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17.11.2017
NOTA DE TAPA

¿Y si nos vamos de vacaciones al Espacio?

Lo que parecería una propuesta vacacional de siglos venideros, estaría a punto de concretarse a fines de este mismo año. Viajar por el Espacio sería así posible a un costo de unos 250.000 dólares, y para hacerlo en el vuelo inaugural ya están anotadas figuras como Angelina Jolie y Brad Pitt y, para próximos viajes, 10 argentinos cuya identidad aún se desconoce. Un especialista platense en medicina aeroespacial, describe qué se siente en el cuerpo en gravedad cero, y como se desarrollaría ese viaje

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“¿A dónde vamos de vacaciones este año? ¿Y si nos vamos al espacio?” La propuesta parecería salir de un diálogo de una película de ciencia ficción ambientada en siglos venideros. Sin embargo, es una posibilidad real que podría llegar a concretarse en este mismo año 2015. Tanto, que de hecho ya hay varios anotados para sumarse a una experiencia consistente en ver desde lejos hasta las curvaturas de la Tierra y sentir en carne propia cómo es vivir en la ingravidez. Claro que hay un pequeño detalle, ya que estos viajes vacacionales no son para cualquiera, no solo porque hay que poseer determinadas resistencias físicas, sino porque su precio no resulta del todo accesible para la mayoría: cada pasaje vale nada más y nada menos que 250.000 dólares.

“A esa altura se podrá observar la acentuada curvatura de la Tierra, la oscuridad profunda del espacio, el intenso brillo de las estrellas, y los turistas podrán experimentar en su propio cuerpo la completa ausencia de gravedad”

De todos modos, ¿como es esto de viajar al Espacio? La posibilidad la ofrece una compañía comercial de turismo espacial llamada Virgin Galactic, fundada por el millonario inglés Sir Richard Bramson, dueño también de una compañía de música y de la línea aerocomercial Virgin Airline, aunque en esta batalla por ganar la carrera del turismo espacial también compiten las compañías SpaceX, Blue Origin y XCOR Aerospace, junto a Orbital y hasta la propia agencia espacial rusa Roscosmos, que ya anunció el reinicio de su programa de turismo espacial para turistas multimillonarios que quieran viajar al espacio, que fuera cancelado en el 2011, pero que ya tiene decidido que sus primeras expediciones tengan lugar a partir del año 2018.

En nuestra ciudad, uno de los mayores conocedores de esta aventura de viajar por el espacio es el doctor Vicente Ciancio, especialista en Cardiología y Medicina Aeroespacial de la facultad de Ciencias Médicas de la UNLP y presidente del Comité Científico en Cardiología Aeroespacial de la Federación Argentina de Cardiología.

“La primera nave espacial Space Ship One fue especialmente diseñada y construida años atrás en Estados Unidos -explica Ciancio- realizando numerosos vuelos espaciales sub-orbitales, como también los exigidos por las agencias gubernamentales NASA y FAA, a fines de obtener la correspondiente autorización y habilitación para transportar turistas al espacio, y en el curso de su desarrollo se le efectuaron modificaciones estructurales. Esta nave, que actualmente se denomina “Space Ship Two”, tiene grandes diferencias con las convencionales. Por ejemplo, necesita ser transportada por un jet nodriza llamado “White Knigth Two”, hasta una determinada altitud en la atmósfera antes de poder iniciar su propio vuelo espacial”.

DOS PILOTOS Y SEIS TURISTAS EN SEIS VIAJES POR SEMANA

Esta sofisticada nave espacial -que ya estrenó su ubicación en el moderno hangar del nuevo Puerto Espacial Internacional “América”, en Estados Unidos- presenta un diseño aerodinámico muy particular. Tiene una capacidad para 8 personas, dos pilotos y seis turistas, los que se ubican en dos líneas de tres asientos cada uno, separados por un pasillo, y cada asiento dispone de una amplia ventanilla individual que permitirá observar la totalidad de los procedimientos que demanda el particular vuelo espacial sub-orbital.

La nave pertenece a Virgin Galactic, y la misma empresa ya se está encargando de la venta de los pasajes a un valor total de 250.000 dólares.

Ahora mismo, la reserva se efectúa pagando 25.000 dólares y, según anunció recientemente la compañía, ya fueron reservados lugares para mil pasajeros. El primer vuelo tendría lugar a fines de este año, y en él viajarían el propio presidente de la empresa, Richard Bramson junto a su familia, y dos famosos que fueron de los primeros en reservar pasajes: Angelina Jolie y Brad Pitt. Y según trascendió, también habría entre los turistas anotados, diez pasajeros argentinos, aunque por el momento se desconoce su identidad.

Las reservas se efectúan pagando 25.000 dólares y, según anunció recientemente la compañía, ya fueron reservados lugares para mil pasajeros.

Según se anunció, en el inicio de la actividad de esta nave espacial se realizarán seis viajes espaciales por semana. Y el monto inicial de 25.000 dólares incluye distintas actividades, como una visita el Centro NASTAR, en las afueras de Filadelfia, donde se desarrollarán los entrenamientos, para lo cual se requiere en primer lugar la realización de un completo chequeo médico pre-vuelo. También, clases informativas sobre las especiales características de la nave y las diferentes fases que incluyen las maniobras de vuelo, que se efectúan en el Simulador de Vuelo Espacial.

“DESPUES DEL VIAJE, LA VIDA YA NO SERA IGUAL”

Este tipo de viajes turísticos parecían ser del todo imposibles en el año 2011, cuando Estados Unidos cerró su programa de transbordadores, dejando a las naves Soyuz rusas como únicos medios de transporte con el espacio. Sin embargo, para el turismo espacial no solo ahora se ofrecen los rusos, sino también la mencionada Virgin Galactic, que es una empresa norteamericana, cuyos directivos afirman que su objetivo principal no se trata de ampliar los límites de la exploración espacial, sino de ofrecer a las personas la oportunidad de tener una nueva perspectiva sobre el mundo, literal y figurativamente.

En cuanto a los rusos, su iniciativa turística parecería estar orientada a lo estratégico y lo económico. Es que Roscosmos perdió el contrato con la Nasa para el transporte de astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS). Hasta entonces, Rusia ganaba 76 millones de dólares cada vez que ponía un astronauta en órbita, y ahora espera compensar esas pérdidas con el nuevo turismo espacial. Lo hará, según ya se anunció oficialmente, a partir del 2018, cuando una empresa llamada “Energiya” se encargue de comercializar los lugares vacíos en los vuelos de las Soyuz a la ISS para todos los amantes del espacio.

Pero antes de eso, se les adelantará la Virgin Galactic del multimillonario Richard Bramson, quien ya promete que para cualquier persona que viaje al espacio, “la vida nunca será igual”.

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