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21.7.2017

En Villa Elisa, los libros andan “sueltos” en la calle

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Las buenas ideas, y sobre todo las novedosas, impactan en la comunidad. Eso es lo que intenta lograr una pareja de Villa Elisa, que trasladó a su barrio un proyecto que descubrieron en Europa y advirtieron se repetía en varias ciudades.

¿De qué se trata? De una biblioteca instalada en la calle, que es pública y funciona de manera totalmente independiente. Julie y Ricardo se encargan todos los días de sacarla a la calle, en la zona de 411 y 28. La gente lo que hace es interactuar de manera libre y sin una persona que la controle. El objetivo es que los vecinos la tomen como parte del barrio y que puedan acudir a ella cuando lo deseen sacando libros. De esta forma están incentivando la lectura, un hábito perdido por muchos que este proyecto intenta recuperar y expandir.

“Queremos que se multiplique, que la gente lo haga en su casa, en una plaza, en la propia librería. Hay movidas de libro libre, pero esto es otra cosa. La gente tiene que animarse”

Ricardo

“La idea la trajimos de un viaje que hicimos a Europa y la vimos en una plaza y en la calle. Como somos amantes de los libros, tuvimos la idea de hacerla en el barrio”, comenzó contando Richie, tal como lo llama su novia Julie, una joven francesa que nació en la ciudad de Brest, en el departamento de Finisterre, en la región de Bretaña, que vino hace 4 años a La Plata de intercambio a hacer una maestría en Sociología sobre espacio público y se quedó. Conoció a Ricardo y se mudó a Villa Elisa, donde hoy plasmó el proyecto de la biblioteca.

Y agregó que “para arrancar dejamos un par de urnas para que la gente done libros que ya no usa y se fue llenando, hasta que un día salió a la calle”. La biblioteca urbana, como ellos mismos la llaman, vio la luz en diciembre del año pasado y ahora, poco a poco, va creciendo.

Julie recordó que “cuando Richie vino a Francia vimos varias de estas bibliotecas en Colonia, Berlín, París y Liverpool. Ahí fue cuando dijimos que teníamos que hacer eso acá. Al principio él tenía miedo a los robos porque no confiaba en la gente, pero al final resultó”. También resaltó que “al estar en la calle permite que sea visible. La gente pasa en auto y la ve, no está escondida. Este espacio abierto cambia mucho la reacción de la gente, que no se tiene que meter en un lugar”.

“Yo quería buscar un armario que se pueda abrir a la mañana y cerrar a la noche –cuenta Ricardo-. Nos empezaron a llegar las donaciones y teníamos los libros en casa porque no encontrábamos el elemento para sacar la biblioteca, hasta que a Julie se le ocurrió poner cajones de manzana y los sacamos. Así salió un día”. Si bien ellos mismos aseguran no saber cuánta gente interactúa con la biblioteca, sostienen que “todos los días viene gente. Es tan pública que no la controlamos. No es nuestra la biblioteca, sino que es del barrio, de todos los que quieren venir y sacar un libro”.

“Al estar en la calle permite que sea visible. La gente pasa en auto y la ve, no está escondida. Este espacio abierto cambia mucho la reacción de la gente, que no se tiene que meter en un lugar”

Julie

A Julie la emociona que hayan pasado por la biblioteca varios nenes: “Eso es genial, es lo más importante”, pero también da cuenta de que “hay miedo de la gente a agarrar. El tema de la confianza es muy importante, es un círculo virtuoso. Si empiezan a tener confianza entre todos eso crece. En Argentina todos son desconfiados y es un problema social. Esto puede ser un granito de arena para confiar uno del otro. La idea es que se haga una cadena, que vayan teniendo confianza unos de otros”.

Por su parte, Richie le pone todas sus fichas a este proyecto y va por más: “Queremos que se multiplique, que la gente lo haga en su casa, en una plaza, en la propia librería. Hay movidas de libro libre, pero esto es otra cosa. La gente tiene que animarse”.

La Biblioteca Urbana está ahí, en la calle, sin que nadie la vigile y para que todos la tomen como propia. Julie y Richie sólo la sacan a la puerta de su casa. El resto corre por cuenta de los vecinos.

 

¿Cómo funciona la biblioteca urbana?

1.- Tomás un libro y dejás otro libro.

2.- Cuando terminás de leerlo lo podés devolver así te llevás otro y alguien más lo puede leer.

3.- Si das un libro, antes de colocarlo en la biblioteca, escribí adentro “libro donado, prohibida su venta”.

4.- Si querés, podés ayudar a que la biblioteca crezca trayendo más libros. Así de fácil, sin muchos rodeos.

 

“La idea es cuidar entre todos esta biblioteca urbana, respetando los principios de un intercambio libre y gratuito”, explica Julie. Y Ricardo agrega: “El objetivo es que haya más cultura en el barrio, que todos puedan acceder a un libro”. Para conocerla más sobre este proyecto se puede visitar la página de Facebook: Biblioteca Urbana – Villa Elisa.

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