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20.1.2018
ARTE

“México moderno. Vanguardia y revolución”, una muestra que brilla en Buenos Aires

Una muestra sin precedentes reúne en el Malba obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, José Orozco y Siqueiros, entre otros, como un panorama de las diferentes propuestas estéticas modernistas que tuvieron lugar en el país azteca durante la primera mitad del siglo XX

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“Autorretrato (el coronelazo)”. David Alfaro Siqueiros, 1945

“Fulang Chang y yo” (1937). En 1939, Frida Kahlo le agregó un marco y un espejo

“La calavera catrina” (zincografía). Guadalupe Posada, 1912

“México moderno. Vanguardia y revolución”, una exposición sin precedentes en Argentina que reúne más de 170 obras de 60 artistas entre los que se destacan Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Leonora Carrington y Rufino Tamayo, como un panorama de las diferentes propuestas estéticas modernistas que tuvieron lugar en México durante la primera mitad del siglo XX, puede disfrutarse en el Malba.

La apertura de la muestra, en noviembre, coincidió con la celebración del Día de los Muertos, tradición azteca que se remonta a la época prehispánica.

Se necesitaron nueve aviones para trasladar todas las obras que integran la exhibición

Justamente “La calavera catrina”, una zincografía de 1912 del artista José Guadalupe Posada (impresión que reemplaza la piedra litográfica por la plancha de zinc) es la imagen incluida en la muestra y elegida para decorar la fachada del museo, los flyers de difusión y el diseño de los textos de sala: una calavera con un distinguido sombrero de plumas, imagen para criticar a la aristocracia mexicana, las clases privilegiadas, bautizada catrina (algo así como dandy) por el muralista Diego Rivera, quien además la plasmó en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”.

La muestra apunta a evidenciar “el espíritu de la época moderna en México. A entender por qué, a diferencia de otros países de la región, fue tan distintiva la modernidad mexicana, un período relativamente breve, que va de 1922 a 1945”, explicó la argentina Victoria Giraudo, una de las curadoras de la exposición, labor que realizó junto a las mexicanas Ariadna Patiño Guadarrama y Sharon Jazzan Dayan, del equipo del Museo Nacional de Arte de México / INBA (Munal), de donde provienen la mayoría de las obras exhibidas.

Giraudo destacó que existen “dos factores fundamentales: ningún otro país de Latinoamérica tuvo una revolución, y además tan potente, como la mexicana, que además fomentó la realización de murales públicos. Y por otra parte el antepasado tan rico, la fortaleza de los pueblos que estaban antes de la llegada de Cortés. Y la modernidad apunta a esa búsqueda de identidad propia”.

RECORRIDO EN CUATRO NÚCLEOS

El recorrido estructurado en cuatro núcleos y desplegado en dos pisos del museo incluye piezas emblemáticas como la época cubista de Diego Rivera, “Paisaje zapatista” (1915), y “Retrato de Martín Luis Guzmán” (1915), así como “Retrato de Best Maugard” (1913), “Vendedora de Alcatraces” (1943) y la pintura monumental de nueve metros de ancho “Río Juchitán”, un friso que fue encargado a Rivera por un cineasta de la época.

Se destaca también de Diego Rivera la pintura monumental “Baile en Tehuantepec” (1928), una de las más importantes creaciones del artista, claro referente de la tradición cultural mexicana de raíces indigenistas, adquirida por Eduardo Costantini en 2016 a un coleccionista privado en 15,7 millones de dólares, y que vuelve a exhibirse en América latina después de 30 años.

Además, el público se encontrará con “Retrato de María Asúnsolo” y “Accidente en la mina” (1931) de David Alfaro Siqueiros; “El desmembrado” y “Cabeza flechada” (ambos de 1947) de José Clemente Orozco, así como obras de Miguel Covarrubias, Saturnino Herrán, María Izquierdo, Agustín Lazo, Antonio Ruiz “El Corcito”, David Alfaro Siqueiros, Remedios Varo y Ángel Zárraga, entre otros.

Nueve aviones fueron necesarios para trasladar la totalidad de las obras que integran la exhibición, provenientes no sólo del Munal sino también del Museo de Arte Moderno de México, el Museo Carrillo Gil, la Fundación Blaisten, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, además de otros coleccionistas privados.

Por primera vez, el MOMA de Nueva York prestó dos piezas de su acervo a una institución latinoamericana: el dibujo de Rivera “Man at the Crossroads” (1932) y la pintura de Frida Kahlo “Fulang-Chang y yo” (1937), uno de los más célebres autorretratos de la artista, único ejemplar al que luego de 1939 agregó un marco y un espejo artesanal oaxaqueño que completa la obra, en relación con los postulados surrealistas.

¿Cómo son esos comienzos de ingreso a la modernidad? “Lo que favorece esta búsqueda, además de que se da la independencia, es la necesidad de decir ‘somos diferentes, no somos criollos ni españoles’. Hay un marco social político. La dicotomía se empieza a dar dentro de la academia. Algunos alumnos empiezan a innovar y se dan búsquedas hacia un arte que fuera más mexicano, y aunque los temas ya comenzaban a ser de mitología prehispánica, indigenista, todavía las formas responden a la inspiración europea”, apunta Sharon Jazzan Dayan, coordinadora de curadores del Munal.

Los módulos elegidos para estructurar este corpus de obras son: la “Modernidad cosmopolita”, la “Revolución social”, la “Cultura popular” y las “Experiencias surrealistas”, donde se distribuyen obras de los maestros del muralismo, los estridentistas, artistas independientes y las primeras mujeres partícipes de estos movimientos -que pueden considerarse protofeministas- y los diferentes surrealismos que surgieron en México.

EXPLORACIÓN DE FORMAS

El objetivo de la muestra es explorar las diferentes formas en que se construyó la identidad artístico-cultural mexicana en el mismo momento en que el país se constituía como Estado-nación: “Los muralistas crearon una iconografía que se reprodujo tanto en escuelas y edificios públicos como en caballetes, y cuyos temas fueron la identidad (el mestizaje racial e ideológico representado en personajes protagónicos como el indígena, el obrero, el campesino, la maestra rural o los revolucionarios) y, en un segundo momento, la patria, la justicia y la denuncia social”, detalla Ariadna Patiño Guadarrama.

El final del recorrido, dedicado a los principales exponentes del México onírico y surrealista -en su mayoría mujeres- incluye a María Izquierdo, Remedios Varo, Leonora Carrington, Rosa Rolanda, Kati Horna, Olga Costa y Nahui Ollin, junto a Agustín Lazo, Wolfgang Paalen, El Corcito y otros.

“No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo, México es el país más surrealista del mundo”, dijo por ese entonces André Breton, responsable de la publicación del “Primer manifiesto surrealista” en París en 1924, como se lee en el ingreso a la sala.

Los artistas de este núcleo -como Agustín Lazo, Frida Kahlo o María Izquierdo- volcaron en sus obras las raíces y tradiciones del mundo prehispánico -repletas de elementos míticos y totémicos, animales y frutos fantásticos, imponentes arquitecturas simbólicas regidas por diferentes cosmogonías-, sumadas a las tradiciones religiosas virreinales, festividades, retablos, altares y una vasta iconografía popular.

La exposición “México moderno. Vanguardia y revolución” se puede visitar hasta el 19 de febrero de 2018, en el museo de Avenida Figueroa Alcorta 3415, de jueves a lunes de 12 a 20 y los miércoles de 12 a 21 (martes cerrado).

 

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