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PANORAMA NACIONAL

Macri afronta otro verano caliente para la política argentina

La economía, es lo inmediato, con dos frentes bien complejos: la política monetaria y la reforma laboral. La encrucijada sobre el Banco Central

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Macri afronta otro verano caliente para la política argentina

Por MARIANO SPEZZAPRIA
@mnspezzapria

El presidente Mauricio Macri lleva dos semanas de vacaciones y se encamina a iniciar la tercera. Sin embargo, su estadía en el paraíso natural de Villa La Angostura no parece ser todo lo apacible que necesitaría alguien sometido a altísimos niveles de exigencia, que lo llevaron al borde del estrés a finales de 2017. Paradójicamente, el que fue su mejor año como primer mandatario.

Pero la Argentina es un país donde las preocupaciones son permanentes. Las más inmediatas que afronta ahora el Presidente tienen que ver con la economía y hacen eje en dos frentes bien complejos: la política monetaria y la reforma laboral. Sobre la primera de ellas se esperan novedades esta misma semana; la segunda requiere de un tiempo más para su maduración.

Macri reaparecerá en público este martes en San Rafael, Mendoza, hasta donde llegará para inaugurar obras junto al gobernador Alfredo Cornejo, un radical que acaba de asumir la jefatura de la UCR y que aspiraría a ser el compañero de fórmula del Presidente en 2019, en reemplazo de Gabriela Michetti. Por eso las imágenes de pasado mañana podrían tener valor de archivo.

El mismo martes, temprano por la mañana, se reunirá el Comité de Política Monetaria del Banco Central, con Federico Sturzenegger a la cabeza de otros cinco funcionarios, quienes enfrentarán una encrucijada: bajar la tasa de interés en la próxima licitación de Lebac, en línea con el anuncio conjunto con el Gobierno; o mantenerla para no poner más presión sobre el dólar y la inflación.

Claro que el presidente del Central ya tuvo una muestra concreta de lo que quiere el Poder Ejecutivo, que es una baja en las tasas de referencia del mercado. En ese mundillo sospechan que los rumores de renuncia que acecharon a Sturzenegger en los últimos días partieron de la propia interna oficialista. Más específicamente, del ala política que presiona para alinear al Banco Central.

Esas usinas ya echaron a rodar varios nombres para el reemplazo de Sturzenegger, como el propio vice del Central, Lucas Llach; un economista que reporta en la Jefatura de Gabinete, Vladimir Werning; y un ex viceministro de Hacienda, Pedro Lacoste, que acompañó en su gestión a Alfonso Prat Gay. Hasta llegaron a decir que Sturzenegger presentó su renuncia y que Macri la rechazó.

Desde un punto de vista político, distante de las razones técnicas de los economistas, algo sucedió a fin del año pasado en la mesa chica del Gobierno, que hizo prácticamente suyas algunas de las críticas que la oposición solía destinar a Sturzenegger por la dureza de la política monetaria. Ese cambio de clima se notó en la conferencia que anunció la corrección en las metas de inflación.

LA PRÓXIMA BATALLA

Pese a que el Presidente y su jefe de Gabinete están de vacaciones, el Gobierno se mantiene muy activo en los asuntos que fijó como prioritarios en su agenda. Uno de ellos es la reforma laboral, que Macri incluyó en el temario de las sesiones extraordinarias del Congreso para tratar en febrero. En ese marco se registran los preparativos para lo que será una dura batalla legislativa.

Con el mal antecedente de la reforma previsional, que fue aprobada en medio de episodios de violencia política dentro y fuera del parlamento, el Gobierno ya dejó trascender una medida para ablandar a los gremios y disuadirlos de tomar el camino que siguieron el kirchnerismo y la izquierda en diciembre pasado: un decreto para obligarlos a presentar declaraciones juradas.

“Pese a que el Presidente y su jefe de Gabinete están de vacaciones, el Gobierno se mantiene activo”

La iniciativa apuntaría directamente a los titulares de las obras sociales, que en su gran mayoría son los propios jerarcas sindicales, que tienen a su disposición cajas millonarias que no siempre manejan con transparencia. La reciente detención de Marcelo Balcedo (SOEME) cerca de Punta del Este dejó al descubierto la discrecionalidad y la impunidad con que se mueven algunos gremialistas.

