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No es un cuento "gallego"

Quedó libre en el 2000 y desde entonces juega en España

Por WALTER EPISCOPO

El fútbol tiene estas cosas, cada jugador es una historia diferente. Y la de Siro Maximiliano Darino es una de ellas. A la hora de hacer memoria, el hincha recordará a un morochito, bajito, chueco y que metía con fuerza todo el tiempo. Tras haber hecho las divisiones inferiores en Gimnasia, quedó libre a mediados de 2000. Y desde entonces se fue a España. Y supo hacerse su camino. Nunca le faltó equipo. Y ahora lo cuenta con alegría.
Pero la historia de este lateral por derecha, que supo adaptarse y jugar como volante. arranca en el Lobo. "Llegué al club a los 15 años -recuerda- y estuve hasta los 23. Sinceramente para mí fue un baldazo de agua fría que me dejaran libre, no me lo esperaba. Cada uno sabe lo que puede rendir y yo creía que las veces que había jugado en Primera había rendido, no lo hice mal. Por eso me quedé con mucha bronca. Es más, a mediados del '99 cuando se fue Griguol terminé jugando varios partidos, y cuando llegó Gregorio Pérez lo seguí haciendo hasta que me lesioné. Ese año tuve dos lesiones de larga recuperación, y en eso supongo que se basaron los dirigentes para tomar esa decisión, porque fueron ellos los que me dejaron libre en junio de 2000, si Gregorio se iba y volvía Griguol, quien me había dicho que me tendría en cuenta".
Darino, nacido en Bolívar, perteneció a una camada de juveniles que estaban ascendiendo justo en los mejores momentos y campañas albiazules, por lo que estaban muy "tapados" por titulares que eran inamovibles para Griguol en aquella época. "Para mí fue un gran desafío irme de Gimnasia y hoy lo que te puedo decir es que no hay mal que por bien no venga. Por suerte las cosas me salieron bien, ya que hasta hace unos años atrás era más fácil venir, hoy está más complicado".

La aventura española
Con el frío invierno de 2000 a cuestas, armó las valijas y se fue a España junto a su esposa María Victoria para seguir su carrera. Gracias a otro ex mens sana, Darío Aurellio, se conectó con Alejandro Caamaño -representante de Héctor Cúper- quien hizo las gestiones pertinentes, y así viajó a España. El lugar era Getafe, a 20 minutos de Madrid, y así se incorporó al Getafe Club de Fútbol que militaba en Segunda. "Hubo cosas que me sirvieron mucho a pesar de que no pudimos mantener la categoría. Yo venía de quedar libre en Gimnasia y de repente me encuentro en otro país y de 42 partidos de la temporada jugué 36, siempre como titular. Pero además, ese fue el año al que se denominó la mejor Segunda de la historia, ya que jugué contra equipos como el Atlético de Madrid, Tenerife, Betis y Sevilla, por ejemplo. Jugábamos ante jugadores de primera línea y en unos estadios bárbaros. Ya te digo, lo único feo fue que descendimos".
Al finalizar esa temporada se terminó su préstamo y cambió de aire, ya que llegó un desafío mayor, como fue el Hércules de Alicante. "Ahí estuve un año, hasta junio de este año y fue otro cambio ya que se trata de un club reconocido y más grande. Jugamos en Segunda 'B' y lamentablemente no pudimos ascender, ya que llegamos a la Liguilla y no nos alcanzó. Pero en lo individual creo que seguí creciendo ya que jugué 27 partidos de titular".
A mediados de este año tras terminar su préstamo con el Hércules surgió una posibilidad de ir a Italia, al Pordenone, elenco que milita en la Serie "C". "Es más fui, y estuve un par de días en Italia, pero en ese momento me llamó un empresario para ofrecerme jugar en las Islas Canarias y así quedarme en España. No lo dudé y me volví, y desde hace unos meses que estoy en la Universidad de Las Palmas que juega en la Serie 'B'. Tengo contrato hasta junio de 2003, con la posibilidad de renovar. Y aquí ando, de 16 partidos que van, jugué 12, ya que me expulsaron dos veces", comenta con una sonrisa, y agrega, "pero ojo, al menos hice un gol".

Armar la familia lejos
Siro y María Victoria se casaron cuando él jugaba aún en el Lobo, y cuando decidieron irse no tenían hijos. Pero hoy las cosas cambiaron, ya que tienen dos varones: Tomás quien acaba de cumplir hace unas semanas 3 años y Nicolás de 1 año y medio.
Saliendo de lo estrictamente futbolístico dice: "Esto es otro mundo, y llevás un nivel de vida diferente, donde podés vivir muy tranquilo y no tenés problemas de seguridad por ejemplo". Se muestra muy informado y trata de no perderse nada de lo que pasa en Argentina y sobre todo en nuestra ciudad y con Gimnasia. "Por internet miro todo y leo el diario EL DIA y así me enteró de todo lo que pasa en La Plata y con Gimnasia más que nada; Escuchamos la radio por la 'compu', y hablamos con nuestros familiares que están en La Plata casi todos los días. Realmente nos preocupamos mucho por todo lo que pasa y desde lejos se vive peor porque te preocupás y no podés hacer nada. Por eso hoy ni se me cruza por la cabeza volver, ya que con mi señora queremos lo mejor para nuestros hijos como cualquier padre, y hoy en la Argentina no se lo podríamos dar. A pesar de estar lejos de la familia creemos que lo mejor se lo podemos dar acá".
Lo cierto es que después de 2 años y medio se siente muy cómodo en España. "Si bien adoptás palabras, el acento no lo perdés" dice "Dari", tal cual lo llaman allá. "Realmente el trato entre los compañeros es muy bueno, te juntás con ellos, salís a cenar con las familias, y por ejemplo hace unos días tuvimos la fiesta de fin de año del equipo con todas las familias juntas. Acá en Canarias la gente es espectacular".

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