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UNA OBRA DE COLECCION

Las bandas del eterno Spinetta

El músico acaba de editar tres discos, tres devedés y un libro, en los que se registra un concierto histórico del año pasado en el estadio de Vélez

Las bandas del eterno Spinetta

Luis Alberto Spinetta junto a Charly García, durante el histórico recital de Vélez

La luminosa obra de Luis Alberto Spinetta, que un año atrás se plasmó en un maratónico recital en el estadio de Vélez donde revivió diferentes momentos de su historia musical, llega ahora a bateas con la edición de tres cedés, tres devedés y un libro que testimonian aquella velada y operan como generosa síntesis de su tránsito artístico.

En lo que el propio músico definió como la "intro" del inmenso texto sostenido en las fotos de Eduardo Martí, que forma parte de "Spinetta y las bandas eternas", hay una declaración de principios en la que asegura que haber encarado este trabajo "involucra una infinita responsabilidad".

Luis fue acompañado por sus actuales laderos (Claudio Cardone en teclados, Sergio Verdinelli en batería, Merina Nicotra en bajo y Guillermo Vadalá en guitarra), pero también por colegas de la talla de Charly García, Fito Páez, Gustavo Cerati, Ricardo Mollo, Juan Carlos "Mono" Fontana, Beto Satragni, Juan del Barrio, Leo Sujatovich, Diego Rapoport, Javier Malosetti, Lito Epumer, su hijo Dante, su hermano Gustavo, Juanse y Baltasar Comotto, entre otros.

LAS AGRUPACIONES

La reunión le hizo lugar a Almendra (1967-1970) con sus hacedores originales: Edelmiro Molinari (guitarra), Emilio Del Güercio (bajo) y Rodolfo García (batería) que resurgió al calor de "Color humano", "A estos hombres tristes" y "Muchacha ojos de papel".

Aquel cuarteto, que fue uno de los fundadores del rock local, mereció ideas que Luis volcó en el voluminoso texto y que expresaron: "en su espiritualidad, Almendra sucumbe, aunque por momentos vuelve a sonar mejor que nunca".

Además, volvió a unirse a Pomo Lorenzo (batería) y Machi Rufino (bajo) para un memorable regreso de Invisible (1974-1976) sobre el que escribió "Invisible se radicalizó en trío, así como fue en su despertar. El trío de lo ultrasensible fue reflejo de sí".

De la reunión surgen las gemas "Durazno sangrando", "Jugo de lúcuma", "Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo", "Perdonado" y, sumando la guitarra de Epumer, "Amor de primavera", de Tanguito.

En yunta con Black Amaya (batería), Carlos Cutaia (teclados), David Lebón y Osvaldo "Bocón" Frascino (guitarras) llegó Pescado Rabioso (1971-1973) que motivó a que contara que aquella formación "habló de lo inmediato y también de lo eterno, luego de un tiempo enorme sin nada".

En relación a esta súper formación se registraron "Poseído del alba", "Hola dulce viento", "Serpiente viaja por la sal", "Credulidad", "Despiértate nena", "Me gusta ese tajo" y "Post crucifixión".

También de Pescado pero con la actual banda del Flaco y los aportes de Gustavo Spinetta en batería y de un emocionado y felicísimo Gustavo Cerati, hay bellísimas versiones de "Bajan" y "Té para tres".

Un capítulo aparte merecen los tributos como "El rey lloró" (de Litto Nebbia y con el fallecido Beto Satragni en bajo), "¿Adónde está la libertad?" (de Pappo, junto a Juanse), "Mariposas de madera" (de Miguel Abuelo), la hermosa "Filosofía barata y zapatos de goma", de Charly García, quien enseguida se le unió para "Rezo por vos", y "Las cosas tienen movimiento", de y con Fito Páez.

En ese recorrido no hay sorpresas sino la ratificación de un camino singular capaz de haber impregnado cada experiencia musical y de seguir marcando un rumbo que alberga varias de las formas posibles de la libertad, el buen gusto y la belleza.

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