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Escándalo en la justicia platense

Denuncias cruzadas entre un juez y una ex empleada, por un supuesto pedido de coimas

Según ella, solicitó “un millón y medio de dólares” a instancias del magistrado y él dice que la apartó de su cargo por manejos irregulares

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Denuncias cruzadas entre un juez y una ex empleada, por un supuesto pedido de coimas

la causa en torno de la cual se cruzan las denuncias investiga una supuesta defraudación a ioma/archivo

La justicia penal platense es el escenario de un cruce de acusaciones entre uno de los seis jueces de Garantías, una ex empleada de este magistrado y un fiscal. El eje de la disputa es el supuesto pedido de coimas millonarias y manejos irregulares de la información vinculada con una causa que investiga una presunta defraudación a la obra social IOMA.

La información que trascendió en las últimas horas tenía que ver con una denuncia que el fiscal Jorge Paolini presentó en diciembre pasado ante el fiscal general Héctor Vogliolo, en virtud de una declaración que había formulado una ex empleada del juez Guillermo Atencio, Paola Alayo.

Según pudo saber este diario, la mujer declaró que ese magistrado “pidió dinero a los imputados” en la causa 25932 del año 2012, que son cinco acusados (tres de ellos ex funcionarios) por supuestas maniobras fraudulentas a IOMA. Dijo que lo hizo “por intermedio suyo” para “favorecerlos” y por eso “había denegado en dos oportunidades los requerimientos de detención” que pidió el fiscal Paolini (a cargo de la instrucción de esa causa).

Declaró Alayo que “por indicación” del juez pidió “en varias oportunidades” dinero “a los imputados por intermedio de un sujeto que se hizo presente en la mesa de entradas del juzgado”, por una suma que rondaría “el millón y medio de dólares”, aunque no especificó en su denuncia quiénes supuestamente aportaron el dinero, ni la identidad del hombre que concretaba la maniobra.

En definitiva, Paolini elevó esa declaración a Vogliolo, quien la derivó al fiscal que estaba en ese momento en turno, Marcelo Martini.

Fuentes judiciales explicaron que Martini “se excusó de seguir actuando por una cuestión de amistad con el denunciado”, el juez de Garantías de La Plata, Jorge Moya Panisello, hizo lugar al planteo y la causa recayó en la fiscalía de Marcelo Romero.

Sin embargo, según pudo saber este diario, el expediente volvió a la Fiscalía General y ya tomó intervención la Procuración de la Suprema Corte bonaerense. Ante esa instancia elevó el juez Atencio su descargo (ver aparte).

Aclaró el magistrado que Alayo fue designada en su juzgado “por determinación de la Suprema Corte”; que “estaba imputada” en otra causa “por tentativa de estafa” contra IOMA (que también investigaba Paolini), ya que antes de convertirse en su empleada “había sido proveedora” de ese organismo; que ella le “hizo saber” que los imputados en la causa que él tramitaba “estarían dispuestos a entregar una suma de dinero a cambio de un beneficio”, oferta que él rechazó, y que a principios de diciembre la desafectaron de su juzgado a instancias suyas, luego de que una cámara de esa dependencia la filmó “tomando indebidamente conocimiento del proyecto de rechazo del requerimiento de detención presentado por el dr. Paolini”.

En su escrito a la Procuración sostiene Atencio que “no puede escapar al sano criterio del menos advertido” que el relato de Alayo “resulta absurdo e inverosímil”. Y abunda: “Aún cuando transcurridos más de treinta años al servicio de la magistratura se me ocurriese corromper mi conducta, es impensable que lo hiciera de la forma en que el sr Fiscal dice que la sra Alayo lo describe”.

Atencio resalta que su ex empleada concurrió al despacho del fiscal “a inquirirle” sobre la causa que la tiene como imputada, “a sabiendas de que ya tramitaba por ante otra fiscalía” y denuncia que “mientras tuvo la investigación a su cargo, el dr Paolini nunca notificó” a “Alayo de su convocatoria a prestar declaración, no obstante saber que la nombrada prestaba servicios en la sede del juzgado a mi cargo y que cotidianamente concurría a la suya a cumplir con la tarea judicialmente conocida como la de ‘hacer fiscalías’”.

Advierte que el fiscal “indicó” a “Alayo que formulara una denuncia penal sin que hasta ese momento la nombrada hubiese hecho mención de nada que lo justifique”, por lo que, siguió, “o bien recibió una denuncia sin tomar juramento de decir verdad” o “realizó indebidas consideraciones valorativas en sentido incriminante hacia mi persona”.

La denuncia se radicó a fines de diciembre y ahora la tiene el fiscal General, Vogliolo

La denunciante dijo que el pedido de coimas habría rondado el millón y medio de dólares

“En ese contexto de actitud -cuándo menos-condescendiente, ya no es mucho el esfuerzo para percatarse de que el dr. Paolini urdió -por motivos que seguramente habrán de salir a la luz- su ultrajante libelo acusatorio en el que se perciben dos tramos claramente diferentes no obstante que, con torpe sutileza, los pretende amalgamar”, completa Atencio.

Argumenta, además, que “nadie -que no sea el dr Paolini- puede dar por cierto que, de pronto, no solo me corrompí sino que lo hice abiertamente y encargándole la concreción de los pedidos de soborno -para mi exclusivo provecho- a una empleada a la que poco conocía y que poco después desafectara de la planta funcional de la Sede a mi cargo. Ello, a más de que no hayan quedado explicados cuáles fueron las razones por los que dócilmente obedeciera en lugar de haberme denunciado en el momento.”

Acompañó esa presentación la presentación que originó el sumario administrativo a su ex empleada y el video obtenido con la cámara de su despacho.

la causa

La causa en el marco de la cual se habría producido el pedido de dinero se inició en el año 2012 y terminó con tres ex funcionarios procesados por asociación ilícita, acusados de comprar prótesis a una sola empresa, con una “licitación viciada” y pagando sobreprecios.

En agosto del año pasado Paolini pidió la detención para los tres, quienes cumplieron funciones en la Dirección General de Administración (DGA) de IOMA durante la gobernación de Daniel Scioli.

Se trata de Alejandro Fernández (ex director de DGA); Carlos Manuel Soberón, y Bernardo Rodríguez, procesados por asociación ilícita. También fueron imputados dos hombres vinculados con la empresa presuntamente ligada con la maniobra.

Paolini argumentó en su pedido de detención que los tres ex funcionarios habrían beneficiado, particularmente, a la Ortopedia Alemana, a través de trámites de excepción por los que el Directorio autorizaba la compra de VAC, un sistema de compactación y vacío continuo que se utiliza para tratar heridas por aspersión.

Recordemos que los trámites de excepción son la herramienta por las que se accede a las coberturas que no figuran en el nomenclador.

Según el fiscal, había elementos suficientes para sospechar que el llamado a licitación era direccionado a dicha empresa, sin convocar a otras.

Fuentes judiciales mencionaron que se detectaron 85 casos, con sobreprecios. De acuerdo a uno de los investigadores, las maniobras se habrían repetido en las sucursales que la empresa tiene en Capital Federal y La Plata. La causa avanzó fuerte a partir de 2016, cuando los investigadores pudieron acceder a documentación sensible que se habría retenido en dependencias clave de la obra social.

 

 

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