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19.10.2017
Luis salinas en dialogo con el dia

“La música es energía, sino serían solo notas”

El virtuoso guitarrista, ganador del Premio Gardel a mejor álbum instrumental este año, llegará acompañado de su hijo a la Ciudad para tocar las canciones que su deseo dicte

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“La música es energía, sino serían solo notas”

Luis Salinas vibrará junto a su guitarra en La Plata mañana. “La música no se explica, se toca, se vive”, asegura - archivo

La guitarra virtuosa y sentida de Luis Salinas regresa a la Ciudad mañana por la noche, para tocar lo que indique la noche: la última vez que el guitarrista estuvo en La Plata presentó “El tren”, el disco ganador del Premio Gardel a mejor álbum instrumental este año, pero el show que mostrará mañana no estará atado al trabajo discográfico sino que repasará su cancionero con libertad.

“Se puede tocar una canción para mostrarse uno o hacer lo que la canción pide: el ego es peligroso porque la estrella es la música”

“Después de muchos años me doy el gusto de tocar distintas cosas”, dice el artista en diálogo con EL DIA, a quien le confiesa que realizar recitales donde el cancionero estuviera determinado por el deseo le llevó tiempo: “Cuando toqué en Rosario por primera vez, fui a hacer el disco ‘Salinas’, y cuando conocí a la madre de Juan y quería volver, como no me querían llevar de nuevo tan rápido, inventamos un concierto de música argentina. Al final fue la misma gente, y toqué lo que quise. Lograr esa libertad artística, en Buenos Aires, me llevó un tiempo: pero hoy en día, después de mucho caminar, puedo tocar lo que tenga ganas”, cuenta quien afirma que tuvo que “luchar mucho por mi libertad artística y personal”.

Salinas llegará acompañado por Juancho Farías Gómez (hijo del mítico “Chango”) en bajo, Alejandro Tula en percusión y su propio hijo, Juan Salinas, en guitarra.

La asociación entre padre e hijo lleva ya un par de años sobre escena, algo que Luis define como “un regalo de Dios”. “Es difícil explicar la emoción, podríamos estar hablando dos horas de eso”, afirma el guitarrista risueño, y recuerda los días en que “cuando se veía en algún problema dejaba la guitarra, y yo pensaba que quizás no era lo de él, no tiene esa rebeldía”.

Pero, como le dijo el guitarrista de flamenco Tomatito, “uno no sabe si a uno agarra la guitarra o la guitarra te agarra a vos”. “Y en este caso la guitarra lo agarró a Juan a medida que fue pasando el tiempo”, revela Salinas, quien sufrió a su hijo en épocas escolares tocando hasta la madrugada. Cuando intentaba decirle que era de dormir, y que había que descansar para ir al otro día al colegio, Juan lo miraba “como diciéndome ‘vos no sos el más indicado’”.

“Ahora también él me hace aprender cosas a mí”, dice orgulloso Salinas, que continúa en la carretera tras una larga y exitosa carrera en gran parte gracias a la presencia de su hijo a su lado: “Cuando viajaba solo era más duro: tocar es un goce, el trabajo son los viajes, los aeropuertos, aunque esté bueno conocer culturas y países diferentes, uno ve el país propio de una forma distinta. Pero hoy con Juan yo disfruto todo, veo su crecimiento como persona, como músico”, cuenta.

Salinas llegará a La Plata armado con su guitarra, como toda su vida, con su “música instrumental” que repasa ritmos argentinos y regionales sin la voz, a pesar de que la voz del guitarrista fue halagada, por ejemplo, por Mercedes Sosa.

“Una vez un amigo me preguntó: ‘¿por qué no cantás más?’ Y le dije: ‘Si vamos a una reunión y veo una guitarra, primero agarro la guitarra y después canto, en cambio vos estás hablando y te ponés a cantar’. Para mi la voz es un complemento, así lo vivo. Canto poco en mi casa, incluso, pero con la viola estoy siempre”.

Toda la expresión que no hace con la voz la hace con la guitarra, y así lo admite Salinas, reconocido por el modo emotivo con el que se expresa con su guitarra. Y por eso, dice, las palabras no alcanzan para explicar su sentir: “La música es una energía espiritual, sino serían notas nada más”, alcanza a decir, antes de contar lo que le dijo Rubén Juárez mientras daba una entrevista: “No expliqués tanto, tocá”. “Y es así, la música no se explica, se toca, se vive”, opina Salinas.

Y, sobre todo, la música no es cuestión de ego, dice Salinas intentando explicar de todos modos, contra el consejo de Juárez. “Se puede tocar una canción para mostrarse uno o hacer lo que la canción pide: el ego es peligroso porque la estrella es la música”, afirma, y cuenta la historia de un guitarrista internacional que, virtuoso en los solos, se divertía y disfrutaba notablemente tocando las bases, acompañando la música. Salinas se acercó y le preguntó al respecto, y su colega le explicó que “estar haciendo lo que la música precisa me hace feliz”.

“Atahualpa o Troilo, los clásicos están para siempre. Tengo una sana envidia por quienes cambiaron un poco el mundo, como Hendrix o Reinhardt: esa música no muere nunca”

Ahora, hacer esta música que es espíritu y que no tiene palabra es cada vez más difícil, acepta. “Hoy en día no hay un lugar para tocar música instrumental como fue ‘Badía y compañía’: eso influye”, analiza, y cuenta que cuando lo invitan a la televisión le piden que toque versiones abreviadas, de dos minutos, de su cancionero.

“Es muy difícil tocar bien en televisión”, agrega sobre los nuevos tiempos, y cuenta una anécdota: “Hablando con (el bandoneonista) Dino Saluzzi, le pregunté por qué no se toca hoy como tocaban ellos. ‘Porque se vive muy rápido’, me respondió”.

¿Qué lugar tiene la música folclórica del mundo en estos días de tanta fusión, en los tiempos de la cultura del YouTube y la mezcla digital? Salinas no se preocupa porque, dice, las dos cosas conviven, no se excluyen. “Atahualpa o Troilo, los clásicos están para siempre. Tengo una sana envidia por quienes cambiaron un poco el mundo, como Jimi Hendrix o Django Reinhardt: esa música no muere nunca”, dice, “pero me encanta que haya fusiones, mientras sea sincero, que nace, y no una pretensión: “el público sabe cuando un artista es sincero”.

Y cierra opinando al respecto sobre las fusiones de quien hoy es canónico, Astor Piazzolla: “La fuerza de Piazzolla fue que él hizo todo antes de hacer lo suyo, tocaba con Troilo, tocaba para que la gente baile, y después, como una necesidad de él, armó una revolución que no ha sido superada. Es que si uno no conoce las reglas es muy difícil romperlas, por eso yo le digo a los músicos que vayan a las raíces y desde ahí vayan al hoy”.

PARA AGENDAR

QUE: Luis Salinas en concierto

CUANDO: Mañana a las 21

DONDE: 43 entre 7 y 8

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