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La historia del pueblo

Entre la estancia de Leonardo Pereyra, fundada en 1857, y la de Jorge Bell, fundada en 1879, existía una extensión de tierra de aproximadamente 800 hectáreas que a partir de 1884 -año en que el ferrocarril construye el empalme Pereyra - La Plata-, se conoció como "Paraje Estación Empalme Pereyra". Estas tierras pertenecientes al entonces partido de Ensenada se convirtieron en la base del nuevo pueblo de Villa Elisa.

Tras un fallido intento de urbanización de la zona, en 1887 las tierras pasaron a manos de la Sociedad Anónima "Banco Mercantil de La Plata", con sede en calle 49 esquina 2 de la capital provincial. Su primer Consejo Administrativo estaba compuesto por: Francisco Uriburu, Francisco Lavalle, General Napoleón Uriburu, Carlos Dorado, Luis Castells, Juan B. Médici y José Pevó.

A fines de 1887, Francisco Uriburu realizó ante el Departamento de Ingenieros de la Provincia una presentación formal solicitando la aprobación de la traza urbana del pueblo de Villa Elisa. Dicho Departamento elevó su informe con fallo favorable el 8 de marzo de 1888, y el 8 de mayo del mismo año, el Poder Ejecutivo, con las firmas del gobernador Máximo Paz y del ministro de Obras y Servicios Públicos Manuel B. Gonnet, resolvió aprobar oficialmente el trazado urbano del nuevo pueblo. A partir de ese momento, y en los años subsiguientes, se desarrollaron los remates con los que se vendieron las distintas parcelas.

Uriburu fue uno de los gestores de la traza y el origen del pueblo. La amistad de Uriburu con Dardo Rocha es un poco la justificación de Villa Elisa. Cuando el fundador de La Plata se estableció en la ciudad de La Plata, Uriburu construyó su magnífico palacete en Villa Elisa.

En el mismo eje de análisis, está la figura un poco olvidada de Luis Castells, quien era yerno de Uriburu, casado la hija de éste, Elisa, en honor a quien el pueblo fue bautizado como Villa Elisa.

Según el recopilador de datos históricos de Villa Elisa, Martín Boland, "la figura de Castells es clave para la historia de Villa Elisa porque fue quien puso la piedra basamental en el pueblo al donar la primera institución pública. Castells era un multimillonario y en lugar de construir una iglesia, lo cual lo hubiera dado mucho más prestigio en la sociedad porteña, en 1890 decidió construir y donar a perpetuidad una escuela gratuita y mixta. De alguna manera , con este hecho, él puso la piedra fundamental en la formación de un pueblo".

Boland destaca la figura de Castells y se inclina a pensar que el proyecto de Villa Elisa era básicamente un proyecto personal de este aristócrata.

"Creo que su historia se debería revalorizar -asegura-. Castells tuvo un trágico final, un suicidio solapado al que la prensa trató de disimular.

Este hecho hizo también que su figura fuera silenciada en Villa Elisa. Al tratarse de una persona muy relacionada con la aristocracia de Buenos Aires, el hecho del suicidio era algo más para arrinconar que para destacar".

Recién en la década del 40, la Escuela Nº 17 retomó el nombre de Luis Castells a través de las gestiones realizadas por un grupo de vecinos. También la plaza fue donada por él y lleva su nombre.

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