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Un sabor amargo, como en 1979

Hace 32 años, Gimnasia perdía la categoría. "La tarde más triste de los gimnasistas", titulaba por entonces el diario El Día

Un sabor amargo, como en 1979

Un sabor amargo, como en 1979

Clic para ampliarPara recordar el último traspié del Lobo que le significó la pérdida de categoría hay que remontarse al año 1979, cuando luego de una pobrísima actuación en el torneo Metropolitano, Gimnasia debió participar del llamado "cuadrangular de la muerte", el que en definitiva determinó los 3 descensos de ese año a la Primera B Metropolitana, puesto que todavía no estaba creado el actual torneo de la B Nacional.

El conjunto mens sana, dirigido primero por José Varacka (hasta el 13 de mayo de ese año, en que cayó por 2-1 con Huracán), y luego por Antonio Ubaldo Rattín, tuvo un torneo muy flojo, muy por debajo de las expectativas que había deparado un equipo con nombres de real jerarquía, tales los casos de Enrique Vidallé; Magallán, Pellegrini, Sergio Castro y Alí; Tutino, Avelino Verón y García Amaijenda; Cerqueiro, Montagnoli y Forgués, la base del equipo titular por enctonces. También jugaron en aquel equipo Carlo Dantón Seppaquercia, Delménico, Oscar Pérez, Restelli, Labaroni, Cragno, Villarreal, Gutiérrez, Solari y Esquivel.

En aquel Torneo, fue tan malo lo realizado por el Lobo, que sólo ganó 3 partidos, empató 2 y perdió los 13 restantes, convirtiendo 11 goles y recibiendo 28 cotejos. De todas formas terminó anteúltimo en el Grupo A, en el que finalizó último Platense, justamente el verdugo del Lobo en el cuadrangular que definió los tres descensos de esa temporada: Gimnasia, Chacarita y Atlanta.

UNA LARGA ESTADIA

El descenso le significó al Lobo un duro revés institucional, puesto que si bien armó de inmediato un interesante plantel (Antonio Mercuri, Rafael Moreno, Jorge Forgués, Claudio Norberto Jungblut, Rubén Andrés Giachello, Carlos Alberto González, Gerardo Isidro Sánchez, Hugo Víctor Esquivel, Dougall Montagnoli, Jorge Domínguez, Orlando Antonio Carrazana, Hugo Alberto Curioni, Gómez Velazquez, Zuccarini, O. Pérez, Alberto Beltrán, Héctor Aimetta, Alberto Alí y Martínez que dirigió de arranque Roberto Iturrieta y luego Roberto Santiago), terminó el torneo cuarto, a cuatro unidades de Atlanta, que fue el equipo que logró el segundo ascenso al terminar en segundo lugar.

Los cuatro años siguientes representaron un cúmulo de sinsabores para el pueblo albiazul. En 1982 terminó primero en el Grupo A, (ascendió directo San Lorenzo por acumular más puntos), pero cayó ante Temperley en el octogonal, en tanto que en 1983 terminó último del Grupo A, y se salvó del descenso merced al colchón de puntos que había alcanzado en la temporada anterior y que lo favorecieron en los promedios.

Finalmente el año 1984 logró el tan buscado ascenso, tras culminar tercero en el Grupo A, pero ganarle el octogonal a Racing con triunfos tanto en Avellaneda como en el Bosque.

Aquel equipo que el por entonces presidente Héctor Delmar le encomendó a Nito Veiga tenía la siguiente nómina de futbolistas que quedaron grabados a fuego en la historia del club: Carlos Castagneto, Carlos López, Luis Luquez, Miguel Bianculli, Osvaldo Ingrao, Osvaldo Tempesta, Víctor Andrada, Ricardo Kuzemka, Carlos Carrió, Hugo Molina, Gabriel Pedrazzi, Angel Flores, Sergio Marchi, Rubén Ramírez, Eduardo Marasco, Héctor López, Ariel Ulloa, Claudio Fernández, Jorge Ferrer, Nelson Iturrieta, Antonio Sánchez Astrolog, Carlos García, Sergio Vidal, Juan Piris, Fernando López, Norberto Toledo y José Córdoba.

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