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21.1.2018
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Cuatriciclos, un “juguete” del verano que cada temporada deja un saldo fatal

Frente a la seguidilla de accidentes que hubo ya en la Costa apenas comenzadas las vacaciones, expertos advierten del alto nivel de inconsciencia que predomina entre los usuarios de estación

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Cuatriciclos, un “juguete” del verano que cada temporada deja un saldo fatal

Un relevamiento evidencio alta presencia de menores conduciendo cuatriciclos en pinamar/ archivo

En apenas poco más de un mes, el uso imprudente de cuatriciclos ya causó en las playas bonaerenses dos muertes y un choque que de milagro no resultó fatal. Lo curioso es que a nadie parece sorprenderle que sea así: cada verano tres o cuatro personas mueren en la costa atlántica por accidentes que hablan de una clara falta de consciencia por parte de quienes “los compran casi como un juguete para llevar al mar”, advierten tanto expertos en “cuatris” como técnicos en seguridad vial.

La luctuosa temporada comenzó el 10 de diciembre pasado cuando un joven marplatense de 28 años murió en Pinamar como consecuencia de las graves heridas sufridas al caer de su cuatriciclo con el que circulaba por los médanos. La víctima, identificada como Roberto Mauro, intentaba saltar un médano sin casco con su Yamaha Raptor 700 cuando se accidentó.

Tres semanas después, a horas de que terminara el año, la tragedia se repitió casi calcada en Monte Hermoso. Esta vez Agustín Rebol, un joven pampeano de 18 años que andaba con su novia de 19 por la zona de Médanos Blancos, perdió la vida tras saltar una cuesta y caer de punta con su cuatriciclo golpeándose el pecho contra el manubrio. Como consecuencia del accidente la chica tuvo que ser internada en terapia intensiva

Aquel no iba a ser el último episodio en lo que va del verano. El domingo pasado, un nene de cinco años que manejaba un cuatriciclo bajo la mirada de su papá resultó atropellado en la localidad de Nueva Atlantis por una camioneta VW Amarok. El menor, que es oriundo de la ciudad de Buenos Aires y estaba de vacaciones, sufrió una fractura de fémur salvándose milagrosamente de una fatalidad.

Ya sea por tratarse de un menor de edad, intentar maniobras riesgosas o prescindir de los elementos de seguridad requeridos para andar en cuatriciclo, los tres episodios tienen un factor común: la falta de consciencia sobre su peligrosidad. Así lo señalan especialistas preocupados por la creciente venta de estos vehículos en un contexto con escasos mecanismos de prevención y control.

SEGURIDAD, MATERIA PENDIENTE

“Por su estructura, los cuatriciclos tienen el centro de gravedad muy elevado y reducidos anchos de trocha. Eso los hace inseguros en su estabilidad, especialmente cuando se ejecutan maniobras bruscas”, explica Marcelo Aiello, gerente general de CESVI Argentina, una empresa dedicada a la investigación, experimentación y análisis de la seguridad vial que desde 2008 analiza la problemática en torno a este tipo de vehículos en el país. A su entender la falta de conciencia del riesgo, junto a la ausencia de campañas educativas y el bajo cumplimiento de las normas, son en gran medida los responsables de su grado de siniestralidad.

Tras viajar a Pinamar, un equipo de especialistas de CESVI pudo comprobar que si bien en los últimos años hubo un incremento de controles que repercutió en algunas mejoras en lo que respecta a la circulación de cuatriciclos (como es un mayor uso del casco entre los conductores) la falta de consciencia del riesgo se sigue evidenciando en conductas de alta peligrosidad.

“Nueve de cada diez conductores usaban el casco reglamentario, pero el exceso de ocupantes, los menores al volante, los excesos de velocidad y la circulación en la vía pública siguen siendo una materia pendiente. En nuestro relevamiento fue frecuente observar menores conduciendo cuatriciclos de día y de noche. Niños de entre 6 y 12 años manejando cuatriciclos de grandes cilindradas, e incluso con más de dos personas a bordo”, detallan desde el CESVI al explicar que la diferencia de tamaño puede resultar fatal.

Lo mismo resalta Axel Dell’ Olio, director del programa Madres y Niños Seguros. El cuatriciclo “es un vehículo muy inestable, con un centro de gravedad que se sale de manera simple de entre sus cuatro ruedas y eso hace que sea muy factible que se de vuelta o que vuelque de costado, y la verdad que no está bueno que de repente se te venga encima un vehículo de 400 kilos sobre el tórax por ejemplo, algo que le pasó a un niño de 12 años”, dice el especialista en seguridad vial al preguntarse qué lleva cada verano a la gente a ponerse en riesgo de un modo tan ingenuo.

ERRORES QUE PUEDEN SER TRAGICOS

Pero si la falta de conciencia del riesgo determina la gravedad de los accidentes, la falta de preparación que se ve con frecuencia entre quienes manejan cuatriciclos hace que estos sean algo común. “Muchos piensan que porque tienen cuatro ruedas los maneja cualquiera pero no es así. El cuatriciclo es un vehículo que hay que saber llevar y que requiere estar muy atento a los reflejos. En principio, una vez que aceleran no es fácil frenarlos; pero además, por tener el centro de gravedad alto, vuelcan con facilidad cuando uno comete un error”, explica Hernán Almiento, presidente de Locos por los Cuatris, una organización platense que lleva años organizando salidas grupales.

“Mucha gente se accidenta porque no sabe doblar. Uno de los errores más comunes es girar con el manubrio para un lado y tirar el cuerpo para el lado contrario, lo que hacer que el cuatri se desestabilice; o bien hacen giros muy cerrados que llevan a que las ruedas se traben y termines volcando”, detalla Almiento al señalar que la otra gran causa de accidentes son los lugares donde algunos se meten a andar sin tener la debida preparación.

“Es muy común que haya accidentes en los médanos porque la gente se confía; a mí mismo me pasó alguna vez -dice-. Se largan a subir y al quedarse a mitad de camino tocan el freno trasero estando en pendiente, lo que hace que el cuatri vuelque para atrás y les caiga encima. Pero muchos accidentes ocurren también porque algunas personas se tiran a cruzar los médanos sin fijarse que del otro lado pueden estar cortados porque el viento cambió su configuración”.

“El cuatriciclo no es un juguete -señala Dell `Ollio-. Es un vehículo agrícola. Por eso no tiene cédula verde, ni chapa patente, ni VTV. Y por eso es que no puede circular por la vía pública, ese espacio compartido en el que transitamos todos, por una cuestión de seguridad. Si uno va a andar en cuatri debe hacerlo entonces donde haya medidas de seguridad, con el casco correspondiente como mínimo, y con la licencia habilitante para conducir”.

 

 

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