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Estudiantes le dio al Lobo una paliza que no olvidará

Lo pasó por arriba y le metió siete

Este equipo de Estudiantes que ayer se quedó con el clásico de la ciudad jugando un partido increíble, y sacando una impensada ventaja de siete goles sobre Gimnasia, tiene bien ganado un lugar en la historia grande del Pincha. Un cuadro con todas las luces, que sacó ventaja de punta a punta en un partido que comenzó a ganar con su primer ataque, y completando una serie de cuatro victorias al hilo se muestra como uno de los candidatos más serios al título de campeón. Le salió todo bien al conjunto que dirige Diego Simeone, absolutamente. Y el clásico platense 140 terminó pintado de rojo y blanco en una tarde que seguro quedará por siempre en la memoria de los platenses.

Por el contrario, Gimnasia fue una sombra. Del equipo que pocas horas antes había clasificado para los cuartos de final de la Copa Sudamericana, dejando en el camino a Fluminense de Brasil, y del que en general, semana tras semana, ha venido mostrando una gran fortaleza anímica para modificar situaciones adversas. Esta vez no le salió nada de nada al conjunto de Pedro Troglio, desbordado desde el vamos y sin capacidad para al menos equilibrar un clásico que se le terminó de caer encima cuando, ni bien comenzado el segundo tiempo, lamentó el cuatro a cero e inmediatamente se quedó con uno menos. En ese momento, seguro, hasta el más optimista bajó los brazos.

Estos dos equipos que ayer estuvieron separados por un verdadero abismo futbolístico le dieron vida a un espectáculo fantástico, que los hinchas jugaron primero en las boleterías, agotando todo, y después sobre las tribunas del Estadio Unico, escenario en el cual los albirrojos actuaron como locales por primera vez. Un Estudiantes-Gimnasia para la historia, que los Pinchas van a festejar por muchísimo tiempo y aprovecharán (el equipo y su gente) como trampolín para darle mayor altura a una ilusión que venía alimentada con los éxitos celebrados contra Independiente, San Lorenzo y Lanús, y que el próximo fin de semana viajará a Mendoza, donde esperará Godoy Cruz.

El partido salió como lo había pensado Simeone, que a última hora se inclinó por Angeleri como titular para desplazar a Alvarez a la otra punta de la defensa y reforzar la zona donde la lógica indicaba que el Lobo iba a desarrollar juego con Cabrera. Por ahí los albiazules asustaron de entrada con un centro que Silva conectó por sobre el travesaño, pero nunca más. A la vuelta, Herner lo bajó a Pavone en un costado y el tiro libre de Verón encontró la cabeza de Galván, que le ganó a todos apareciendo por atrás. Iban apenas 3 minutos y la tendencia no se modificó. Calderón madrugó a Goux en una pelota fácil y fue el segundo; Silva no tuvo puntería para descontar con un centro de Cuevas, y Pavone hizo gritar el tercero con un zurdazo espectacular.

Estudiantes era una máquina, ni más ni menos. Firme atrás, con todas las variantes en el medio y un ataque demoledor. Gimnasia una lágrima, que se derrumbó ni bien comenzado el segundo tiempo, cuando Basualdo dejó pasar una pelota cruzada desde la derecha sin imaginar que atrás suyo esperaba Galván. Ese fue el cuarto y sin el propio Basualdo que se fue expulsado en la jugada siguiente, el clásico terminó siendo un sufrimiento para el Lobo. Calderón, Lugüercio y otra vez Calderón completaron una goleada que en la previa nadie hubiera imaginado.

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