Tanto, que los investigadores judiciales constataron que los viajes del sindicalista platense entre Uruguay y la Argentina eran posteriores al retiro de abultados fondos de la cuenta del gremio. Otros casos resonantes, como el de “Pata” Medina (UOCRA) y Omar “Caballo” Suárez (SOMU), dieron cuenta de que el enriquecimiento es el Talón de Aquiles de sindicalistas inescrupulosos.

En las filas de Cambiemos y también en la de los gremios, hay que decirlo, se preguntan si alguna vez las investigaciones recaerán sobre figuras de mayor talla, como Hugo Moyano; o si el Gobierno optará por seguir negociando tal como lo demuestran las prórrogas a la licencia del correo OCA, atribuida al jefe de Camioneros. Una pelea con el clan Moyano iniciaría una guerra sin cuartel.

Las batallas que se libran por estos días son más pequeñas, pero igualmente ilustran los movimientos del Gobierno y los sindicatos en la antesala del debate por la reforma laboral. Una de ellas es la presión sobre el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y su vice Horacio Pitrau para que desplacen a la directora de Asociaciones Sindicales, Karina Palacios, porque “le queda grande el lugar”.

Con la pluma del triunviro Juan Carlos Schmid, la CGT emitió ayer un comunicado en el cual repudió un allanamiento judicial al sindicato del Caucho y acusó a la dirección de Asociaciones Sindicales de retrasar trámites imprescindibles. Aunque en el Gobierno sostienen que está apuntada porque firmó la resolución que dio de baja a unos 500 gremios flojos de papeles.

ALIADOS SILENCIOSOS

Las rencillas entre el Gobierno y los gremios no son generalizadas. Un ejemplo de ello es la aceitada relación que existe entre el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el jefe de la Unión de Tranviarios Automor (UTA), Roberto Fernández. Tanto es así, que el sindicato de colectiveros participó de la ronda de negociaciones previa al aumento tarifario para el sector y no puso reparos de ningún tipo.

Pero al momento del anuncio, Fernández se ausentó para no quedar pegado públicamente con un tarifazo. En los equipos de comunicación de Cambiemos evaluaron que la medida no tendrá impacto negativo en la opinión pública porque el anuncio se hizo en los primeros días de enero, cuando los ciudadanos están de vacaciones o bien respiran un clima más relajado que el habitual.

La manera en que el Gobierno segmentó el aumento tuvo también una lectura política, ya que los beneficiados por el nuevo sistema tarifario serán quienes aborden dos o más transportes en forma consecutiva. Por ende, a un trabajador residente en el segundo o tercer cordón del Conurbano que trabaja en la capital le rendirá más el esquema que regirá desde el primero de febrero.

En esa región de la Provincia es donde Cambiemos apuesta a quebrar definitivamente al PJ –en todas sus variantes- de cara a las elecciones de 2019. La dirigencia peronista, a su vez, empieza a temer que si no logran frenar la reelección de Macri y de la gobernadora María Eugenia Vidal, le aguarda al partido fundado por Juan Perón un destino similar al de la UCR tras la crisis de 2001, aunque las derrotas de 1983 y 1985 no terminaron con el peronismo, rescatado entonces por los renovadores que lideraba Antonio Cafiero.

De ahí que la temporada estival resulte pródiga en fotografías y encuentros partidarios que, antes de las últimas elecciones, nunca se hubieran concretado. En ese tren el titular del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, se animó a especular con la posibilidad de una reunión entre Cristina Kirchner y Sergio Massa, que sin embargo los protagonistas no estarían dispuestos todavía a concretar. Muchos recuerdan que Cafiero desafió una conducción degastada y ganó las elecciones de Gobernador del ´87.

Massa intenta un acercamiento con el PJ sin perder la sociedad que tiene con Margarita Stolbizer, pero la dupla no tendría destino alguno si efectivamente el tigrense hiciera las paces con la ex presidenta. A su vez, Cristina Kirchner se enfrenta al dilema de dejar de ser: todos los dirigentes de renombre en el PJ coinciden en que la dama puede aportar, pero no ser candidata en dos años.

En lo que todos están de acuerdo, peronistas, kirchneristas y massistas, es en la mirada crítica al rumbo económico del Gobierno. Y ya hubo conversaciones para trazar una estrategia común de rechazo a la reforma laboral. En las próximas semanas se pondrá a prueba, por ende, la habilidad del Gobierno para retener aliados entre los gobernadores del PJ. No será una tarea sencilla.

 

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