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19.8.2017
Redes sociales, television, bullying y convivencia

Tras el drama del Nacional, un diálogo sobre los riesgos y límites a los hijos adolescentes

EL DIA reunió a un grupo de madres en una mesa redonda en la que compartieron sus experiencias

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El suicido de Lara, la alumna del Colegio Nacional que se pegó un tiro en plena clase, con sus compañeros y la docente a cargo como marco de la escena, puso en alerta a la sociedad entera. Ni hablar de los nuevos fantasmas que despertó el caso entre los padres de adolescentes. En esa etapa tan particular de la vida, con cambios gigantes y cierta confusión, la inmensa mayoría de los jóvenes de este tiempo viven conectados a su propio mundo, el de las redes sociales, y asisten a una realidad cada vez más alejada de los adultos. EL DIA reunió a un grupo de madres de chicos que concurren al nivel secundario y entre ellas debatieron los temas que ocupan hoy sus mayores preocupaciones.

De esta suerte de mesa redonda participaron Virginia Camacho, mamá de Belén (14), alumna de tercer año del San Vicente de Paul); Milagros Bustos Aramburú, mamá de Pedro (13), estudiante de segundo año del Colegio Bosque del Plata; Lorena López, mamá de Juana (14) y Felipe (15), alumnos de tercero y cuatro año, respectivamente, del Manuel Belgrano de City Bell; y Mariana Berberian, mamá de Luciana (15), alumna de tercer año del Colegio Crisol.

Internet, sus plataformas y el “encierro” virtual en el que pueden quedar atrapados los chicos; los mensajes de series televisivas dirigidas especialmente al público adolescente; la posibilidad de que por diversas causas sociales e incluso fallas en la comunicación familiar, los menores experimenten una angustia de la que pueden no enterarse los adultos; y las dificultades que se presentan para una buena convivencia escolar, frente al creciente fenómeno del bullying, son algunas de las inquietudes que surgieron a partir de la drástica determinación de Lara. Sobre esas problemáticas opinaron las cuatro madres convocadas por este diario.

Hiperconexión e incomunicación

El hecho de estar todo el tiempo conectados a Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter y otros formatos ofrecidos por internet corre, de alguna manera, a los adolescentes, de la realidad cotidiana. Esa forma de estar tan intensamente comunicados entre sí -valga la paradoja- los incomunica con su entorno, incluidos en él sus propios pares, pues, según remarcan los adultos que los observan en distintas situaciones, cada vez es más común que en las reuniones de amigos o compañeros de clase, los chicos no crucen miradas ni palabras entre sí, mientras que la vista se mantiene fija en las pantallas de sus celulares.

Lorena López: “La tecnología les viene a llenar un vacío a los adolescentes, y ese vacío viene de no sentirse escuchados y de no ser atendidos como ellos necesitarían. Y van a malones o fiestas de 15 y en lugar de charlar mirándose a la cara, se comunican entre ellos a través del WhatsApp. En mi casa hay una regla y que es que nadie tiene el teléfono cuando nos reunimos a comer. Y en las largas sobremesas conversamos”.

Virginia Camacho: “La clave para que no estén todo el tiempo conectados es que se dediquen a alguna actividad. En mi caso, a mi hija no le gusta el deporte pero va a cerámica desde hace unos años. Eso la mantiene por lo menos dos horas alejada del uso del celular”.

Milagros Bustos Aramburú: “El problema que tenemos los adultos es que la tecnología va mucho más rápido que nosotros. Por eso es que hay que estar atentos. Además, creo que el comportamiento de los chicos se relaciona con el de los grandes, que hacen uso de las redes con una gran exposición.”

Las redes, su uso y sus riesgos

¿Qué hacer con la relación de los chicos y las redes sociales? ¿Hasta qué punto meterse con ese pasatiempo casi permanente de los hijos? ¿Cabe controlarlos? ¿Cómo?. Las preguntas pueden ser muchas y las respuestas tan distintas como las experiencias personales y los criterios de crianza que se apliquen en los diferentes hogares.

Milagros Bustos Aramburú: “No se puede prohibir que usen las redes. Eso es obsoleto e inútil. En mi caso, hay un contrato con mi hijo: periódicamente, él pone la clave de su celular y yo lo reviso. Creo que hay que tener algún control sobre los lugares en los que están los chicos. Por suerte, en el colegio al que va nos capacitan a los padres para poder manejar y entender las nuevas tecnologías y no quedar al margen de lo que nuestros hijos hacen con ellas”.

Lorena López: “Yo no controlo de esa manera. En mi casa, la base es la confianza. Nosotros hablamos con los chicos abiertamente de todos los temas, sexo, política...No hay nada sobre lo que no puedan preguntar. Para mí la relación intrafamiliar es fundamental. Si llegamos a detectar alguna mentira, ponemos límites. Creemos que no hay que revisar los celulares de nadie”.

