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19.11.2017
Apropiacion del espacio publico

Por las veredas ocupadas, caminar por la Ciudad es una carrera de obstáculos

Desde vendedores ambulantes hasta obras, carteles y mesas en los bares

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Recargadas de vendedores, apenas hay espacio libre en las veredas céntricas

La cartelería invasiva, otro elemento que complica el paso peatonal

Es mediodía y Natalia camina a paso acelerado por 48 entre 7 y 8. Está apurada, en los próximos minutos deberá estar en su trabajo y la vereda se estrecha a cada paso en los que debe sortear bolsas de basura, cajas vacías de un local de electrodomésticos y una manta en la que se exhiben centenares de películas de DVDs a las que no pisa por milagro.

La ocupación de las veredas es un mal que se extendió en todas las zonas comerciales del casco urbano. Puestos de vendedores ambulantes, andamios de obras, pizarrones con la oferta del día, bolsas verdes y de consorcio, cartones, cajones con frutas, artículos de ferreterías o mesas de cafeterías; todos le ganan terreno a los peatones que cuando están apurados parecen como expulsados hacia las calles.

La lista de cosas que no deberían estar en esos espacios es tan variada como insólita: por ejemplo, en diagonal 74 entre 49 y 50 una media docena de bases de sombrillas ocupaba ayer un buen segmento de la vereda.

También están los bares, que al mejor estilo parisino, impusieron las terrazas para que sus clientes puedan disfrutar del aire libre. Aunque siempre se deja un segmento para el paso, los maceteros y mamparas que separan el espacio público del privado, provocó más de un tropezón.

Aún sin obstáculos, el estado de muchas veredas son en sí mismo un incordio. Por caso, en las de avenida 51 entre 4 y 5 el faltante de baldosas y los desniveles provocados por una obra en construcción obligan a caminar con suma cautela.

A metros, en la esquina de 4 y 51, las reformas de un local comercial dejaron sin vereda un buen segmento de la cuadra.

En la vereda de enfrente, en dirección a calle 50, el arreglo de una fachada también anuló varios metros de la vereda. “No me queda otra que caminar por la calle, aunque no es lo ideal cuando uno se mueve con su bebé en el cochecito”, contó Micaela, una joven madre.

Otro lugar del microcentro que está maltrecho es 51, entre 5 y 6. La cuadra está frente a uno de los laterales del imponente palacio de la Gobernación, pero la vereda está en ruinas, casi no hay metro cuadrado en el que el peatón no se tope con un pozo, baldosas flojas o cascotes. A eso se suma la construcción de un inmenso edificio frente al cual hay bolsones de arena que también reducen la acera.

Las veredas de la manzana del viejo Mercado, ubicado entre las calles 3 y 4, entre 48 y 49, también están en tan malas condiciones que quien quiera transitarlas deberá enfrentar el barro, el agua, las bolsas de basura y hasta los restos de las colapsadas paredes.

El que crea que con abandonar ese segmento del centro podrá disfrutar de una caminata distendida, está equivocado. En calle 12, una vía en la que hace años se ensancharon las veredas para facilitar los paseos de compras, hay cuadras como la comprendida entre las calles 56 y 57, en las que el espacio peatonal quedó reducido a la tercera parte. Las otras dos la ocupan los andamios de las empresas de servicios, los vendedores de películas y los que despliegan una surtida variedad de productos que van desde ropa interior hasta bijouterie.

Si bien hay cierta ocupación de la vía pública que está permitida, lo que piden a gritos los vecinos es que la Municipalidad controle los excesos. Ese es el caso de Cora Pelliza - 83 - una vecina de 5 entre 59 y 60. “Al lado de casa hay un instituto de enseñanza y los alumnos dejan decenas de motos en mi vereda; soy discapacitada y ya no tengo espacio ni para llegar al cesto de basura; además se está hundiendo la vereda; denuncié el hecho, pero nadie hace nada”, asegura la vecina.

Desde la Municipalidad indicaron que el uso del espacio público está regulado por diversas ordenanzas. Resaltaron que bares, restaurantes, verdulerías y demás comercios “tributan al municipio en concepto de tasas” por el uso del mismo. Afirmaron, a su vez, que se realizan “constantes controles” para corroborar que no se excedan en los límites establecidos, “así como también con el objetivo de garantizar el libre tránsito de los peatones”.

 

 

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