

Aquí es donde la política económica choca contra las necesidades políticas.

Forzar el cumplimiento de las metas puede implicar, a corto plazo, menos crecimiento y empleo en zonas electoralmente sensibles.

Un dilema entre reputación y gobernabilidad.. A veces retroceder un paso puede servir para tomar envión hacia delante.

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