Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

La igualdad fue lo más justo para un clásico tan esperado

Los dos estuvieron a tiro del triunfo y quedaron conformes

La igualdad fue lo más justo para un clásico tan esperado

La igualdad fue lo más justo para un clásico tan esperado

Cambaceres y Villa San Carlos no defraudaron. Hubo que esperar más de 21 años para ver cruzarse a los clásicos rivales ribereños y brindaron un espectáculo con todos los condimentos: juego vistoso, emociones, ánimos caldeados, jugadas polémicas y por sobre todo, mucha pasión de parte de todos los protagonistas. Sin dudas que el 2-2 final, con un tanto agónico en medio de un clima agobiante, marca a las claras que la justicia se hizo presente y repartió parejo para ambas partes, como para que nadie se retirarse del Bosque masticando resignación.

De movida nomás, sorprendió el local con una línea de tres en el fondo y minando de gente el mediocampo. Así, se adueñó del balón y fue quien marcó el trámite del juego, con un Gastón Galmerini como abanderado del sacrificio y Sebastián Jaime marcando diferencias con su habilidad.

La Villa, sin el balón, pero bien parado en el fondo con una línea de cuatro que no mostraba fisuras, se dedicó en la primer media hora a dominar sus propios nervios y estudiar la forma de evitar la circulación por la zona media.

Y la llave estuvo por el sector derecho, en donde Avalo Piedrabuena se transformó en un verdadero problema para sus marcadores y abasteció de centros perfectos que no terminaron en gol por la mala fortuna o el accionar límite de los defensores del local que rechazaron sobre la misma línea de sentencia.

San Carlos terminó dejando una mejor impresión sobre el final de la primera etapa, pero el local rápidamente la revirtió en el inicio del complemento, cuando con el ingreso de Yániz obligó a San Carlos a retenerse aun más en su campo.

Sin embargo, una jugada fortuita terminó abriendo el partido. Oroná tomó la lanza y se fue al ataque. Cuando buscó la devolución de una pared, Soria intentó rechazar y terminó convirtiendo en contra.

El partido pasó entonces a quedar a pedido del de Berisso, pero la imprudencia de Rotondo lo dejó con uno menos y muchos minutos delante por jugar, y terminó obligando a San Carlos a recostarse demasiado atrás.

Y entonces apareció la cabeza salvadora de Manes tras un tiro de esquina y la historia volvió a cambiar. Camba empató y se puso a tiro de la victoria.

Pero otra vez la imprudencia del local a la hora de marcar lo dejó al borde del abismo. El Pitu Medina se escapó por la derecha, metió un quiebre de cintura para dejar estaqueado a su marcador y sacó un perfecto centro que Salines peinó entrando por el medio y Vevenis cabeceó al arco. Rechazó sobre la línea Gesualdo, pero el asistente Gonzalo Filomeno salió disparado hacia la línea media señalando el gol que Velarde terminó por convalidar.

Y la mano volvió a cambiar. La Villa, de contra, podía haberse puesto tranquilamente 3-1, pero falló en la definición, y Cambaceres, con más amor propio que ideas, llegó al agónico gol del empate por intermedio de Miguel López con un verdadero golazo. Justicia, simplemente justicia y sana alegría para ambos pueblos unidos por el Río de la Plata.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...