Mariana Berberian: “Con mi hija el trato fue: `yo te compro el celular pero vos me tenés que decir la clave para que pueda revisarlo cuando me parezca´. Y así funciona. No me quedaría tranquila sin saber muy bien cómo y con quién se conecta”.

Virginia Camacho: “Hasta más o menos los 13 años de mi hija lo controlé, pero ahora no tengo acceso a su clave y la verdad es que no sé muy bien cuando perdí ese acceso. Para mí también la herramienta es la confianza y que los chicos sepan que si tienen alguna duda o alguna preocupación pueden preguntarnos a sus padres”.

¿Mensajes instigadores?

En otras épocas fue la televisión, las horas que los chicos pasaban frente a la “caja boba” y los contenidos audiovisuales con los que podían sentirse identificados. Hoy ese lugar lo tomaron las series que emiten, capítulo tras capítulo, por temporadas enteras, las cadenas especializadas en ese tipo de programas, que consumen el tiempo de los chicos y también de los grandes.

Cuando ocurrió el suicidio en el aula del Nacional, no faltaron quienes relacionaran la decisión de la joven alumna con la serie “Por 13 razones”, muy vista entre los adolescentes. Allí una chica se quita la vida y deja su testimonio, grabado en antiguos casetes. Explica en ellos los motivos -13- que la llevaron a poner fin a sus días. La trama derivó en una fuerte polémica, pues especialistas y padres de distintos países salieron a cuestionar la historia, que mostraría cierta idealización de la muerte infligida. No faltaron, incluso, las voces que la tildaron de instigar al suicidio.

Virginia Camacho: “Mi hija no la vio, pero además, en la escuela se les habló de la serie, y eso de alguna manera tranquiliza”.

Lorena López: “Las series son tan adictivas para los chicos como para los adultos. Yo no las veo pero el resto de mi familia sí. Cuando advierto que mis hijos están muy metidos en alguna, cualquiera que sea, les propongo hacer otra cosa que los entretenga, que los distraiga de otra manera. En la escuela les hablaron de esa serie en particular”.

Milagros Bustos Aramburú: “Estaría bueno que usáramos esos programas como instrumentos para anticiparnos un poco a los conflictos que puedan ocurrir. Tenemos que estar preparados porque a los chicos ese tipo de materiales siempre les llega”.

Mariana Berberian: “En casa estábamos al tanto de la existencia de esa serie, pero nos quedamos tranquilos porque en el colegio se programó un taller para hablar del tema con los chicos.”

el bullying y como encararlo

El hostigamiento escolar es uno de los fenómenos que más preocupa en los ámbitos educativos. Y es que no sólo es problemático el maltrato de grupos de alumnos hacia compañeros; también la indiferencia hacia algún estudiante en particular puede traer consecuencias al adolescente que queda apartado del resto.

Virginia Camacho: “Además de mamá de una adolescente soy docente. Y creo que en la escuela hay parte de responsabilidad cuando algo le pasa a un alumno. Estoy convencida de que si una, como docente, se toma el trabajo de escuchar, cada tanto, una hora a sus estudiantes, saltan todos los problemas que puede haber en ese aula. El problema es que en la educación secundaria no hay reunión de padres como en la primaria”.

Lorena López: “A mí parece que se trata de un mismo fenómeno que se manifiesta distinto. Antes, los chicos se agarraban a trompadas en la puerta de la escuela, y ahora, en lugar de hacer eso, se insultan y se hostigan a través de las redes sociales. Yo me pregunto, además, dónde se combate el bullying, ¿en la escuela o en la casa?”.

Mariana Berberian: “El bullying tiene que ver con la manera en que encaran el tema los padres. Hay que educar a los hijos para que no caigan en el hostigamiento y el maltrato hacia sus compañeros”.

 

Me dio mucha tristeza lo de Lara. Pudo haberse sentido muy sola y por eso tomó la determinación. Que lo haya hecho delante de sus compañeros habla de un mensaje”.
Virginia Camacho
Periodista y docente

 

Lo de Lara me hizo estar más alerta. Le pedí a mi hija que no se guarde nada, que no se quede con dudas y que si sabe de algún compañero que parece aislado que lo diga”.
Mariana Berberian
Traductora de Inglés

 

Me parece que a partir de lo que le pasó a Lara hay que ponerse a trabajar juntos padres y escuela. Hay que comprometerse con el otro, tener en cuenta los problemas a nivel social.”
Lorena López

Productora de seguros

 

El caso de Lara me llamó la atención porque no parecía vivir una situación difícil o ser víctima de bullying. Me hizo pensar que son cosas que ocurren en cualquier ámbito, como el de una”
Milagros Bustos Aramburú
Empleada judicial

 

 

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