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24.8.2017

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El empate con Temperley y el merodeo de Aldosivi generó desconfianza en el hincha y profundizó cuestionamientos a Alfaro. Un equipo que trae 6 triunfos y 3 empates... ¿Juega mal?

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     "Preguntale a cualquier jugador del plantel y todos te van a decir lo mismo: yo no les pedí que se tiren atrás". La respuesta de Gustavo Alfaro es el eje del análisis, la respuesta a la pregunta del momento: ¿por qué Gimnasia hace un gol y retrocede? Un cóctel de inseguridades, temores y ansiedades, aunque (creo) lejos del fatalismo del falso axioma "nacimos para sufrir".
     Gimnasia gana. En el año, sumó 16 puntos de 18 en el torneo local y logró un buen empate en Campinas que lo dejó bien perfilado para la revancha con Ponte Preta. ¿Gimnasia gusta? Decididamente no. Mal de muchos consuelo de tontos, nadie gusta demasiado en el fútbol argentino, aunque algunos que "proponen" tienen buena prensa. En cambio, del que trata de cerrarse y defender se dice que "no tiene plan B" (lo tienen Holan, Bernardi, Franco...?). Es curioso que el equilibrio que se reclama en todos los órdenes de la vida, en el fútbol está mal visto. Nadie gritará jamás "Defensa, defensa" como en la NBA. Acá es "vamos a poner huevo, vamos para adelante..."
     No se trata de un apología de Gustavo Alfaro, quien principalmente no la necesita. Gimnasia no gusta. ¿Juega mal? Es difícil la respuesta. ¿Puede jugar a otra cosa? No lo sé. Insisto, no es una apología de Alfaro: Lobos demostró que está para jugar, Mauricio Romero fue injustamente postergado, Niell jamás perdió el puesto en la cancha, el pedido por Chirola Romero no se circunscribe al afecto. Alfaro tiene errores como cualquier otro DT, pero no creo que sus resultados avalen enojos. Es preferible esto (perder la pelota y ganar el partido) que recordar como con Cappa Gimnasia manejaba el juego y Olimpo hacía los goles. No es una cosa o la otra, queda claro. Pero escuchar "andate Alfaro" en la cancha o por la radio apenas terminado el noveno partido consecutivo sin derrotas es -como mínimo- curioso. Digno de un paladar negro que en los últimos 30 años Gimnasia tuvo en 6 meses del '96.
     ¿Qué tiene Gimnasia más allá de los puntos? Un arquero con una serenidad increíble para su edad, al que no hay que vender cualquiera sea la cifra sobre la mesa. Rompo una lanza por Facundo Oreja: a años luz del Topo Sanguinetti es el mejor lateral después del uruguayo en los últimos 30 años. Mauricio Romero aporta seguridad -y sería interesante verlo al lado de Coronel-, Fabián Rinaudo es jerarquía y Brahian Alemán, talento. El uruguayo es atorrante y discontinuo como los que saben de verdad. Faravelli aportó orden y Mazzola gol, aunque no sea ni el mejor Pampa Sosa ni el mejor Turbo Vargas. ALGO HAY. Ni un equipo bárbaro ni un desastre, pero por encima del 60% de los participantes del torneo de 30. Lo demuestra en los puntos. Y hasta en el juego, porque con Aldosivi jugó mal y ganó bien. Para los cuestionadores del sistema defensivo con la frase "pero el arquero fue figura", anoche Alexis Martín Arias no se despeinó. Literal. No es lindo lo que es lindo, sino lo que a uno le gusta.
     Ahora viene un tramo complejo del torneo, con otras responsabilidades propias y ajenas. Propias, porque el Lobo está en la pelea por entrar a la Sudamericana 2018 o aún a la Libertadores. Ajenas, porque con Central en Rosario o los grandes -San Lorenzo, Racing, River-, las obligaciones son del rival. Gimnasia puede sentirse cómodo como punto, esperando el error de quien hace el gasto. Fechas en las que definirá si pelea por un objetivo importante o termina en la medianía. Además, la revancha con Ponte Preta. Con la Copa Argentina como bonus track. Y nada menos que el clásico en el medio. Todas piezas de este rasti que terminará con la decisión de renovarle o no a Gustavo Alfaro. Y una certeza: hoy no hay un entrenador que deslumbre, que sea superador (en juego y puntos), que obligue al triperío a la frase "Ese es el DT que Gimnasia necesita".

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