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26.7.2017
Una problematica sin solucion a la vista

La inseguridad se queda con un tercio de los fondos destinados a mantener las escuelas

Hay 12 ataques por mes a colegios de la Ciudad. Entre febrero y abril se gastaron $622 mil en arreglos

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Sólo en el trimestre febrero-abril, en la Ciudad se produjeron 35 ataques vandálicos contra edificios escolares. Es decir, casi 12 por mes. La reparación de los daños demandó cerca del 30 por ciento de los fondos asignados para el mantenimiento cotidiano de los establecimientos. En limpio: un tercio de las necesidades básicas de las escuelas públicas en materia de infraestructura quedó sin respuesta por causa de la inseguridad.

Los consejeros escolares pidieron hace poco a la cartera educativa bonaerense que nombre serenos o caseros en las escuelas más críticas y les dijeron que no; hace tres años, la Comuna comenzó a instalar cámaras de seguridad en los colegios y el juez Luis Arias frenó todo para “preservar la intimidad de alumnos y docentes”; poquísimos establecimientos, merced a las cooperadoras de padres, tienen alarmas, pero su mantenimiento es muy costoso y esa herramienta se ha mostrado ineficaz para frenar las agresiones nocturnas; los reclamos de distintas comunidades educativas a la policía para que aumente la presencia de móviles suelen encontrar como respuesta la falta de coches y de personal. ¿Sólo queda resignarse?

Por lo pronto, este diario tuvo acceso al informe periódico que realiza el Consejo Escolar platense, el cual revela que entre el 1º de febrero y el 30 de abril, ese cuerpo tuvo que destinar a reparar las consecuencias de los ataques vandálicos el 27 por ciento del fondo compensador que maneja para tareas de mantenimiento de rutina en las escuelas.

Un fondo que, además, es por demás escaso. Durante el período en cuestión, alcanzó para “invertir” en cada uno de los 312 edificios escolares platenses $2.459,98 por mes, lo que equivale a $94,61 por día.

El no esclarecimiento de los hechos y la burocracia que implica cada denuncia lleva a que muchos actos no se informen en el ámbito policial

Los 35 actos vandálicos tuvieron como blancos a 15 escuelas. Es por ello que los consejeros afirman que la figura del casero o sereno podría ser costeada por la dirección de Educación. “Dijeron que no por motivos económicos. Pero no estamos planteando 312 serenos para los 312 edificios. Hay lugares críticos”, dijo a este diario el titular del Consejo, César Damián Birocho.

El jefe de mantenimiento del cuerpo, Arturo Chueco, describió: “Si bien hace años que el vandalismo le va ganando terreno al robo, esa tendencia se profundizó en los últimos meses. Ingresan a los colegios, rompen, arruinan, pero no se llevan nada”, subrayó.

En otras palabras, vandalismo puro y duro.

Por ejemplo, en la Escuela Secundaria Nº 7 de Arturo Seguí, echaron a perder un gran mural realizado por los alumnos de la institución en homenaje a los ex combatientes de las guerra de las Islas Malvinas.

La secundaria de esa localidad está entre las más afectadas. Situada en 144 entre 414 bis y 415, fue blanco de cuatro agresiones en los últimos tres meses.

El Jardín de Infantes Nº 978 de 517 y 174, en Melchor Romero, fue “víctima” de los maleantes también en cuatro ocasiones.

La Primaria 50 de 142 entre 70 y 71, en Los Hornos, fue violentada en tres oportunidades.

A la cabeza del nefasto ranking se ubica la Secundaria Básica 54 de 527 y 16, Tolosa, vandalizada cinco veces. En tanto, San Carlos y Villa Elvira, junto con Altos de San Lorenzo y Gonnet, tienen sus colegios “en la mira”.

Un dato para destacar es que “nunca se ha esclarecido un caso”, apuntó Chueco.

Una directora que prefirió mantener su nombre en reserva habló de un vandalismo “hormiga” que no toma estado público porque no se denuncia, pero que es “muy dañino” y día tras día va vaciando más las arcas del Consejo Escolar.

“Vidrios rotos por piedrazos y grafitis son moneda corriente, y cada vidrio y mano de pintura implica dinero que se podría utilizar para otras cosas”, enfatizó.

La docente añadió un dato clave: “El no esclarecimiento y la burocracia que implica cada denuncia lleva a que actos más importantes tampoco se denuncien”, finalizó.

 

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